5 señales preocupantes en la IA según Renta 4 que amenazan tu inversión

El CEO de Renta 4 detalla los indicios de sobreinversión, financiación circular y riesgos de amortización que inflan la burbuja de la inteligencia artificial. Su análisis coincide con el informe anual del BIS.

Las señales preocupantes de burbuja en la inteligencia artificial se acumulan, según advierte el consejero delegado de Renta 4 Banco.

Claves de la operación

  • El BIS alerta de sobreinversión y financiación circular. El banco de los bancos centrales señala la intensa competencia y la opacidad de los acuerdos como riesgos sistémicos.
  • Los hiperescaladores planean invertir un billón de dólares en 2025-2026. Una cifra que ya supera su generación de caja y les obliga a emitir deuda, con la consiguiente exposición al crédito privado.
  • Los modelos abiertos chinos reducen la distancia con los cerrados. Z.ai, respaldada por Alibaba, libera un modelo que iguala a Anthropic y amenaza el modelo de negocio de los grandes.

El billón de dólares que la caja ya no cubre

El gasto en capital previsto por los cinco principales hiperescaladores para inteligencia artificial supera el billón de dólares en el periodo 2025-2026, según los datos recogidos por Renta 4. Esa cifra ya excede la generación de caja de estas compañías, lo que les obliga a financiarse mediante deuda y acrecienta la dependencia del crédito privado no bancario, un segmento que enciende las alarmas del Banco de Pagos Internacionales (BIS).

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El BIS, en su último informe anual, subraya que la competencia entre proveedores de IA dispara la inversión sin una rentabilidad clara y con cuellos de botella en electricidad y semiconductores. Los contratos a largo plazo para asegurar capacidad futura amplifican el riesgo de decepción, añade el organismo. La financiación circular entre hiperescaladores, fabricantes de chips y laboratorios de IA —con acuerdos privados poco transparentes— genera una interconexión similar a la que precedió a crisis anteriores.

“Cuando la música se detenga, en términos de liquidez, las cosas se complicarán”, recordaba Chuck Prince, expresidente de Citigroup, en julio de 2007. La frase, recuperada por el CEO de Renta 4, resuena hoy con fuerza.

La amenaza china y la erosión del modelo cerrado

El reciente movimiento de Z.ai, firma respaldada por Alibaba y Tencent, ha puesto contra las cuerdas el argumento comercial de los modelos propietarios. La compañía china ha liberado un modelo de código abierto que, en algunas métricas, iguala al modelo Mythos de Anthropic, sin necesidad de supervisión de un tercero. La distancia entre modelos cerrados y abiertos se estrecha a velocidad de vértigo, y el coste mucho menor del código abierto amenaza directamente las expectativas de rentabilidad de las millonarias inversiones de los hiperescaladores.

El fenómeno no es nuevo, pero la rapidez con que los laboratorios chinos acortan distancias añade presión geopolítica a un mercado ya inflamado. Los inversores que han confiado ciegamente en el dominio de los modelos cerrados podrían encontrarse con una corrección brusca si el coste de uso sigue desplomándose.

burbuja IA

Distorsiones contables y amortización a medias

El brillo de los resultados trimestrales de los gigantes tecnológicos exige una lupa. En el primer trimestre de Alphabet y Amazon, el 60 % y el 50 % del beneficio neto, respectivamente, procedió de la revalorización de sus participaciones en empresas no cotizadas —principalmente OpenAI y Anthropic—. Estas plusvalías contables no son recurrentes y podrían esfumarse si las futuras salidas a bolsa defraudan las valoraciones actuales.

Otro factor silencioso es la amortización. Dos tercios del coste de un centro de datos corresponden a chips y servidores que, con la innovación acelerada, deberían amortizarse en tres años y no en cinco o seis, como hacen la mayoría de los operadores. Amazon ya redujo la vida útil de sus centros de cinco a seis años en 2025, y si la tendencia se generaliza, las amortizaciones crecerán y las reinversiones necesarias, hoy no contempladas, lastrarán las cuentas.

La financiación circular entre hiperescaladores, fabricantes de chips y laboratorios de IA no es nueva, pero su opacidad sí es un riesgo sistémico que recuerda a la deuda estructurada previa a 2008.

¿Qué significa este cóctel para el inversor español?

En esta redacción entendemos que el aviso del CEO de Renta 4, la mayor red de asesoramiento financiero independiente en España, tiene un peso específico. La burbuja de la IA no es un fenómeno aislado en Wall Street; los fondos de inversión y planes de pensiones comercializados en España llevan meses incrementando su exposición a valores tecnológicos estadounidenses, tanto directamente como a través de índices globales. Si la música se detiene, el inversor minorista español, que ha entrado tarde y con menos información, será el que más sufra.

Como contraste, el IBEX 35 apenas ofrece alternativas puras de IA, lo que ha empujado a los ahorradores a vehículos extranjeros con alta ponderación en los mismos hiperescaladores que hoy muestran grietas. La dependencia del crédito privado y la opacidad de los acuerdos de financiación hacen muy difícil dimensionar el golpe. Seguiremos de cerca las próximas salidas a bolsa de Anthropic y OpenAI, previstas para los próximos meses: serán la prueba de fuego de las valoraciones privadas que hoy inflan artificialmente los balances.

El baile continúa. Pero conviene recordar que, en 2008, la música se detuvo sin avisar.


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