Este mismo jueves, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha dado un paso que hasta ahora ningún supervisor europeo había concretado a nivel interno: abrir la puerta a que sus propios trabajadores puedan operar con criptoactivos. La modificación de su Reglamento de Régimen Interior, comunicada ayer y efectiva desde hoy, introduce los activos digitales en la operativa de valores permitida para el personal del organismo, alineándose con los nuevos estándares MiCA y el Régimen Piloto de DLT.
La decisión no es cosmética. La reforma del reglamento interior viene acompañada de ajustes en las funciones de las direcciones generales de la CNMV, que ahora asumen competencias derivadas de los reglamentos MiCA (mercados de criptoactivos), el Régimen Piloto de tecnologías de registro distribuido (DLT) y DORA (resiliencia operativa digital). Se trata de tres pilares que la UE ha desplegado en los últimos dos años y que obligan a los supervisores nacionales a revisar su propia arquitectura organizativa.
A mi juicio, la novedad más relevante es la inclusión expresa de los criptoactivos en la normativa de trading de los empleados. Históricamente, el personal de la CNMV tenía prohibida o fuertemente restringida la operativa sobre una lista cerrada de valores. Ahora, los criptoactivos entran formalmente en esa lista, lo que implica que el supervisor no solo los considera merecedores de un marco de supervisión propio, sino que además asume que su plantilla puede exponerse a ellos como cualquier otro instrumento financiero. Una declaración de intenciones en toda regla.
La adaptación a MiCA y las nuevas atribuciones supervisoras
El movimiento interno se produce en plena digestión del Reglamento MiCA, que entró en vigor parcial en 2024 y que en los próximos meses desplegará sus normas más restrictivas, especialmente en materia de stablecoins y proveedores de servicios de criptoactivos (CASP). La CNMV, que ya ostenta la competencia para autorizar y supervisar a estos proveedores en España, refuerza ahora su estructura para no quedarse atrás.
En la práctica, las direcciones generales del supervisor ven ampliadas sus competencias para abordar la supervisión de mercados cripto, lo que se traduce en en una mayor capacidad para regular e inspeccionar a plataformas de intercambio, custodios y emisores de tokens. La reforma del Reglamento de Régimen Interior es, en esencia, la traslación burocrática de un mandato europeo que, en España, ya ha tenido impacto: la CNMV ha abierto expedientes sancionadores a varias plataformas no autorizadas y mantiene una guerra abierta contra los chiringuitos financieros que operan con criptoactivos.
No obstante, hasta ahora el supervisor mantenía una suerte de separación entre el mundo cripto y su operativa interna. La modificación publicada ayer diluye esa frontera y refleja la madurez de un sector que, pese a su volatilidad, ya mueve volúmenes comparables a los de la renta variable en algunos nichos.
Reorganización tecnológica para la era digital
Paralelamente a la inclusión de los criptoactivos, la CNMV ha aprovechado la reforma para impulsar su transformación digital. El antiguo Departamento de Sistemas de Información pasa a denominarse Departamento de Tecnología e Innovación Digital, un cambio de nomenclatura que va más allá del márketin: sus funciones se amplían para incluir el desarrollo de capacidades en inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes.
En un organismo donde la supervisión de los mercados exige cada vez más herramientas de análisis masivo de datos, este giro no es baladí. El supervisor maneja ya sistemas de vigilancia con IA generativa y algoritmos de detección de manipulación de mercado, y necesitaba un departamento a la altura. El nuevo nombre oficializa esa realidad.

A esto se suma el cambio del antiguo Departamento de Estudios y Estadísticas, que ahora será el Departamento de Análisis, Estabilidad Financiera y Datos. Su misión, además de las funciones tradicionales de estudios macro y estadísticas de mercados, incorpora la definición y gestión de la política de gobierno del dato. Un movimiento que conecta directamente con la resiliencia operativa digital que exige DORA.
En conjunto, la CNMV no solo se prepara para supervisar criptoactivos, sino que se dota de una estructura más ágil para manejar el alud de información que los mercados digitales generan y que los reguladores están obligados a procesar.
La CNMV da un paso relevante al normalizar los criptoactivos dentro de su propia casa, señal de que el regulador ya los considera un activo maduro y merecedor de la misma seriedad que la renta variable.
Análisis: ¿un gesto simbólico o un cambio de calado en la supervisión española?
Desde mi punto de vista, la reforma del reglamento interior de la CNMV es mucho más que un trámite administrativo. En primer lugar, porque envía un mensaje inequívoco a los inversores: si los propios empleados del supervisor pueden operar con criptoactivos, es que el regulador confía en que las disposiciones de MiCA otorgan suficiente protección y transparencia. Aunque la operativa estará, lógicamente, sujeta a estrictos controles internos —la CNMV no ha detallado el régimen de comunicación ni los límites, pero es de esperar que sean similares a los valores tradicionales—, el hecho de que se habilite ya es rupturista.
En segundo lugar, la reorganización de los departamentos es la constatación de que la supervisión del siglo XXI exige competencias digitales de primer orden. La irrupción de la IA en los mercados y la tokenización de activos tradicionales exigen que el supervisor hable el mismo idioma que los vigilados. La creación de un departamento dedicado a tecnología e innovación digital, con foco en IA, sitúa a la CNMV en la vanguardia europea junto a la BaFin alemana y la AMF francesa.
Dicho lo anterior, conviene no perder de vista los riesgos. La integración plena de los criptoactivos en la supervisión ordinaria es un proceso complejo que requiere recursos humanos y tecnológicos no siempre disponibles. La CNMV ha tenido que reforzar plantilla en los últimos años para atender las nuevas competencias, y la inclusión formal del universo cripto solo añade presión. No obstante, la apuesta por el gobierno del dato sugiere que el supervisor quiere construir una base sólida antes de que llegue la próxima oleada de innovación.
En el contexto europeo, la CNMV se alinea con los supervisores más proactivos en materia cripto. La decisión de hoy, aunque interna, refuerza la imagen de España como un hub atractivo para las empresas de activos digitales, siempre que el regulador logre combinar agilidad con firmeza.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El IBEX 35 se mantuvo plano en la sesión de hoy, cerrando en 13.850 puntos, lo que demuestra que este tipo de movimientos internos del supervisor no generan impacto directo en la renta variable española. El mercado de criptomonedas, por su parte, registró ligeros avances del 0,3% en Bitcoin tras conocerse la noticia, dentro de la volatilidad habitual.
Clave técnica: La reforma del reglamento interior no altera los umbrales de supervisión de la CNMV, pero sí amplía su perímetro. Para las cotizadas del IBEX con intereses en blockchain —como Santander o BBVA con sus divisiones de activos digitales—, el movimiento confirma que el regulador español se toma en serio la supervisión cripto, lo que podría acelerar la adopción de productos tokenizados bajo paraguas regulado.
Apunte macro: La deuda soberana española cotiza con una prima de riesgo de 68 puntos básicos, sin alteración alguna tras el anuncio. La noticia, aunque de calado interno, se enmarca en un contexto europeo en el que los supervisores nacionales están alineados con la Comisión Europea en materia de digitalización financiera, lo que refuerza la credibilidad de España como socio cumplidor en la aplicación del reglamento MiCA.




