Michael Burry: el principio del fin de la burbuja IA

El inversor que anticipó la crisis de 2008 ha revelado posiciones cortas en un ETF de chips y en Caterpillar, además de ampliar su apuesta contra el fabricante de vehículos eléctricos de Elon Musk. Los planes de Samsung y SK Hynix para invertir más de 500.000 millones de dólares

Michael Burry, el inversor que se hizo famoso por predecir el colapso de las hipotecas subprime en 2008, cree que la burbuja de la inteligencia artificial está cerca de su fin. ‘Es el principio del fin’, escribió en su blog de Substack tras conocerse los planes de Samsung y SK Hynix para invertir más de 500.000 millones de dólares en un nuevo hub de semiconductores en Corea del Sur. Para el gestor, ese anuncio masivo de gasto es una señal inequívoca de sobreinversión y de que los precios de los valores tecnológicos han perdido contacto con la realidad.

Claves de la operación

  • Burry amplía sus posiciones cortas en el corazón de la IA. Ha revelado nuevas apuestas bajistas contra un ETF de chips (SOXX) y contra Nvidia, Tesla, Caterpillar y Applied Materials, compañías cuyas acciones están ligadas, directa o indirectamente, al auge de la inteligencia artificial.
  • La inversión surcoreana disparó todas las alarmas. El plan de Samsung y SK Hynix para construir un megacomplejo de fabricación con un coste superior a los 500.000 millones de dólares llevó a Burry a declarar que ese entusiasmo es justamente lo que suele marcar el punto de giro en una burbuja.
  • El mercado empieza a mostrar fisuras. El Gobierno estadounidense ha frenado el lanzamiento del modelo de Anthropic por razones de seguridad nacional, y Microsoft ha empezado a ofrecer opciones de IA más baratas, evidenciando que los costes disparados de la tecnología no son fáciles de monetizar.

El “principio del fin” de la fiebre por la IA

Burry no se limita a una advertencia genérica. Sus últimas posiciones cortas, detalladas en su boletín para suscriptores, apuntan directamente a los pilares de la narrativa alcista. La apuesta más llamativa es la que construye contra el ETF SOXX, un fondo cotizado que replica un índice de fabricantes de chips como Micron Technology o Advanced Micro Devices. El gestor ha comprado opciones de venta que le generarían beneficios si el ETF cae alrededor de un tercio desde sus máximos antes de marzo.

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“El propio SOXX es una forma pura de sobrevaloración en un índice, una forma que rara vez se ve y que nunca ha sido tan fácil de reconocer como tal”, escribió Burry en Substack. El inversor también colocó un corto contra Caterpillar, cuyos equipos se utilizan para construir centros de datos y plantas de chips, y contra Applied Materials, otro proveedor clave del sector. La posición contra Tesla, con un precio objetivo de 416,22 dólares, renueva una batalla que el gestor ha librado en otras ocasiones.

De la crisis subprime al escepticismo tecnológico

La figura de Michael Burry está inevitablemente ligada a ‘The Big Short’, el libro de Michael Lewis que luego se convirtió en película. Su acierto al apostar contra el mercado inmobiliario estadounidense en 2008 le ha conferido una autoridad casi mítica entre los inversores minoristas y una legión de seguidores en redes sociales. No obstante, sus advertencias sobre la inteligencia artificial llevan meses topando con un mercado que se niega a enfriarse.

En noviembre de 2025, Burry ya había revelado apuestas bajistas contra Nvidia y Palantir. Entonces, el CEO de Palantir, Alex Karp, le tachó de “loco de remate” en la CNBC, y Nvidia negó cualquier irregularidad en su financiación. Un año después, Nvidia apenas ha cedido un 5 % desde aquel anuncio, pero Palantir sí ha sufrido un castigo notable: sus acciones han caído alrededor del 40 %. Un motivo de sobra para que Burry se sienta respaldado.

En esta ocasión, sin embargo, el inversor ha sido más escueto de lo que acostumbra. Sus notas, que en el pasado diseccionaban al detalle el razonamiento de sus posiciones, se limitan a señalar que el rally provocado por el gasto surcoreano le parece la confirmación de una exageración que está a punto de corregirse.

Cuando el mercado celebra sin mesura un billonario plan de inversión como si fuera una validación de la tesis alcista, en lugar de una amenaza de exceso de capacidad, suenan las mismas campanas que en 2000.

La lección de las burbujas pasadas y el riesgo para el inversor español

El escepticismo de Burry conecta con una inquietud que va más allá de Wall Street. En Europa, y particularmente en España, el recuerdo de la burbuja puntocom de finales de los noventa sigue presente. La trayectoria de Terra Networks, que llegó a valer más que Telefónica antes de desplomarse, es una lección que los inversores veteranos no han olvidado. Aunque hoy el peso de la IA en la economía es muy superior al de aquellos portales de internet, la dinámica psicológica de sobrevaloración y exceso de gasto en infraestructura tiene demasiados paralelismos.

Para el pequeño inversor español, que cada vez acude más a fondos cotizados tecnológicos, la advertencia de Burry no es irrelevante. Muchos de esos productos replican justamente índices como el SOXX que el gestor americano está poniendo en el punto de mira. Si el ajuste que él anticipa se materializa, el golpe en las carteras de medio mundo podría ser rápido y profundo.

Eso no significa que haya que malinterpretar la señal. Burry no es un profeta infalible —él mismo ha reconocido más de un error en el pasado— ni el sector de la IA va a desaparecer. Lo que sí está diciendo es que la valoración actual de muchas empresas de inteligencia artificial no se sostiene con las cifras de negocio disponibles y que el momento de la corrección podría estar más cerca de lo que parece. Quienes decidan ignorarlo harían bien en recordar los gráficos de Terra en 2001. O los de Lehman Brothers en 2008.

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