El precio de la vivienda en España registró en el primer trimestre de 2026 un incremento interanual del 12,8%, más del doble que la media de la Unión Europea (5,1%) y de la eurozona (4,7%), según los datos publicados este jueves por Eurostat. La tendencia alcista se aceleró incluso a ritmo trimestral, con un avance del 3,5% entre enero y marzo frente al 1% de la zona euro.
Con esta evolución, España se sitúa como el quinto país del bloque con mayor encarecimiento de la vivienda, solo superado por Portugal (17,8%), Bulgaria (14,8%), Eslovaquia (14,4%) y Croacia (14,3%). Los cinco acumulan subidas de dos dígitos que duplican o triplican el promedio comunitario.
La nota discordante la pone Finlandia, único Estado miembro donde los precios residenciales descendieron, con una caída del 2% respecto al primer trimestre de 2025. En el conjunto de la UE, el precio de la vivienda aceleró hasta el 5,1%, pero pierde fuelle frente al 5,4% registrado al cierre del año pasado; en la eurozona, pasó del 5,1% al 4,7%.
En el mercado del alquiler, la subida media europea fue del 3% interanual, con un avance trimestral del 0,7%. Croacia lidera los incrementos de rentas con un 21,9%, seguida de Bulgaria (6,4%) y Grecia (5%), mientras que Eslovenia fue el único país donde bajaron (-0,9%).
La brecha entre compra y alquiler se ha agrandado en los últimos años: desde 2015, los precios de la vivienda han subido con mucha más intensidad que los alquileres, y ambos alcanzaron en el primer trimestre de 2026 su nivel más alto según las series históricas de Eurostat.
El diferencial con Europa no es solo una cifra: refleja un mercado en el que la demanda supera ampliamente a una oferta incapaz de reaccionar.
España, quinto país de la UE con mayor subida del precio de la vivienda
Portugal, con un 17,8%, lidera el ranking de subidas, seguido de Bulgaria (14,8%), Eslovaquia (14,4%) y Croacia (14,3%). Todos ellos incluida España comparten una característica: un mercado inmobiliario muy dependiente del comprador extranjero y de los flujos de inversión.
La vuelta del turismo, la inyección de fondos europeos y la dificultad para construir nueva vivienda han tensionado especialmente los precios en grandes ciudades y zonas costeras. El dato español duplica la media comunitaria y consolida una escalada que arrancó en 2020 y que parece no haber tocado techo.
Los alquileres suben un 3% en la UE pero pierden ritmo frente a la compra
El encarecimiento de las rentas afecta a todos los Estados miembros salvo Eslovenia y Finlandia. Croacia destaca con un 21,9% de incremento, una cifra que duplica el de cualquier otro país. En España, los alquileres subieron en torno al 2% interanual, según los datos complementarios del INE, lo que deja un diferencial de más de 10 puntos con la compra. Esta dinámica ha llevado a que 19 países registren un mayor aumento del precio de la vivienda que de los alquileres entre el promedio de 2025 y el primer trimestre de 2026.
Las razones detrás del diferencial español y los riesgos de una corrección
Que España mantenga subidas del 12,8% cuando la media europea apenas supera el 5% no es casualidad. Confluyen una oferta de vivienda nueva muy limitada —por la escasez de suelo finalista, la lentitud administrativa y el encarecimiento de los materiales—, una demanda interna espoleada por el crecimiento del empleo y los bajos tipos de interés, todavía por debajo de la inflación, y un flujo constante de inversión extranjera que sigue viendo a España como un refugio atractivo. A esto se suma el tirón del turismo residencial en las costas y la falta de alternativas de inversión rentables en un entorno de baja productividad.
Sin embargo, semejante escalada conlleva riesgos. El más evidente es el deterioro de la accesibilidad para los jóvenes y las rentas medias, que destinan ya más del 40% de sus ingresos al pago de la vivienda. También preocupa la posibilidad de una corrección brusca si los tipos de interés no bajan al ritmo esperado o si la economía europea entra en recesión. Analistas y organismos supervisores empiezan a advertir de la sobrevaloración en determinados segmentos, aunque por ahora descartan una burbuja generalizada.
Personalmente, creo que el mercado camina sobre un alambre. Mientras el empleo se mantenga y el crédito siga fluyendo, la demanda aguantará. Pero si alguna de esas patas flaquea, el ajuste puede ser doloroso. La pregunta no es si los precios dejarán de subir, sino si lo harán de forma ordenada o a trompicones.




