La tensión en el estrecho de Ormuz dispara el crudo: la advertencia de Irán que amenaza el 20% del petróleo mundial

El mando militar iraní ha advertido con una respuesta inmediata a los buques que no utilicen la ruta aprobada, un día después de que Catar informara de avances en las negociaciones indirectas con EE.UU. El Brent se mantiene por encima de los 72 dólares, aunque el riesgo de un cie

La amenaza lanzada esta mañana por el mando militar iraní no es retórica vacía: cualquier buque que cruce el estrecho de Ormuz por una ruta no aprobada recibirá ‘una respuesta inmediata y contundente’. He seguido la evolución de la crisis en esta vía marítima, por donde transita cerca del 20% del crudo mundial, y lo que me parece relevante es el momento elegido para el aviso, apenas un día después de que Catar informara de ‘progresos positivos’ en las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán.

Una amenaza con calendario paralelo a las negociaciones

El Cuartel General Central Khatam al-Anbiya de Irán emitió el jueves —hoy, 3 de julio— un comunicado recogido por la agencia semioficial Tasnim en el que advertía de que cualquier desvío de la ruta designada o incumplimiento de los protocolos navales ‘se encontrará con una respuesta inmediata y contundente de las fuerzas armadas’. No especificó qué provocó la advertencia, pero el mensaje llegó un día después de que los mediadores cataríes calificaran como ‘positivos’ los avances en las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán.

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‘Cualquier incumplimiento o desviación de la ruta designada o desprecio a los protocolos de navegación de la República Islámica de Irán en el estrecho de Ormuz se encontrará con una respuesta inmediata y contundente de las fuerzas armadas, y pondrá en peligro la seguridad de los buques infractores.’ — Cuartel General Central Khatam al-Anbiya, comunicado recogido por Tasnim, 3 de julio de 2026

En paralelo, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) había presidido el miércoles un diálogo de seguridad en Baréin en el que los líderes regionales reafirmaron su compromiso con el ‘libre flujo del comercio’ en la zona. El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, replicó en X que ese foro ‘no puede establecer un orden legal ni seguridad para el Golfo Pérsico’ y añadió que la seguridad ‘se garantizará con el fin de las injerencias y la retirada de Estados Unidos, no bajo el paraguas militar estadounidense’.

El trasfondo: una tregua frágil y 49 ataques desde febrero

El estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal escollo de las conversaciones de paz entre Washington y Teherán. La guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán estalló a finales de febrero y, aunque el 17 de junio ambas partes firmaron un memorando de entendimiento por el que Irán se comprometía a hacer sus ‘mejores esfuerzos’ para garantizar el tránsito, el acuerdo no ha frenado los incidentes. Desde que comenzaron las hostilidades el 28 de febrero se han registrado al menos 49 ataques contra buques comerciales en la zona, según datos de MarineTraffic. Esta misma semana, dos cargueros —uno con bandera de Singapur y otro de Panamá— fueron alcanzados por drones, hechos que se atribuyen a Teherán.

Pese a que el número de travesías diarias ha aumentado desde el pacto del 17 de junio, la cifra sigue muy por debajo de los 130 cruces que se producían antes del conflicto. El miércoles cruzaron 45 buques, cuando el martes habían sido 34, de acuerdo con la misma fuente. El tráfico todavía no se normaliza y la amenaza militar de hoy añade una nueva capa de incertidumbre.

El mercado del petróleo, a medio camino entre el alivio y el riesgo

Los futuros del Brent para entrega en agosto cayeron ayer por debajo de los 71 dólares por primera vez desde el inicio de la guerra, arrastrados por las noticias de los progresos diplomáticos en Doha. Sin embargo, la advertencia iraní ha frenado la corrección: a primera hora de la sesión asiática del viernes, los contratos cotizaban en 72,07 dólares por barril, un nivel que aún incorpora una prima geopolítica considerable. El mercado descuenta parcialmente un escenario de bloqueo total —algo que sería inédito y catastrófico para los flujos globales—, pero la simple reiteración de amenazas mantiene al Brent por encima del umbral psicológico de los 70 dólares.

Lo que me llama la atención es la coincidencia temporal: el aviso iraní se produce cuando la diplomacia catarí reportaba avances, lo que sugiere que Teherán está utilizando la presión militar como palanca negociadora para obtener concesiones, especialmente en lo relativo a la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región.

Lo que descifro de la estrategia iraní

Veo en este movimiento una técnica de negociación clásica: mantener el riesgo de disrupción física del suministro sin llegar al bloqueo total. Irán es consciente de que estrangular Ormuz desataría una respuesta militar de la coalición liderada por Estados Unidos y pondría en riesgo su propia economía, pero los ataques limitados y las advertencias intermitentes le permiten conservar una carta de presión. El mercado parece haberlo interiorizado: los precios se relajan con cada gesto diplomático, pero vuelven a tensarse ante cualquier comunicado militar.

La clave inmediata reside en si los buques empiezan a desviarse hacia las rutas que Irán considera preferentes —pegadas a su costa— y si CENTCOM permite ese nuevo statu quo. De consolidarse, Teherán ganaría un control fáctico sobre el estrecho que, aunque no interrumpa los suministros, le otorgaría una capacidad de vigilancia y veto sin precedentes. Queda por ver si el siguiente capítulo de las conversaciones indirectas, previstas para este mes, logra articular un mecanismo verificable que garantice la libertad de navegación sin humillar a ninguna de las partes.

🌍 El impacto en España y Europa

España, que importa más del 99% del petróleo y del gas que consume, está entre los países europeos más expuestos a un encarecimiento sostenido del crudo. Una disrupción grave en Ormuz elevaría el precio del barril de forma inmediata y propagaría la inflación a través de los costes del transporte, los carburantes en el surtidor y las materias primas industriales. Con el Euríbor a doce meses situado en niveles que todavía penalizan las hipotecas variables, un repunte de la inflación importada retrasaría los recortes de tipos que el BCE empieza a perfilar. Por ahora, la prima de riesgo se traduce en un Brent por encima de los 72 dólares, suficiente para añadir entre dos y tres céntimos al litro de diésel en las estaciones de servicio españolas, pero insuficiente para alterar las previsiones de inflación de la eurozona. Eso sí, el consumidor español haría bien en vigilar los titulares del Golfo Pérsico: la factura del viaje en coche de este verano depende de ellos.


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