Banco Santander ha apartado a Daniel Barriuso como responsable global de banca retail, el área que en 2025 generó 7.700 millones de euros de beneficio y 31.200 millones en ingresos, la mitad de las cuentas del grupo. Su salida, comunicada internamente esta semana, viene acompañada de una decisión poco habitual: el poder del negocio más rentable se diluye entre dos corresponsables, Matías Sánchez y Borja Oyarzábal, en lugar de un único sucesor.
El movimiento encaja en una reorganización más amplia que la presidenta, Ana Botín, inició en 2023 al sustituir las divisiones por países por cinco negocios globales. Desde entonces, todos los primeros espadas de esas unidades han sido relevados, con la única excepción de José María Linares en banca de inversión. Los inversores, que en un principio recelaban del nuevo esquema, han terminado por respaldarlo: la acción del banco sube más del 18% en lo que va de 2026 y se disparó un 120% el año anterior.
Barriuso, que aterrizó en la entidad en 2017 y dirigió el área de transformación antes de hacerse cargo de retail, pasará a ser asesor de la presidenta y del consejero delegado, Héctor Grisi. Un destino similar al de otros ejecutivos desplazados del núcleo de mando en los últimos trimestres.
El peso del retail y la fórmula de los dos copilotos
La decisión de repartir la dirección del área retail entre dos ejecutivos no es trivial. Matías Sánchez, un histórico del banco con experiencia en Chile y en el negocio de tarjetas, mantendrá además las competencias sobre los medios de pago. Entre sus logros figura el desarrollo de los Work Cafés, uno de los formatos con mejor acogida comercial de la entidad.
Por su parte, Borja Oyarzábal pilotará la banca comercial —el negocio con empresas medianas y pequeñas— y procede de fuera del círculo clásico de Santander. En 2019 fundó Tresmares, una gestora de capital riesgo para pymes en la que el banco entró como accionista. En 2025 compró la plataforma por completo e integró a su equipo, incluido Oyarzábal, que ha escalado en menos de un año hasta liderar todo el segmento de empresas.
El banco ha comunicado los cambios a través de los canales internos habituales y se espera que los refleje en su próximo informe de gobierno corporativo. La dualidad de mando en el corazón del negocio recuerda a la fórmula que Botín ya ensayó en el arranque del área de pagos, aunque en aquel caso la dupla se rompió con la salida de Javier San Félix en 2024.
Openbank ya no es un experimento: 13.000 millones de ingresos bajo una sola marca
La segunda pata de la reestructuración afecta a Openbank, que ha absorbido societariamente el negocio de crédito al consumo. Hasta hace unos meses, la división se llamaba Digital Consumer Bank y funcionaba con dos enseñas separadas. Ahora, la marca Openbank agrupa ambos negocios en todos los países donde el grupo tiene financiación al consumo.
Al frente global se mantiene Nitin Prabhu, fichado de PayPal en 2025 para sustituir a José Luis de Mora, quien a su vez había sido el elegido en 2023. De Mora sigue en el consejo de Openbank y ha asumido el área de desarrollo corporativo y planificación financiera. Victoria Roig, por su parte, continúa como consejera delegada de la enseña digital, con Botín como presidenta y Javier Monzón como vicepresidente.
La división facturó 13.000 millones de euros en ingresos en 2025, el 21% del total del grupo, con un beneficio de 1.700 millones, el 12%. Cifras que consolidan a Openbank como el segundo motor del banco, muy por delante de pagos o gestión de activos.
Rotación en la cúpula y un inversor que ya no se inmuta
El baile de nombres en la primera línea ejecutiva ha sido constante. En el área de pagos y tarjetas —que junto a Openbank depende directamente de la presidenta— el relevo fue anterior: Juan Guitard sustituyó a la dupla inicial formada por San Félix y Matías Sánchez. En gestión de activos, banca privada y seguros, el gran cambio se produjo en 2024 con la salida de Víctor Matarranz y la entrada de Javier García Carranza, otro valor emergente.
El banco ha conseguido sacudirse el freno bursátil de los años anteriores: sube un 18% en 2026 y más del 120% el año pasado, y los inversores ya no cuestionan la estructura global.
En paralelo, la expansión internacional también mueve fichas. Mahesh Aditya ha asumido la dirección en Reino Unido con el encargo de liderar la absorción de TSB, el negocio adquirido al Sabadell. Antes era responsable de riesgos, puesto que ahora ocupa Pedro Castro, quien dirigió Portugal y Europa antes de que el banco eliminase las divisiones regionales. Y en tecnología, el nuevo responsable es Juan Olaizola.
La sensación que transmite el organigrama es la de un puzzle aún en construcción. Varios analistas consultados coinciden en que los cambios no han terminado y que la estructura de cinco negocios globales seguirá ajustándose a medida que el banco consolide su presencia en mercados clave. La presidenta ha demostrado que no le tiembla el pulso para mover piezas en la cúpula, incluso en el área que más aporta a la cuenta de resultados. Ahora, el reto es que los copilotos funcionen sin colisionar.




