EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Desde el viernes 3 de julio y durante todo el verano, las líneas T4, T5 y T6 del Trambesòs quedan parcialmente cortadas por las obras de duplicación de vía en la Gran Via de Barcelona. El corte se prolonga, con afectaciones parciales, hasta la primavera de 2027.
- ¿Quién está detrás? El Ayuntamiento de Barcelona y la Autoritat del Transport Metropolità (ATM) ejecutan un proyecto de 32,54 millones de euros para transformar las Glòries y conectar el tranvía por la Diagonal.
- ¿Qué impacto tiene? Se interrumpe el servicio en tramos clave de las tres líneas. Se habilitan autobuses lanzadera que replican los recorridos y se refuerzan las alternativas en metro y autobuses de TMB. La L4 de metro cubre el eje litoral, aunque la estación de Verdaguer permanecerá cerrada del 6 de julio al 30 de agosto por obras de accesibilidad.
Desde este viernes 3 de julio, los 45.000 viajeros diarios del Trambesòs se encontrarán con el primer gran corte veraniego. Las obras para duplicar la vía en la Gran Via y rematar la conexión tranviaria por la Diagonal obligan a interrumpir el servicio en las líneas T4, T5 y T6 durante todo el verano, con restricciones que se extenderán, de forma progresiva, hasta la primavera de 2027.
El tramo cortado y el calendario de obras
El proyecto, dotado con 32,54 millones de euros, afecta al nudo de las Glòries y a su entorno inmediato. La duplicación de la plataforma tranviaria en la Gran Via busca ganar espacio para el peatón y mejorar la fluidez del transporte público, pero mientras duren los trabajos, el mapa del Trambesòs queda partido en dos.
Durante los meses de verano, la T4 deja de circular entre Verdaguer y El Maresme. Las líneas T5 y T6 pierden el tramo entre Ciutadella | Vila Olímpica y Sant Martí de Provençals. A partir del 14 de septiembre, la T4 recuperará el servicio completo hasta Estació de Sant Adrià, y la T5 y la T6 volverán a conectar Ciutadella | Vila Olímpica con Glòries. Sin embargo, seguirán cortadas entre Glòries y Sant Martí de Provençals. A finales de septiembre esa afectación se reducirá aún más, limitándose al recorrido entre Glòries y Can Jaumandreu, y así se mantendrá hasta la primavera del próximo año.
El Ayuntamiento y la ATM insisten en que la operación es imprescindible para culminar la reforma de las Glòries y para que el tranvía pueda circular por la Diagonal sin estrangulamientos en la Gran Via. La factura, para el viajero, son más de ocho meses con trayectos interrumpidos.
Las alternativas: autobuses lanzadera y refuerzos de metro
Para cubrir los vacíos que deja el tranvía, se han diseñado dos líneas de autobús especiales que funcionarán con el mismo horario que el Trambesòs. Una cubre el recorrido de la T4 entre Verdaguer y El Maresme; la otra, el de las T5 y T6 entre Marina y Besòs. Ambas son la primera opción para quien se mueve en el corredor afectado.
Además, la L4 de metro se convierte en la columna vertebral para los desplazamientos longitudinales entre Besòs, Maresme, Selva de Mar y Ciutadella. Eso sí, con un matiz importante: la estación de Verdaguer de la L4 cerrará del 6 de julio al 30 de agosto por obras de accesibilidad, justo en el periodo de máxima demanda estival. Quienes necesiten combinar tranvía y metro deberán buscar estaciones alternativas como Girona o Tetuan. La línea V21 de TMB también absorberá parte de la demanda entre Marina y Ciutadella | Vila Olímpica.
Otras opciones menos directas pero útiles para esquivar el corte son las líneas de metro L1 y L2, los autobuses H12 y 7, y la línea R1 de Rodalies entre Sant Adrià y El Clot. La ATM recomienda consultar los planos actualizados en su web antes de planificar cualquier trayecto.
La L4 se perfila como el salvavidas del verano, pero la inhabilitación de Verdaguer le resta capacidad justo cuando más falta hace.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
Impacto. El corte afecta de lleno a la movilidad de los barrios del litoral norte y del Eixample. Para los vecinos de Sant Martí, el Maresme o la Vila Olímpica, el autobús lanzadera será el sustituto más fiel, pero el trayecto se alargará inevitablemente por el tráfico de superficie. La L4 mantiene la conexión rápida, aunque con la estación de Verdaguer fuera de juego durante casi dos meses. La inversión de 32,54 millones busca un beneficio de largo plazo —un tranvía más ágil y un entorno urbano más amable—, pero el coste inmediato lo pagan los viajeros en tiempo de viaje.
Zona cero. El perímetro crítico se concentra en el nudo de las Glòries y su prolongación hacia la Gran Via. Las estaciones que pierden servicio —Verdaguer, El Maresme, Ciutadella | Vila Olímpica y Sant Martí de Provençals, entre otras— son nodos de intercambio con metro y autobús. El Ayuntamiento de Barcelona asume el riesgo de una obra que se solapa, además, con el cierre de la parada de Verdaguer de la L4, lo que tensa aún más la red en ese punto.
El dato. 32,54 millones de euros de inversión para duplicar la vía, y 45.000 viajeros diarios que verán alterada su rutina durante al menos ocho meses. Las obras coinciden con el verano, el periodo de menor afluencia en el transporte público metropolitano, pero la extensión hasta primavera de 2027 garantiza que los estudiantes y trabajadores también sufrirán las restricciones durante buena parte del curso. La recuperación progresiva del servicio a partir de septiembre es la única concesión a la paciencia del usuario.
El pulso entre el ritmo de la obra y la movilidad cotidiana se resolverá, como siempre en Barcelona, en los andenes y en las paradas de autobús. La próxima cita es el 14 de septiembre, cuando la T4 recupere su trazado completo y se restablezca el servicio entre Ciutadella y Glòries. Hasta entonces, toca lanzadera y metro.




