NASA revela con Chandra y XMM-Newton que los brazos espirales de la Vía Láctea son un 10% más anchos

Los observatorios Chandra y XMM-Newton miden con geometría de ecos de luz que los brazos Exterior y Scutum-Centaurus son un 10% más lejanos del centro galáctico. El hallazgo, publicado en Astronomy & Astrophysics, podría revisar las estimaciones de masa de nuestra galaxia.

Un equipo de astrónomos, empleando los telescopios espaciales Chandra (NASA) y XMM-Newton (ESA), acaba de corregir el atlas de la Vía Láctea: los dos brazos espirales más externos se extienden un 10% más lejos del centro galáctico de lo que las cartas estelares daban por seguro. El hallazgo, publicado ayer en Astronomy & Astrophysics, no es un incremento menor: obliga a revisar la masa total de nuestra galaxia y a replantear cómo encajan sus piezas.

Ecos de luz: cómo medir distancias sin asumir la rotación galáctica

Medir la anchura de la Vía Láctea desde dentro es como calcular el tamaño de una habitación sin poder salir de ella. Hasta ahora, la mayoría de los métodos dependían de suposiciones sobre la velocidad de rotación de la galaxia, que se vuelven cada vez más inciertas en las regiones exteriores. El nuevo trabajo elude por completo ese problema gracias a un fenómeno llamado ecos de luz.

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Cuando un estallido de rayos gamma —el fogonazo más luminoso del universo, nacido del colapso de una estrella masiva o de la fusión de estrellas de neutrones— se produce más allá de nuestra galaxia, sus rayos X viajan en todas direcciones. Al chocar con nubes de polvo en los brazos espirales, la radiación rebota y forma anillos concéntricos en rayos X. El diámetro de de los anillos revela, por pura geometría, la distancia a la nube: los círculos más grandes proceden de nubes más próximas a la Tierra.

“Este es un método muy directo, basado únicamente en la geometría, para medir con precisión las distancias a los brazos espirales de la Vía Láctea”, explica Beatrice Vaia, autora principal del estudio. “La mayoría de los otros métodos se apoyan en suposiciones sobre la rotación galáctica, que son cada vez más inciertas en los confines de nuestra galaxia”.

Los brazos que se expanden: Perseo, Exterior y Scutum-Centaurus Exterior

Chandra

Los investigadores seleccionaron tres potentes estallidos de rayos gamma, cada uno iluminando un brazo espiral distinto. En orden de distancia creciente desde el centro galáctico, los brazos son Perseo, el brazo Exterior y el brazo Scutum-Centaurus Exterior. Al analizar los ecos generados por uno de estos destellos, el equipo descubrió que tanto el brazo Exterior como el Scutum-Centaurus Exterior se sitúan aproximadamente un 10% más lejos de lo que se pensaba.

Los anillos de rayos X son una cinta métrica geométrica que no necesita suposiciones sobre cómo gira nuestra galaxia.

Las diferencias pueden parecer pequeñas, pero cualquier revisión de estas distancias es fundamental para entender la estructura de la galaxia. “Esto podría significar que los astrónomos tengan que revisar las estimaciones de masa de la Vía Láctea”, apunta Ilaria Fornasiero, coautora del artículo, “porque la masa influye en cuánto se estiran los brazos”.

Además, los datos de Chandra permitieron estimar que la nube de polvo situada en el brazo más lejano tiene aproximadamente 3.500 años luz de grosor. Esta cifra confirma que la medición no corresponde a un grumo aislado, sino que representa la extensión real de todo el brazo espiral.

Un mapa galáctico que se reescribe con cada eco

El trabajo, publicado el 1 de julio de 2026, es un paso firme hacia una cartografía más precisa de nuestro hogar cósmico. Sin embargo, la técnica tiene una limitación importante: los estallidos de rayos gamma lo bastante brillantes como para atravesar el plano de la galaxia son extremadamente raros. En más de 25 años, los astrónomos solo han reunido un puñado de eventos utilizables.

“Dependemos del universo para que nos proporcione estos eventos”, reconoce Andrea Tiengo, también de la Scuola Universitaria Superiore IUSS Pavia. “Seguiremos al acecho de más”. La próxima generación de observatorios de rayos X, como el futuro NewAthena de la ESA, podría multiplicar las oportunidades y permitir que el mapa de la Vía Láctea deje de ser una estimación para convertirse en una medición directa brazo a brazo.

Por ahora, el hallazgo nos recuerda que incluso la galaxia que habitamos guarda sorpresas a escala de cientos de miles de años luz. Cada eco de luz es una regla que el propio cosmos coloca sobre la mesa.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Los brazos espirales Exterior y Scutum-Centaurus de la Vía Láctea son un 10% más lejanos del centro galáctico de lo estimado.
  • Dónde: En las regiones externas de la Vía Láctea, midiendo nubes de polvo en los brazos espirales visibles desde la Tierra.
  • Institución responsable: Observatorio Chandra (NASA) y misión XMM-Newton (ESA), con investigación liderada por la Scuola Universitaria Superiore IUSS Pavia y la Universidad de Trento.
  • Cuándo: Publicado el 1 de julio de 2026 en la revista Astronomy & Astrophysics.
  • Impacto a futuro: Obliga a revisar la masa total de la galaxia y a recalibrar los modelos de formación de la Vía Láctea.

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