LLYC ejecuta el 80% de su plan de ahorro de 8,8 millones y reordena su consejo

El plan de eficiencia busca desapalancar el balance de la consultora, que cerró 2025 con una deuda de 33,5 millones y un ratio de 2,4 veces EBITDA. La Junta aprobó la supresión del dividendo y la reducción del consejo, que pasa a siete miembros.

LLYC ha ejecutado ya el 80% de su plan de ahorro de costes cifrado en 8,8 millones de euros y ha reordenado su Consejo de Administración durante la Junta General de Accionistas celebrada ayer. El movimiento busca desapalancar el balance y mantener la inversión en áreas clave, según las declaraciones recogidas en la reunión.

El plan de ahorro de costes, ejecutado al 80%

El consejero delegado de la consultora, Alejandro Romero, confirmó ante los accionistas que las medidas de contención del gasto, dotadas con 8,8 millones, se han implementado en un 80% en lo que va de año. El directivo subrayó que la iniciativa «responde a la necesidad de ser más ágiles» y se enmarca en una reorganización operativa que ha dividido la compañía en siete unidades geográficas y una unidad transversal de innovación e inteligencia artificial, cada una con su propia cuenta de resultados.

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El presidente de LLYC, Francisco Sánchez-Rivas, añadió que el ajuste «no frena el negocio, sino que lo hace más eficiente y simplifica los procesos, con el objetivo de proteger la salud financiera del grupo y garantizar que los recursos vayan donde realmente generan valor e impacto». La medida llega tras un ejercicio 2025 en el que los ingresos operacionales cayeron un 3,8%, hasta los 89 millones, y la deuda neta se disparó de 26,2 a 33,5 millones de euros, elevando el ratio deuda/EBITDA a 2,4 veces.

A pesar del estancamiento de la facturación, la firma generó un flujo de caja operativo de 10,3 millones de euros, con un ratio de conversión del 83%. Sánchez-Rivas aseguró que esa capacidad de generación de efectivo permite «desapalancar el balance de forma natural» hasta situar el ratio por debajo del objetivo de 1,75 veces fijado para 2027, permitiendo así regularizar los compromisos (covenants) del préstamo sindicado de 47 millones suscrito en 2024 con Santander y CaixaBank.

La Junta reordena el consejo y suprime el dividendo

La reunión, a la que acudió el 75% del capital social, aprobó por unanimidad la reducción del Consejo de Administración, que pasa de diez a siete miembros. Salen las consejeras independientes Ana Busto, Barrie Berg y Mónica Vidal, así como el también independiente Adolfo Corujo. En su lugar se incorpora Mara Llorente, heredera del fundador José Antonio Llorente y titular de una participación del 21% en la compañía, en calidad de consejera dominical.

La nueva composición del órgano de gobierno queda de la siguiente manera:

  • Francisco Sánchez-Rivas, presidente del Consejo de Administración.
  • Alejandro Romero, vicepresidente y consejero ejecutivo.
  • Luisa García, consejera ejecutiva.
  • Mara Llorente, consejera dominical.
  • Hilario Albarracín, consejero independiente y presidente de la Comisión de Auditoría.
  • Alfonso Callejo, consejero independiente y presidente de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones.
  • Verónica Zavala, consejera independiente.

Además, la Junta acordó aplicar el beneficio del ejercicio 2025 —que alcanzó los 6,5 millones de euros en la sociedad matriz— de la siguiente manera: 5,8 millones se destinan a compensar resultados negativos de ejercicios anteriores y los 700.000 euros restantes a reservas voluntarias. Por tanto, se suprime el dividendo con cargo a 2025, después de dos ejercicios consecutivos en los que la retribución al accionista ascendió a 2 millones de euros (en 2024 y 2025) y a 1,5 millones en 2023 y 2022. También se eligió a Deloitte como auditor de las cuentas hasta 2028, relevando a Grant Thornton.

La ejecución del 80% del plan de ahorro en los primeros meses del año confirma la velocidad del ajuste y el compromiso del equipo directivo con la disciplina financiera.

Análisis: desapalancar el balance con disciplina y sin frenar las inversiones

La combinación de un plan de ahorro acelerado, la supresión del dividendo y la reducción del consejo dibuja un giro hacia la protección del balance en un momento de debilidad temporal de los ingresos. La compañía mantiene, no obstante, el pulso inversor —la adquisición de Lambert en Estados Unidos se completó en 2025— y el presidente vinculó directamente el aumento del apalancamiento a la decisión de «no frenar las inversiones clave en un año complejo».

El reto para LLYC es retornar a la senda de crecimiento en 2027, meta que la propia dirección ha pospuesto a ese ejercicio, mientras reduce la ratio de deuda por debajo de 1,75 veces. La simplificación societaria y la apuesta por una sola cuenta de resultados por unidad de negocio buscan imprimir velocidad y eficiencia a una estructura que, en palabras de Romero, «había ganado complejidad».

En el plano del gobierno corporativo, la entrada de Mara Llorente como representante del núcleo accionarial fundacional dota de continuidad al proyecto y equilibra el peso de los independientes en un consejo más compacto. La elección de Deloitte como auditor para los próximos tres ejercicios refuerza la transparencia en un contexto de estrecha vigilancia de los acreedores.

📡 El Radar del Sector

  • El vacío que llena: La reestructuración operativa y financiera viene a corregir un desequilibrio patrimonial que amenazaba con endurecer las condiciones de financiación, sin poner en riesgo las inversiones internacionales.
  • El reto por delante: Convertir el ajuste de costes en una mayor rentabilidad que permita retomar el dividendo y volver a crecer en 2027, en un entorno de mercado que todavía no muestra signos de aceleración en el gasto de los clientes.
  • El tablero competitivo: LLYC se alinea con las estrategias de eficiencia que otras grandes consultoras, como Atrevia y Kreab, también están aplicando, lo que convierte la gestión de márgenes en una variable competitiva de primer orden para los próximos trimestres.

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