Nouriel Roubini, el economista que durante años ha sido una de las voces más críticas con las criptomonedas, acaba de respaldar un activo tokenizado. No es una criptomoneda al uso, sino un token digital respaldado por una cesta de activos reales vinculados a la tecnología estadounidense. El ‘Technodólar’ de USAFi es su apuesta para sustituir al petrodólar como activo de reserva global.
Roubini, famoso por predecir la crisis financiera de 2008 y por su escepticismo hacia bitcoin, ha dado un giro que pocos esperaban. En el podcast Expert Council de esta semana, declaró la «muerte del petrodólar» y defendió que el próximo activo de reserva debe estar vinculado a activos productivos como la inteligencia artificial, los semiconductores y la defensa.
De crítico feroz a impulsor del ‘Technodólar’
Roubini no ha ocultado su desprecio por las criptomonedas durante años. Sin embargo, su nuevo posicionamiento no es una conversión al bitcoin, sino una apuesta por un activo digital regulado y respaldado por activos reales. Para él, las stablecoins como USDT y USDC son simples réplicas digitales del dinero fiduciario, sujetas a la misma erosión de valor que el dólar o el euro cuando hay inflación. «Son una forma muy imperfecta de cobertura», dijo.
El economista preside el comité de inversión de Atlas Capital Team, la firma que ha lanzado USAFi. Su papel no es decorativo: el fondo utiliza machine learning para gestionar riesgos, pero las decisiones estratégicas las toma ese comité. Roubini, además, ha publicado recientemente un artículo académico en el que defiende el excepcionalismo tecnológico estadounidense y la fortaleza del dólar a largo plazo.
USAFi: así funciona el activo tokenizado que quiere jubilar al petrodólar
USAFi es un token ERC-20 emitido en Dubái bajo el marco regulatorio de VARA, la autoridad de activos virtuales del emirato. Su valor se respalda directamente con el Atlas America Fund, un ETF registrado ante la SEC estadounidense y que cotiza en Nasdaq con el ticker USAF. La cartera del ETF incluye acciones de empresas tecnológicas, bonos del Tesoro a corto plazo, oro e inmuebles resilientes al clima, todo seleccionado por algoritmos de aprendizaje automático.

Roubini apuesta por un activo que no dependa de la política monetaria de la Fed ni del precio del crudo, sino del valor de la innovación estadounidense.
Para llevar el activo al mundo on-chain, Atlas Capital se ha asociado con Securitize, la plataforma de tokenización que ya trabaja con BlackRock en sus fondos tokenizados. Carlos Domingo, CEO de Securitize, explicó que el objetivo es que USAFi pueda utilizarse como garantía en protocolos DeFi, abriendo un puente entre las finanzas tradicionales y el ecosistema cripto. «Creemos que la versión tokenizada podría funcionar muy bien como activo de reserva para colateral en DeFi», afirmó.
En contraste con las stablecoins, que no generan intereses y replican el valor de una moneda que pierde poder adquisitivo, USAFi busca ofrecer una reserva de valor vinculada al crecimiento de sectores productivos. Reza Bundy, CEO de Atlas Capital, resume la filosofía: «Las máquinas hacen el trabajo y el comité de inversión toma las decisiones».
El lanzamiento de USAFi llega en un contexto geopolítico incierto: la hegemonía del dólar se discute, los BRICS buscan alternativas y la tokenización de activos se perfila como el siguiente paso lógico del sistema financiero. Que uno de los economistas más influyentes en la defensa del orden monetario tradicional apueste ahora por un token respaldado por activos es, cuando menos, un síntoma de que algo se mueve en los cimientos del sistema de reservas.
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La irrupción de USAFi se produce en un momento en que los activos tokenizados del mundo real ganan tracción. Fondos de bonos del Tesoro tokenizados han movido miles de millones y BlackRock ya ha dado pasos en esta dirección. Pero la apuesta de Atlas es distinta: no replica un único activo, sino una cesta diversificada y gestionada activamente. En teoría, esto protege contra la devaluación del dólar sin alejarse por completo de la economía estadounidense.
Ahora bien, conviene ser prudentes. El producto depende en gran medida de la solidez del ETF subyacente, que invierte en empresas cotizadas: si Wall Street sufre, la cesta sufrirá. También está la cuestión regulatoria: USAFi se emite en Dubái, una jurisdicción que ofrece flexibilidad pero cuyo marco aún es joven. Y aunque Roubini critique las stablecoins, el token incluye bonos del Tesoro, que no dejan de ser deuda emitida por el mismo gobierno que imprime los dólares que él cuestiona.
Con todo, el giro de Roubini es sintomático. El economista que mejor simbolizaba la resistencia intelectual al mundo cripto ha terminado abrazando una de sus aplicaciones más prometedoras: la tokenización de activos reales. El debate ya no es si el dinero fiduciario será digital, sino qué activos lo respaldarán.
USAFi acaba de nacer y su éxito dependerá de la liquidez que consiga en los mercados y de la adopción por parte de inversores institucionales. De momento, el respaldo de figuras como Roubini y la colaboración con Securitize le otorgan un sello de credibilidad que muy pocos proyectos tokenizados pueden exhibir. Habrá que seguir de cerca si el ‘Technodólar’ se convierte en una realidad contable o se queda en una idea brillante sin tracción.




