Makro mantiene los precios a la hostelería pese al alza de costes, según su CEO

La compañía mayorista absorbe parte del golpe para no repercutirlo en bares y restaurantes, un alivio para el consumidor que come fuera. El gigante del cash & carry roza los 1.900 millones de facturación y aspira a los 2.000.

El mayorista Makro ha congelado los precios que cobra a la hostelería, una decisión que amortigua el incremento de costes para bares y restaurantes y, de paso, alivia la presión sobre el bolsillo del consumidor que come fuera. En una entrevista, su consejero delegado, Bertrand Mothe, ha confirmado que, a pesar de la fuerte subida de los insumos, la compañía mantiene inalterados sus precios en el canal HORECA.

La medida llega en un momento en el que la facturación de la empresa repunta un 8% interanual, hasta los 1.875 millones de euros, impulsada sobre todo por sus clientes hosteleros, cuyas ventas crecen un 9% y representan ya más del 80% del negocio. Con 200.000 establecimientos registrados, Makro se consolida como el principal socio de aprovisionamiento del sector.

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El gesto que contiene la escalada de precios en los bares

La decisión de no trasladar la inflación al cliente profesional es una rareza en el contexto actual. La energía, las materias primas y los transportes han puesto contra las cuerdas a la restauración, que en muchos casos no ha tenido más remedio que revisar al alza la carta. Mantener los precios en origen, como hace Makro, equivale a regalar un respiro a los empresarios que sirven el menú del día.

“Sí, hemos mantenido los precios. Necesitamos absorber los costes para ser competitivos”, reconoce Mothe. El directivo admite que el margen se reduce, pero señala que la compañía trabaja en ganar eficiencia y en mejorar la gestión del stock para compensar esa presión. Una jugada que, de consolidarse, podría frenar nuevas subidas en la hostelería.

Absorber costes y apretar márgenes: la estrategia que confirma el CEO

El 40% de las ventas de Makro procede ya de su marca blanca, un surtido que abarca desde productos de cuarta y quinta gama hasta básicos de cocina. Al apoyarse en su propia enseña, el mayorista tiene más margen para negociar con los proveedores y sortear los vaivenes del mercado. Además, el programa de fidelidad suma 18.000 clientes registrados, que acceden a servicios adicionales y mejores condiciones de entrega.

Absorber los costes en lugar de repercutirlos es un balón de oxígeno para una hostelería que arrastra la subida del aceite, la energía y los alquileres.

Aunque la estrategia no es gratuita –“hay productos en los que el margen es muy pequeño y no podemos vender por debajo de costes”–, el objetivo es doble: proteger la cuenta de resultados de sus clientes y seguir ganando cuota en un mercado muy fragmentado. Según el ejecutivo, incluso en zonas donde no hay tienda, como Vigo o Pontevedra, la firma ya abastece a hosteleros desde centros próximos.

Makro CEO precios

El menú del día, amenazado por los platos preparados del súper

Mothe advierte de otro fenómeno que preocupa a la hostelería tradicional: la irrupción de los supermercados como competencia directa. Cada vez más consumidores compran un plato preparado y comen en la oficina, evitando el bar. “Es un riesgo si modificamos la forma de comer”, afirma. Su consejo a los restauradores es adaptarse con nuevas fórmulas y servicios para llevar.

El propio Makro ha reforzado su catálogo de productos de cuarta y quinta gama para ayudar a los hosteleros a ofrecer platos listos sin apenas manipulación. Con ello pretende que el canal siga siendo competitivo frente al lineal del súper y que el menú del día –una seña de identidad del mercado español– no pierda atractivo.

Lo que busca Makro con esta política: más cuota y rozar los 2.000 millones

Más allá del alivio a corto plazo, la jugada tiene un trasfondo estratégico. Makro aspira a superar la barrera de los 2.000 millones de euros de facturación este mismo año, tras batir récords el ejercicio anterior. Actualmente cuenta con 37 tiendas y prevé abrir una nueva en 2027, al tiempo que estudia adquisiciones selectivas. “Buscamos crecer en zonas donde no estamos presentes”, apunta el CEO.

La paradoja es evidente: al contener los precios en el canal mayorista, la compañía estrecha sus propios márgenes, pero a cambio gana fidelidad y volumen. Es la misma lógica que emplean otras cadenas de distribución, aunque aquí el beneficiario final es, en última instancia, el cliente que se sienta a la mesa. Mientras la inflación siga su curso, cada euro que no se traslada al producto final es un euro que el consumidor no pierde en la carta.

🛒 El Veredicto de Compra

  • La congelación de precios en origen no garantiza una bajada inmediata en el bar: muchos hosteleros arrastran costes propios que no dependen del proveedor. Conviene observar si el local ajusta su carta –o mantiene la calidad– antes de sacar conclusiones.
  • Los negocios que más tiran de marca blanca de Makro tienen más margen de maniobra: si su bar de confianza usa habitualmente estos productos, es más probable que pueda contener la subida del menú.
  • El menú del día sigue siendo el mejor termómetro: si no se encarece a corto plazo, será una señal de que la estrategia de Makro está surtiendo efecto en la hostelería más cercana.

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