Grifols reduce capital un 10% al amortizar acciones propias

La junta autoriza al consejo a ejecutar la reducción hasta un límite de 42,6 millones de euros en acciones clase A y 26,14 millones en clase B. La compañía también aprueba la posible admisión de sus títulos en el Nasdaq.

Grifols da luz verde a una reducción de capital del 10% mediante amortización de acciones propias. La junta general de accionistas, celebrada hoy en Sant Cugat del Vallès con una asistencia del 61,27% del capital, ha aprobado la operación que podrá recortar el capital social en hasta 42,6 millones de euros de acciones de Clase A y en 26,14 millones de títulos de Clase B.

La reducción, que el consejo ejecutará en los próximos meses, se hará efectiva a través de la amortización de acciones propias de ambas clases: las de Clase A tienen un valor nominal de 0,25 euros y las de Clase B, de apenas 0,05 euros. La compañía no ha fijado un calendario cerrado, pero el acuerdo otorga flexibilidad para hacerlo de manera parcial o total en el momento más oportuno.

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En paralelo, la junta ha respaldado una de las aspiraciones más largamente acariciadas por Grifols: solicitar la admisión a negociación de las acciones ordinarias de Clase A en el mercado Nasdaq. La autorización concede al consejo la capacidad de dar el paso cuando las condiciones de mercado y la documentación regulatoria estén listas, algo que la dirección lleva evaluando desde hace varios trimestres.

El el consejo también ha recibido el mandato de poder ampliar capital hasta en un 50% en los próximos cinco años, con la posibilidad de excluir el derecho de suscripción preferente en hasta un 20% del capital social. Este punto dota de herramientas adicionales para cubrir necesidades de capital o incluso facilitar el encaje en índices internacionales si la acción empieza a cotizar en Estados Unidos. Además, la junta ha reelegido a Montserrat Muñoz y Susana González como consejeras, a Deloitte como auditor de cuentas y ha aprobado las cuentas y el informe de sostenibilidad de 2025. Un punto que no ha pasado el filtro ha sido la facultad de convocar juntas extraordinarias con solo 15 días de antelación: la propuesta no alcanzó la mayoría necesaria y quedó sobre la mesa.

El doble impacto en el capital y el control de la familia

La estructura de doble clase de Grifols sigue siendo uno de los temas más sensibles para sus accionistas minoritarios. Las acciones de Clase B, con un nominal minúsculo pero derechos políticos reforzados, concentran el poder de voto en manos de la familia fundadora. Al amortizar títulos de las dos categorías –y no solo de una– la ecuación de control puede variar de forma sutil pero relevante.

Si el consejo decide aplicar la reducción de manera proporcional entre Clase A y Clase B, porcentaje de votos de la familia apenas se moverá. Pero si se inclina por amortizar principalmente Clase B para ajustar la estructura de capital, la dilución del poder familiar sería automática. En cualquier caso, la horquilla del 10% permite al equipo gestor actuar con margen dependiendo de cómo evolucione la acción y las necesidades de autocartera.

Implicaciones bursátiles y el salto al Nasdaq

El anuncio de una posible cotización en el Nasdaq llega en un momento en el que varios valores europeos del sector salud han dado el salto a Wall Street para ampliar su base inversora. Grifols, cuyo negocio de hemoderivados se compara habitualmente con el de la australiana CSL o la japonesa Takeda, podría beneficiarse de unos múltiplos más generosos en un mercado donde los inversores valoran de manera más favorable las compañías de plasma.

La autorización de la junta es solo un primer paso: ahora hace falta que Grifols presente la documentación ante la SEC y que el regulador estadounidense apruebe el listing. No hay garantías, pero el simple hecho de que la gestora de la compañía ponga el foco en este proyecto ya envía una señal de confianza en la recuperación de la credibilidad bursátil, dañada tras los episodios de volatilidad de hace dos años.

Reducir capital y listar en el Nasdaq en un mismo movimiento envía un mensaje potente al mercado: Grifols busca mejorar su perfil financiero y atraer a inversores estadounidenses que comparen sus múltiplos con los de gigantes como CSL o Takeda.

En el plano más inmediato, la amortización de acciones propias –si se ejecuta hasta el límite autorizado– recortará el número de títulos en circulación y, por tanto, elevará el beneficio por acción. Es un catalizador positivo que los analistas suelen recibir bien, sobre todo en compañías con un free float no excesivamente amplio y una base accionarial estable como la de Grifols.

Claves estratégicas y riesgos para el inversor

Más allá del maquillaje contable que pueda suponer la reducción de capital, hay que leer el movimiento dentro de una estrategia más amplia de optimización del balance. Grifols sigue arrastrando un apalancamiento elevado: al cierre de 2025 la ratio de deuda neta sobre ebitda se movía en el entorno de las 5 veces, según las cuentas aprobadas hoy. La posible exposición a nuevos inversores en el Nasdaq podría ayudar a financiar parte de ese pasivo si la compañía decide acompañar el listing con una colocación de títulos.

La familia Grifols, que controla la mayoría de los votos a través de sus participaciones en Clase B, se ha mostrado abierta a diluir su posición económica en favor de una ampliación de capital si con ello se acelera el desapalancamiento. El punto aprobado hoy que permite ampliar hasta un 50% con exclusión del derecho de suscripción preferente es la llave para que, llegado el momento, entren socios estratégicos o inversores institucionales sin necesidad de pasar por una junta extraordinaria.

No obstante, el inversor minorista debe vigilar dos riesgos. El primero, que la dilución potencial de hasta un 20% sin derecho de suscripción podría penalizar la acción en el corto plazo si se ejecuta en un clima de mercado adverso. El segundo, que la autorización para la reducción de capital no es una obligación: el consejo puede esgrimirla o no, y en el pasado Grifols ha mantenido en autocartera más títulos de los que finalmente amortizó. El mercado ha aprendido a no dar por hecho nada hasta que el Hecho Relevante no está ya publicado en la CNMV.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: Tras la celebración de la junta, los títulos de Grifols avanzan un 1,5% en el Mercado Continuo, hasta los 13,70 euros por acción, en una sesión que refleja el visto bueno mayoritario de los accionistas a la reducción de capital y al proyecto Nasdaq.

Clave técnica: La reducción de capital, al amortizar acciones propias, incrementa de forma inmediata el beneficio por acción y podría actuar como catalizador si se completa hasta el 10% autorizado. Sin embargo, la dualidad de clases limita el impacto pleno en el free float, por lo que el inversor debe seguir de cerca el volumen negociado en las próximas semanas para medir la convicción del mercado.

Apunte macro: La prima de riesgo española se sitúa en 62 puntos básicos, cerca de mínimos de 2025, lo que no añade presión financiera adicional a la compañía. El rating corporativo de Grifols —B+ con perspectiva estable por S&P— sigue condicionado por su apalancamiento, por lo que cualquier movimiento que acelere la reducción de deuda será bien recibido por las agencias.


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