La Fed mantiene tipos en el 3,50%-3,75% en la primera reunión de Kevin Warsh

Las proyecciones de los miembros del FOMC sitúan los tipos entre el 3,75% y el 4,25% para final de año, muy por encima de las previsiones anteriores. La inflación, en el 4,2%, sigue siendo el principal lastre para cualquier relajación monetaria.

La Reserva Federal ha mantenido este miércoles los tipos de interés en el rango del 3,50% al 3,75%, cumpliendo con las expectativas del mercado y en la que ha sido la primera reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) presidida por Kevin Warsh. La decisión, aprobada por unanimidad de los doce miembros con derecho a voto, supone la cuarta pausa consecutiva desde enero y llega apenas cuatro días después del anuncio del acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos.

Kevin Warsh debuta sin disidencia y cierra la puerta a recortes inmediatos

El FOMC no solo mantuvo los tipos, sino que eliminó del comunicado cualquier sesgo que apuntara a futuras bajadas, una medida que ya había sido anticipada por el propio Warsh en declaraciones previas. El texto difundido tras la reunión fue notablemente más breve que en ocasiones anteriores y subrayó que «la actividad económica se expande a un ritmo sólido a pesar de la elevada incertidumbre» vinculada, en parte, al conflicto en Oriente Próximo.

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La unanimidad de la votación —en abril tres gobernadores habían votado en contra— refleja un consenso interno sólido sobre la necesidad de mantener una política restrictiva. La Reserva Federal ha optado por un lenguaje más quirúrgico, eliminando referencias que en reuniones previas daban pistas sobre próximos movimientos. La lectura es clara: Warsh no quiere que se interprete ningún alto el fuego geopolítico como excusa para relajar la política monetaria.

Proyecciones más duras: los tipos no bajarán del 3,25% este año

Las proyecciones trimestrales de los gobernadores y presidentes regionales de la Fed —el llamado ‘dot plot’— reflejan un endurecimiento de las expectativas. Para finales de 2026, la mediana de las previsiones sitúa el tipo de interés de referencia entre el 3,75% y el 4,25%, un rango que en marzo ningún miembro contemplaba porque entonces el techo estaba por debajo del 4%. Ahora, además, ningún participante ve los tipos por debajo del 3,25%, cuando hace tres meses varios apuntaban incluso a niveles inferiores al 3%.

El banco central ha revisado a la baja su pronóstico de crecimiento del PIB para 2026, que pasa del 2,4% al 2,2%, mientras que la previsión de inflación sube nueve décimas: del 2,7% al 3,6%, en un contexto marcado por los efectos de la guerra de Irán. En paralelo, la tasa de paro esperada baja una décima, hasta el 4,3%, señal de un mercado laboral que sigue tensionado.

Estas cifras dejan poco margen para una relajación a corto plazo. La inflación subyacente, aunque no detallada en el comunicado, sigue siendo el principal quebradero de cabeza del instituto emisor, sobre todo tras los últimos datos de mayo que situaron el IPC general en el 4,2%.

Kevin Warsh

El doble mandato de la Fed tensa la cuerda: ¿qué significa para el inversor español?

La Reserva Federal ha enviado un mensaje inequívoco: la estabilidad de precios sigue siendo la prioridad, incluso a costa de mantener los tipos elevados más tiempo del que el mercado había anticipado. Y eso tiene consecuencias directas para las carteras españolas.

En primer lugar, un dólar más fuerte —consecuencia lógica de una Fed restrictiva— presiona a la baja al euro, lo que puede beneficiar a los grandes exportadores españoles con presencia en Estados Unidos. Compañías como Inditex, ACS o Ferrovial ven cómo sus ingresos en dólares se traducen en más euros cuando la divisa europea se deprecia. Sin embargo, ese mismo fortalecimiento del billete verde encarece las importaciones de materias primas, un lastre para sectores como el energético o el de la construcción, que dependen en buena medida del petróleo y del acero cotizados en dólares.

En segundo término, la persistencia de una política monetaria dura al otro lado del Atlántico reduce el margen de maniobra del Banco Central Europeo. Aunque Fráncfort y Washington operan con mandatos y realidades distintas, una Fed que no recorta complica que el BCE pueda iniciar un ciclo de bajadas agresivo sin dañar al euro. Las últimas actas del BCE ya apuntaban a un enfoque prudente, y con Warsh borrando cualquier indicio de relajación, la probabilidad de que el BCE mueva ficha este verano se reduce.

Kevin Warsh ha enterrado la expectativa de recortes inminentes que algunos inversores descontaban tras el alto el fuego. El mercado de bonos español ya lo refleja en la apertura de hoy.

La deuda soberana española acusa el golpe. El bono a diez años repunta y la prima de riesgo se sitúa en los 78 puntos básicos, tres más que al cierre del miércoles, señal de que los inversores están recalibrando sus posiciones. El IBEX 35, por su parte, amanece con caídas moderadas, en línea con el resto de plazas europeas. Es una reacción lógica: los mercados habían interiorizado un escenario de distensión monetaria que la Fed no va a conceder.

En mi lectura, la unanimidad y la dureza del mensaje de Warsh despejan cualquier duda sobre hacia dónde mira ahora mismo la Reserva Federal. No es un tropiezo puntual ni un guiño a los halcones: es una declaración de principios. Y mientras la inflación estadounidense no se acerque de forma convincente al objetivo del 2%, cualquier alivio monetario queda aplazado. Para el inversor español, esto implica que la renta fija a corto plazo sigue ofreciendo cupones atractivos, pero también que las carteras de renta variable expuestas a tipos altos tendrán que convivir con un entorno más exigente. ¿Podrá el BCE desacoplarse de la Fed? Esa es la pregunta que, a partir de ahora, determinará en buena medida el recorrido de la prima de riesgo y del selectivo español en lo que queda de año.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El IBEX 35 arranca la sesión del jueves con un descenso del 0,3% hasta los 12.310 puntos, lastrado por la aversión al riesgo que generó el tono restrictivo de la Fed. En la deuda, el bono español a diez años sube al 3,27% y el euro se deprecia un 0,2% frente al dólar, cotizando en 1,0470.

Clave técnica: El selectivo español pierde el soporte de los 12.400 puntos y se acerca a la zona de congestión de 12.200, donde confluyen la media móvil de 50 sesiones y el nivel de retroceso del 38,2% de Fibonacci desde los máximos de mayo. El RSI se sitúa en 42 puntos, todavía lejos de la sobreventa, lo que sugiere margen de caída adicional si la prima de riesgo sigue escalando.

Apunte macro: La prima de riesgo española se sitúa en 78 puntos básicos, tres más que ayer, con el rendimiento del bono a diez años en el 3,26%. La divergencia entre la Fed y el BCE mantiene la presión sobre la deuda periférica mientras los inversores reevalúan el calendario de recortes en el Viejo Continente.


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