Renfe inicia el plan A Punto con 25 millones para renovar 110 estaciones de Cercanías y Ancho Métrico

Las primeras obras ya se ejecutan en Galapagar-La Navata, Las Rozas y Vilanova i la Geltrú, con un presupuesto de 25 millones que se repartirá en 18 meses. Madrid y Barcelona concentran la mayor inversión, con 4,8 millones cada uno, y se prevén hasta 18 actuaciones por territorio

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Renfe ha lanzado el plan A Punto, con un presupuesto de 25 millones de euros para renovar 110 estaciones de Cercanías y Ancho Métrico en 18 meses.
  • ¿Quién está detrás? Renfe, que ha dividido la inversión en siete lotes territoriales.
  • ¿Qué impacto tiene? Las primeras obras ya están en marcha en Madrid, Barcelona, Valencia, Asturias y País Vasco, con mejoras en accesibilidad, imagen y confort para los viajeros.

Renfe ha puesto en marcha el plan A Punto, una inversión de 25 millones de euros para renovar 110 estaciones de Cercanías y Ancho Métrico en un plazo de 18 meses. El objetivo es revertir el deterioro acumulado en muchas terminales y mejorar la experiencia de los usuarios, con actuaciones que arrancaron el pasado 1 de junio. Las primeras obras ya se ejecutan en Galapagar-La Navata (Madrid), Las Rozas y Vilanova i la Geltrú (Barcelona), y se extenderán progresivamente a otros puntos de la geografía ferroviaria.

El programa, según explica Renfe, identifica intervenciones de alto impacto a corto plazo que van desde la renovación de vestíbulos, pasos inferiores y marquesinas hasta la modernización de la iluminación y la mejora de la accesibilidad, con un coste por estación que oscila entre los 100.000 y los 500.000 euros. En total, se prevén entre 12 y 18 actuaciones por cada lote territorial.

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Un plan de choque para 110 estaciones: dónde se actuará y en qué plazos

La distribución de los trabajos es nacional, pero con focos claros. Madrid y Cataluña concentran el mayor presupuesto, con 4,8 millones de euros cada uno, mientras que el resto se reparte en los lotes de Andalucía, la zona Este, País Vasco, Asturias-Cantabria y Galicia-Noroeste. Las primeras intervenciones ya se han materializado en la Comunidad de Madrid —en la estación de Galapagar-La Navata desde el 1 de junio— y en Las Rozas, donde se está renovando íntegramente el paso inferior y sus accesos.

En Cataluña, las obras han comenzado esta semana en Vilanova i la Geltrú, con la reforma del vestíbulo y la actualización de los sistemas de accesibilidad. A partir del 25 de junio, está previsto que comiencen los trabajos en Sitges y, más adelante, en las estaciones madrileñas de Pirámides y Nuevos Ministerios.

En el resto de territorios, Renfe ha fijado ya las primeras actuaciones: en Alzira (Valencia) se modernizarán los espacios y se mejorará la imagen del edificio; en Balmaseda y La Herrera (País Vasco) se intervendrá en vestíbulos, andenes, fachada e iluminación; en las cercanías de Málaga (Plaza Mayor, Montemar Alto y Torreblanca) se ejecutarán obras de adecuación; en Avilés (Asturias), tanto en la estación principal como en el apeadero, se renovará la imagen exterior y el vestíbulo; y en Galicia (O Alto do Castiñeiro y Santa Icía) se cambiarán marquesinas y luminarias.

Renfe intenta con A Punto recuperar el pulso de la red de cercanías, cuyo deterioro es la queja más recurrente de los viajeros en todas las encuestas de satisfacción.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El plan A Punto es, ante todo, una operación de choque estético y funcional. No se trata de grandes infraestructuras ni de ampliaciones de andenes, sino de actuaciones de mantenimiento profundo que buscan un impacto inmediato en la percepción del viajero. Con un coste medio por estación que rara vez supera el medio millón de euros, las obras se concentran en lo visible: vestíbulos, pasos inferiores, marquesinas, pintura, iluminación y rampas de acceso.

Zona cero: Madrid y Barcelona absorben casi el 40% del presupuesto total. No sorprende: son los núcleos que mueven la mayor cantidad de viajeros diarios —más de 2,5 millones entre las dos coronas metropolitanas— y donde el deterioro de las estaciones lleva años siendo objeto de críticas tanto de usuarios como de las administraciones locales. La elección de Las Rozas y Vilanova como cabecera del plan no es casual: ambas combinan un alto tránsito con un visible envejecimiento de sus instalaciones.

El dato central es la velocidad de ejecución: 18 meses para 110 estaciones implica un ritmo de más de seis estaciones al mes, una cadencia inédita en el mantenimiento ferroviario español reciente. Aunque las cuantías individuales son modestas, la ambición temporal obliga a Renfe a coordinar hasta siete contratas distintas y a evitar las interrupciones de servicio durante las obras, un reto logístico que exige planificar los trabajos en horarios valle y con cortes mínimos.

Desde la óptica estratégica, A Punto es una respuesta a la presión política y social sobre el estado de Cercanías, que arrastra un déficit de inversión en conservación desde la crisis de 2008. La pregunta de fondo es si estas mejoras puntuales serán suficientes para contener el descontento mientras se espera el despliegue de inversiones mayores —nuevos trenes, duplicaciones de vía, sistemas de señalización— que siguen pendientes de los Presupuestos Generales y de la ejecución de fondos europeos.


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