Los precios del sector servicios en España se aceleran al 2,6% interanual, máximo desde 2025

La hostelería y el transporte empujan los precios mientras que publicidad y telecomunicaciones moderan el avance. Se trata de 17 trimestres consecutivos de alzas, según el INE.

Los precios del sector servicios en España mantienen su escalada y han cerrado el primer trimestre de 2026 con un repunte interanual del 2,6%, según los datos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La tasa supone tres décimas más que la registrada en el trimestre anterior y es la más alta desde el segundo trimestre de 2025. Con este avance, los precios de los servicios encadenan 17 trimestres consecutivos de alzas interanuales.

El Índice de Precios del Sector Servicios (IPSS) mide la evolución de los precios desde la óptica del productor para los servicios prestados a empresas. El dato de este primer trimestre confirma que las presiones inflacionistas en el sector servicios siguen sin dar tregua, a pesar de la moderación que algunos analistas esperaban para el arranque del año.

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Los sectores que tiran de los precios: transporte terrestre y hostelería

Entre las actividades que más han empujado el índice al alza destaca el transporte terrestre y por tubería, cuya tasa anual se disparó 2,3 puntos hasta el 5,6%. También sobresalen las actividades de agencias de viajes, operadores turísticos y servicios de reservas, que pasaron de una tasa negativa en el cuarto trimestre de 2025 a un +2% interanual, un giro de 3,5 puntos que refleja la fortaleza de la demanda turística incluso en temporada baja.

Los servicios de comida y bebida registraron un incremento interanual del 4,3%, mientras que los servicios de alojamiento avanzaron un 3,9%. Ambos epígrafes llevan ya 17 trimestres al alza, sin señales de agotamiento. La hostelería se consolida así como uno de los vectores inflacionistas más persistentes de la economía española actual.

La fotografía trimestral del INE deja pocas dudas: la inflación de los servicios se resiste a aflojar, y el empuje del turismo y el transporte sigue siendo el principal motor.

En total, las ramas con influencia positiva compensan con creces las pocas actividades que moderan. El comportamiento del índice general refleja una economía de servicios que, lejos de suavizar precios, los acelera.

Publicidad y telecomunicaciones moderan el avance del índice

En el otro lado de la balanza, publicidad y estudios de mercado registró un desplome de 4,3 puntos en su tasa anual, que pasó a -3,6%. Las telecomunicaciones, aunque siguen en positivo, vieron cómo su variación anual se redujo 1,8 puntos hasta el 2,4%. Ambas actividades ejercieron la mayor influencia negativa sobre el índice general.

Estos descensos tienen, en parte, un componente estadístico. Los precios de la publicidad habían repuntado con fuerza en trimestres anteriores por el aumento del gasto en marketing digital, y ahora se produce una cierta corrección. En telecomunicaciones, la dinámica de ofertas y paquetes convergentes sigue presionando los precios a la baja, algo que los hogares ya perciben día a día en sus facturas.

IPC servicios

Qué significa esta aceleración para la inflación y el BCE

El índice de precios de servicios del INE no es el IPC, pero sí un termómetro muy fiable de las presiones de costes en el núcleo de la inflación subyacente. Cuando los precios de los servicios suben de forma persistente, el IPC subyacente —que excluye energía y alimentos no elaborados— tiende a mantenerse pegajoso. Y esta resistencia es justo lo que mantiene en guardia al Banco Central Europeo.

En el último Consejo de Gobierno del BCE, Christine Lagarde insistió en que la inflación de los servicios sigue siendo el principal foco de riesgo para la senda de bajadas de tipos. Con un dato como el de hoy, la idea de que 2026 pueda traer varios recortes adicionales empieza a perder fuerza. El mercado descuenta ahora dos bajadas adicionales hasta final de año, pero cualquier sorpresa al alza en los precios de los servicios podría reducir ese margen.

A mi juicio, lo relevante no es tanto la cifra puntual del 2,6%, sino la tendencia: los precios de los servicios llevan más de cuatro años sin un solo trimestre a la baja. Eso solo sucede cuando la demanda es robusta y las empresas tienen capacidad de fijación de precios. Y ese diagnóstico cuadra con una economía como la española, donde el consumo interno y el turismo mantienen el pulso incluso en un entorno de tipos todavía restrictivos.

El riesgo para el inversor en renta fija española es doble. Por un lado, una inflación de servicios más persistente dificulta nuevas bajadas del BCE, lo que mantiene los tipos de interés más altos durante más tiempo. Por otro, si la prima de riesgo española los descuenta correctamente, el coste de financiación del Tesoro podría no mejorar tanto como se esperaba a principios de año. Hoy, la prima de riesgo española a diez años ronda los 72 puntos básicos, lejos de los 65 que tocó en marzo, y este dato del INE no ayuda a recortar esa distancia.

Cabe preguntarse si los próximos indicadores de inflación general —el IPC adelantado de junio se publica a finales de mes— confirmarán esta presión adicional. Si lo hacen, las actas del BCE que conoceremos en julio serán de lectura obligada para recalibrar expectativas de tipos.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El IBEX 35 apenas reaccionó a este dato y se movía plano hacia las 10:30 horas, en torno a los 14.180 puntos. El índice no suele acusar en tiempo real las estadísticas de inflación de servicios, pero sí el mercado de deuda: el bono español a diez años subía ligeramente de rendimiento.

Clave técnica: La prima de riesgo española se había consolidado en el rango de 68-70 puntos básicos desde marzo. Con el dato de hoy, a las 10:30 horas se situaba en 72 puntos, rozando la zona alta del rango. Una superación clara de los 75 puntos podría activar ventas en la parte larga de la curva y trasladar presión a los valores más expuestos a tipos.

Apunte macro: El rating soberano de España (A- por S&P, estable) no está en riesgo inmediato, pero la persistencia de la inflación de servicios reduce el margen para que el BCE acelere los recortes de tipos. El consenso de analistas sitúa el final del ciclo de bajadas en el 3,0% para el tipo de depósito, pero con la inflación subyacente aún cerca del 3,2%, ese suelo podría revisarse al alza si los próximos IPC frustran las expectativas.


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