La sesión de este miércoles en la bolsa española ha dejado un sabor agridulce. El IBEX 35 ha perdido los 18.200 puntos, cediendo un 0,18%, a pesar de que la inflación en Estados Unidos dio una tregua en mayo. El cóctel de la escalada del precio del petróleo y las tensiones con Irán ha pesado más que los datos macroeconómicos favorables.
El petróleo y la geopolítica arrastran al selectivo
El crudo Brent ha superado los 85 dólares por barril por primera vez en tres semanas, impulsando una ola de ventas en los valores más sensibles al coste energético. Acciona y Solaria han liderado las caídas, con retrocesos superiores al 2%, en un sector renovable que sufre el doble impacto del encarecimiento de los fletes y la revisión de las expectativas de tipos.
La crisis diplomática entre Washington y Teherán añade incertidumbre. Las declaraciones cruzadas sobre el programa nuclear iraní y las sanciones renovadas por la administración estadounidense han elevado la prima de riesgo geopolítico, recordando episodios como el de 2019, cuando un incidente en el estrecho de Ormuz disparó el precio del petróleo un 10% en una sola jornada.
El resto de grandes valores tampoco ha escapado a la inercia bajista. Repsol ha cedido un 1,3% por la recogida de beneficios tras las subidas de las últimas semanas, mientras que Inditex ha recortado un 0,5% en línea con un sector consumo que se repliega ante el temor a una desaceleración europea.
La inflación estadounidense y su efecto en las bolsas
La atención también ha estado puesta en la publicación del IPC de mayo en Estados Unidos, que según los datos del Bureau of Labor Statistics se ha moderado hasta el 4,2% en tasa interanual. Esta cifra supone un alivio tras el repunte de abril y ha sido interpretada como una señal de que la Reserva Federal podría frenar las subidas de tipos en su próxima reunión.
Sin embargo, el dato ha sido insuficiente para compensar la presión vendedora. El IBEX 35 se mueve ahora en la franja de los 18.100 puntos, a la espera de la decisión del Banco Central Europeo que se conocerá mañana. Las expectativas apuntan a un mantenimiento del precio oficial del dinero, pero cualquier guiño sobre futuros movimientos podría provocar un giro brusco en la tendencia.
El miedo a una escalada en Oriente Medio está pesando más que cualquier respiro en la inflación.
¿Una corrección técnica o un cambio de tendencia?
La sesión de hoy es un recordatorio de que los mercados financieros no se rigen solo por las cifras macroeconómicas. La geopolítica vuelve a escena justo cuando la temporada de resultados en España empieza a descontarse y los inversores buscan nuevos catalizadores para el segundo semestre.
Desde el punto de vista técnico, el IBEX 35 ha perforado de nuevo el soporte de los 18.200 enteros, pero se mantiene por encima de los 18.100, nivel que coincide con la media móvil de 200 sesiones. Este es el verdadero terreno de combate: una pérdida consolidada de esa cota abriría la puerta a caídas adicionales hacia los 17.800 puntos. De momento, el volumen de negociación no apunta a un pánico generalizado, sino más bien a un goteo a la baja típico de un mercado en modo cautela.
Creo que la mezcla de petróleo caro y tensión geopolítica es un caldo de cultivo para la volatilidad, pero no necesariamente para un cambio de ciclo. Las empresas españolas con exposición internacional verán erosionados sus márgenes si el crudo se mantiene por encima de los 85 dólares, pero, al mismo tiempo, las expectativas de tipos más bajos en EE.UU. seguirán siendo un soporte para las valoraciones. La clave estará en si la reunión del BCE de mañana consigue estabilizar las expectativas sin añadir más leña al fuego.
En resumen, el IBEX 35 ha cedido hoy, pero aún no ha roto nada. La pelota está en el tejado de Fráncfort y, sobre todo, en el de Washington, donde cualquier palabra sobre Irán puede mover los mercados más que diez informes de inflación.




