BBVA ha subido el listón de la guerra por el ahorro. El banco que preside Carlos Torres acaba de lanzar una promoción comercial que ofrece hasta 1.060 euros a los nuevos clientes que domicilien su nómina y transfieran un saldo de ahorro de al menos 10.000 euros.
La oferta, que incluye 300 euros adicionales por el uso habitual de Bizum, supera todas las promociones anteriores de la entidad y la sitúa a la cabeza del sector en remuneración directa por captación. Se trata de la apuesta más agresiva de BBVA en esta guerra comercial que no deja de escalar desde 2023.
Con los tipos de interés aún en niveles atractivos, pero con el BCE ya camino de una nueva relajación, los bancos españoles pelean cada vez más por retener el pasivo minorista. La financiación barata de años anteriores se ha evaporado y ahora el cliente particular se ha convertido en el activo más preciado.
Para acceder a la promoción, los nuevos clientes deben contratar la Cuenta Nómina BBVA y mantener una nómina de al menos 1.200 euros mensuales —o una pensión de 600 euros— durante los próximos dos años. Además, es necesario traer a la entidad un mínimo de 10.000 euros en ahorros que se mantengan durante al menos dos años. El pago se estructura en tres tramos: 500 euros por la domiciliación de la nómina, 260 euros por el traspaso de los 10.000 euros, y un extra de 300 euros si el cliente utiliza Bizum al menos dos veces al mes durante el primer año.
La promoción está vigente desde hoy y hasta el 30 de septiembre de 2026 —salvo que se agote antes la partida presupuestaria—. En campañas anteriores similares, la demanda agotó el cupo en apenas unas semanas.
Con esta oferta, BBVA se convierte en el banco español que más dinero entrega a los nuevos clientes por domiciliar la nómina y ahorrar.
CaixaBank, Santander y Sabadell también han mejorado sus ofertas en los últimos meses, pero ninguna alcanzaba hasta ahora la barrera psicológica de los 1.000 euros netos. La propuesta de BBVA, además, incluye el uso de Bizum, una baza que busca fidelizar digitalmente al cliente desde el primer día.
La guerra del pasivo se recrudece en 2026
El contexto de tipos altos ha provocado que las entidades financieras busquen desesperadamente fondos estables. Los depósitos a plazo y las cuentas remuneradas han vuelto, pero la captación de nómina sigue siendo el santo grial: el cliente que domicilia su salario tiende a concentrar en el mismo banco hipotecas, fondos y seguros.
Según los datos del Banco de España, la tasa de ahorro de los hogares españoles se mantiene por encima del 7%, lo que demuestra que aún hay margen para competir por esos recursos. BBVA, que en el primer trimestre de 2026 elevó un 8,3% el margen de intereses, puede permitirse este gasto en marketing gracias a la alta rentabilidad de su negocio en México y Turquía.
Pero el movimiento también tiene riesgos. Cada cliente captado a golpe de talón erosiona los márgenes a corto plazo, y los competidores no se quedarán quietos. De hecho, fuentes del sector apuntan a que Santander podría contraatacar con una mejora de su conocida Cuenta 1|2|3.
Análisis: ¿hasta dónde puede subir la guerra de precios?
He cubierto la estrategia comercial de BBVA durante más de una década, y este giro recuerda a la agresividad de los años previos a la crisis financiera. Entonces, los bancos llegaron a ofrecer 2.000 euros por domiciliar nómina, pero aquellas promociones escondían letra pequeña y productos de alto riesgo. Hoy, el escenario es distinto: la regulación es más estricta y la transparencia, mayor, pero el riesgo reputacional de una guerra de precios sin fin es real.
La pregunta no es si BBVA puede permitirse pagar 1.060 euros por cliente —puede hacerlo—, sino durante cuánto tiempo podrá sostener este nivel de gasto en un entorno de tipos que apuntan a la baja. El margen de intereses se comprimirá, y entonces se verá qué entidades han logrado convertir a esos clientes en rentables más allá del primer gancho.
Mientras tanto, el ganador inmediato es el consumidor. Si usted está pensando en cambiar de banco, junio de 2026 se presenta como un mes de oportunidades. Eso sí, lea la letra pequeña: las permanencias mínimas de dos años son la verdadera contrapartida.





