Apple ha confirmado hoy, durante la conferencia de desarrolladores WWDC 2026, que su nueva Siri AI no estará disponible en los iPhone y iPad de la Unión Europea cuando se lancen iOS 27 y iPadOS 27 el próximo otoño. La compañía achaca la exclusión al bloqueo de la Comisión Europea bajo la Ley de Mercados Digitales (DMA).
Claves de la operación
- Las nuevas capacidades de IA de Siri quedan vetadas en iPhone y iPad europeos. Siri AI puede mantener conversaciones fluidas, analizar correos y fotos, actuar en aplicaciones de terceros y entender el contenido en pantalla. Los usuarios de la UE seguirán con la versión actual del asistente.
- Apple propuso un agente de confianza y un despliegue gradual de 18 meses. La Comisión rechazó el plan al considerar que no cumple las exigencias del DMA sobre acceso de sistemas de IA de terceros al dispositivo.
- No hay fecha para resolver el conflicto ni se espera que Bruselas flexibilice su postura. El plazo para que los guardianes de acceso cumplan ciertas obligaciones vence el 27 de julio de 2026. Apple y Google ya presionaron juntas contra medidas similares en Android.
Siri AI, el asistente que Europa se pierde
Apple ha turboalimentado a Siri con capacidades de inteligencia artificial que le permiten rastrear mensajes antiguos, redactar borradores de correo desde cero o responder consultas con información actualizada de la web. También estrena una aplicación propia donde bucear entre las conversaciones mantenidas con el asistente, sincronizada entre dispositivos.
En el iPhone, el nuevo asistente se integra con la cámara y en el iPad y el Mac incorpora Visual Intelligence, una función que permite preguntar a Siri sobre cualquier contenido que aparezca en pantalla. Todas estas funciones estarán disponibles en macOS, watchOS y visionOS en Europa, pero no en los sistemas iOS y iPadOS, los más utilizados en la región.
El bloqueo del DMA: el ‘Trusted System Agent’ que Bruselas rechazó
La DMA obliga a los guardianes de acceso como Apple a abrir sus ecosistemas a la competencia. La interpretación de Bruselas, según Apple, forzaría a conceder a cualquier sistema de IA de terceros un acceso casi ilimitado al dispositivo: leer y enviar mensajes, realizar compras, acceder a archivos o ejecutar acciones en otras aplicaciones, todo ello sin supervisión directa del usuario.
Para sortear el bloqueo, Apple diseñó un agente intermedio bautizado como Trusted System Agent, que actuaría como puerta de seguridad para los asistentes externos. La compañía también propuso un plan de implantación gradual de 18 meses con el objetivo de dar tiempo a reguladores y desarrolladores pero Bruselas lo consideró insuficiente.
Lo que Apple pide no es una excepción al DMA, sino que la Comisión acepte sus estándares de seguridad como equivalentes a la apertura exigida. Y eso, hoy por hoy, Bruselas no lo concede.
El vicepresidente senior de Ingeniería de Software de Apple, Craig Federighi, declaró sentirse ‘profundamente decepcionado’ por la exclusión de los usuarios europeos de iPhone e iPad, y la empresa reconoce que no hay fecha prevista para resolver el desencuentro.
Un pulso regulatorio sin fecha de caducidad
No es la primera vez que Apple choca con Bruselas por el DMA, aunque este enfrentamiento lleva la disputa a un terreno inédito: el de la inteligencia artificial avanzada. El pasado mes de mayo, la compañía de Cupertino se alineó con Google para oponerse a medidas similares que la Comisión estudiaba para Android, argumentando que forzar la apertura a sistemas de IA de terceros pondría en riesgo la privacidad y la seguridad de los usuarios.
Ese mismo mes, Bruselas publicó un informe en el que concluía que el DMA ya ha tenido un impacto positivo en el mercado único, lo que deja escaso margen para que las quejas de los guardianes de acceso prosperen. El plazo para que estos cumplan determinadas obligaciones expira el 27 de julio de 2026, apenas siete semanas después del anuncio.
A diferencia de los gigantes tecnológicos estadounidenses, ninguna empresa del IBEX 35 ha sido designada guardián de acceso bajo la DMA, de manera que los usuarios españoles de iPhone asisten a este conflicto sin un actor corporativo local que presione a su favor. La pelota queda en el tejado de Bruselas, mientras Apple, con su discurso de seguridad, busca que la opinión pública ponga el foco en la pérdida de funciones por parte del consumidor europeo.
De fondo, queda la advertencia de Apple de que no hay hoja de ruta para el desbloqueo. La Comisión no ha hecho pública su versión de los hechos y el relato que circula es, en esencia, el de la compañía californiana. La próxima cita en el calendario es el vencimiento del 27 de julio, que podría forzar a las partes a sentarse antes de que el desencuentro se cronifique.




