El mercado de los seguros para mascotas en España ha dejado de ser un nicho exótico para convertirse en una de las verticales con mayor potencial de crecimiento del sector asegurador. Según el informe ‘pet-money’ de EAE Business School, el ecosistema de las mascotas genera ya 5.770 millones de euros anuales en España, con un crecimiento del 8,3% que duplica el avance de la economía general. La cifra explica por qué aseguradoras tradicionales como Zurich y fondos de capital riesgo están tomando posiciones en un mercado donde, hoy por hoy, solo la mitad de los propietarios tiene contratada una póliza.
Claves de la operación
- Un mercado de 5.770 millones que crece al 8,3% anual. El gasto medio por mascota se sitúa entre 500 y 1.000 euros al año, una partida comparable al ocio o las comunicaciones en muchos hogares españoles.
- Solo el 49,6% de los dueños tiene seguro para su mascota. La Ley de Bienestar Animal obliga desde 2023 a contratar un seguro de responsabilidad civil para perros, pero la penetración de pólizas de salud sigue siendo baja.
- Zurich, Reale y startups como Barkibu y Petolo se disputan el pastel. La entrada de capital riesgo acelera la digitalización de un sector que aún opera con modelos de distribución muy tradicionales.
El 51% del mercado sin póliza: la brecha que dispara las valoraciones
Los datos de Guidewire son elocuentes: tras entrevistar a más de 4.000 personas en España, Francia, Alemania y Reino Unido, la firma concluye que apenas el 49,6% de los dueños de mascotas dispone de un seguro específico. La cifra sorprende aún más si se tiene en cuenta que desde septiembre de 2023 la Ley de Bienestar Animal obliga a todos los propietarios de perros a contratar, como mínimo, un seguro de responsabilidad civil.
Ese 51% de hogares sin cobertura representa la oportunidad que ha encendido el apetito inversor. Fortune Business Insights proyecta que el mercado mundial de seguros para mascotas alcanzará los 120.560 millones de dólares en menos de una década, con una tasa compuesta anual del 18,63%. España, con sus 15,5 millones de perros y gatos —la mayoría sin seguro veterinario—, se perfila como uno de los mercados europeos con mayor recorrido.
El atractivo no es solo el volumen potencial. Es la recurrencia. Una póliza para mascotas genera ingresos estables durante años, con primas que en el caso de los seguros veterinarios completos pueden oscilar entre 200 y 600 euros anuales. Para las aseguradoras, acostumbradas a márgenes estrechos en ramos como autos o hogar, el seguro de mascotas ofrece una combinación de prima creciente y siniestralidad aún por calibrar a gran escala.
De Zurich a Barkibu: los nombres que reconfiguran el sector
El desembarco más reciente lo protagoniza Petolo, ligada a Getolo GmbH y el Grupo Zurich. La compañía anunció su aterrizaje en España hace pocas semanas tras gestionar una cartera de más de 150.000 perros y gatos asegurados en Alemania y Francia. Su propuesta: planes que permiten recuperar entre el 60% y el 100% de las facturas veterinarias, en función de la cobertura contratada.
No es un caso aislado. Reale ha reforzado su presencia en este segmento entrando en el accionariado de Canitas, mientras que la startup Barkibu —respaldada por emprendedores y capital riesgo— apunta directamente al filón de la sanidad privada para mascotas. El movimiento recuerda al que vivió el sector insurtech en ramos como salud o decesos: plataformas digitales que eliminan intermediarios, simplifican la contratación y compiten con las aseguradoras tradicionales desde la agilidad tecnológica.
En paralelo, el propio mercado asegurador tradicional observa con atención. Mapfre, Santalucía o Axa ya ofrecen productos para mascotas, pero la irrupción de startups con respaldo financiero potente amenaza con alterar el reparto de cuotas. La batalla no se libra solo en el precio, sino en la experiencia digital del usuario: apps que permiten gestionar siniestros en tiempo real, videoconsulta veterinaria o recordatorios de vacunación integrados en la póliza.
El verdadero negocio no es el perro que enferma, sino los millones de dueños que prefieren pagar una cuota mensual antes que asumir una factura veterinaria de 2.000 euros.
Una década de transformación: del seguro de nicho al producto financiero de consumo
Para entender la dimensión del cambio conviene retroceder apenas diez años. En 2016, el seguro para mascotas era en España un producto prácticamente testimonial, relegado a coberturas básicas de responsabilidad civil para razas consideradas peligrosas. La explosión del censo de animales de compañía —más de 20 millones de mascotas en España, según la patronal Anfaac— y, sobre todo, el cambio cultural en la relación con los animales han transformado el escenario.
EAE Business School detecta un ‘cambio cultural’ que lleva a buena parte de la Generación Z y los millennials a afirmar que sus mascotas son una parte esencial de sus vidas. Ese vínculo emocional se traduce en mayor disposición a gastar: entre 500 y 1.000 euros por mascota y año, un desembolso comparable al ocio o las comunicaciones. Las aseguradoras han entendido que no venden solo una póliza, sino la tranquilidad de no tener que elegir entre la salud del animal y el bolsillo.
El precedente en otros mercados europeos respalda las expectativas. En Reino Unido, donde el seguro para mascotas lleva décadas consolidado, la penetración supera el 60%. En Suecia roza el 80%. España parte del 49,6%, pero la tendencia de crecimiento es más rápida que la que registraron esos países en fases similares de desarrollo. Si la digitalización y la presión regulatoria —con la Ley de Bienestar Animal como catalizador— aceleran la adopción, las proyecciones de Fortune Business Insights podrían quedarse cortas para el mercado español.
El riesgo, sin embargo, no es menor. La siniestralidad en seguros veterinarios está aún por probar en ciclos largos, y la entrada masiva de capital riesgo podría generar una guerra de precios que erosione la rentabilidad antes de que el mercado alcance la madurez. La duda no es si el pastel crecerá, sino quién se quedará la porción más grande cuando la competencia apriete los márgenes. En esta redacción seguimos de cerca los próximos movimientos: la Junta Consultiva de Seguros tiene previsto abordar la evolución de este ramo en su reunión del tercer trimestre, un termómetro de hacia dónde se inclina la balanza.




