Relojes de inversión: por qué los clásicos de la alta relojería baten al S&P 500 en rentabilidad

Los modelos emblemáticos de Patek Philippe, Audemars Piguet o Rolex no solo definen el lujo mecánico: sus curvas de apreciación han superado al S&P 500 en la última década. Un análisis para el inversor que busca preservar y multiplicar capital con activos tangibles.

He revisado las cifras de revalorización de los grandes iconos relojeros de las últimas décadas y la conclusión es tan contundente como difícil de replicar en renta variable: los clásicos de la alta relojería han batido holgadamente al S&P 500 en rentabilidad acumulada. No hablo de modas pasajeras ni de colaboraciones efímeras. Me refiero a las referencias que los grandes patrimonios acumulan en sus colecciones como un asset class tangible con una curva de apreciación que desafía la lógica de los mercados financieros tradicionales.

Los iconos de la inversión relojera: Rolex Submariner, Royal Oak y Nautilus

Los inversores con vista larga saben que en relojería el valor no reside en la complicación más extrema, sino en la combinación de historia, diseño reconocible y escasez controlada. El Rolex Oyster Perpetual Submariner, presentado en 1953, es el arquetipo: primer reloj de submarinismo hermético hasta 100 metros y, décadas después, icono de estilo que apenas ha cambiado su ADN. Su referencia de acero Oystersteel de 41 mm se vende hoy en boutique por 9.850 euros. En el mercado secundario, sin embargo, algunas variantes con esfera hulk o kermit han duplicado su precio en menos de cinco años.

Publicidad

Más radical es el caso del Royal Oak de Audemars Piguet. En 1972 revolucionó el sector al ser el primer deportivo de alta gama en acero. Hoy, los calendarios perpetuos parten de 88.000 euros en tienda, pero los modelos Jumbo esqueleto o las series limitadas alcanzan precios en subasta que sextuplican esa cifra. La constante evolución de sus más de 500 modelos mantiene la demanda de coleccionistas muy por encima de la oferta.

La joya de la corona, no obstante, sigue siendo el Nautilus de Patek Philippe. Nacido en 1976, su bisel octogonal inspirado en la escotilla de un barco lo transformó en el deportivo elegante por excelencia. Las referencias con complicaciones —calendario perpetuo o cronógrafo flyback— se han revalorizado a tasas anuales superiores al 10% durante la última década, superando de forma consistente al índice S&P 500.

El nuevo hito de Patek Philippe: el Nautilus 5711/1P-001 de platino para 2026

Patek Philippe ha aprovechado el 50 aniversario del Nautilus para lanzar una edición limitada que ya está marcando un antes y un después en el mercado. El Nautilus 5711/1P-001, con caja de 38 mm fabricada íntegramente en platino 950, combina superficies satinadas y pulidas con un movimiento automático de altísima precisión. Su precio oficial es de 106.043 euros, pero las listas de espera estaban cerradas a los pocos días del anuncio. Para el inversor, el verdadero precio de esta pieza será el que marquen los mercados paralelos una vez comiencen a circular las primeras unidades.

La Ref. 5711 de acero pasó de costar 25.000 euros en 2015 a superar los 120.000 en el mercado secundario: un retorno que rara vez se ve en renta variable.

Junto al Nautilus, otro modelo que capta la atención de los grandes patrimonios es el Overseas de Vacheron Constantin. Lanzado en los años 90, destaca por su bisel con la cruz de Malta y un sistema de cambio rápido de correa. La versión Dual Time en titanio de 41 mm se ofrece a 36.838 euros, un precio de entrada que, combinado con una producción controlada, la convierte en una apuesta interesante para diversificar dentro de la categoría.

El horizonte temporal del inversor relojero: entre la revalorización agresiva y el riesgo de liquidez

Tras analizar los datos propios, las cifras de las casas de subastas y los índices especializados como el Knight Frank Luxury Investment Index, mi lectura es clara: la alta relojería funciona como activo de preservación de capital cuando se seleccionan las referencias adecuadas y el horizonte supera los cinco años. Las revalorizaciones más explosivas, como las del Nautilus 5711, encajan en un perfil de revalorización agresiva y exigen una gran capacidad de espera. Por contra, la liquidez puede traicionar al inversor impaciente: un Overseas o incluso un Royal Oak pueden tardar meses en encontrar comprador al precio deseado, mientras que un Nautilus de referencia icónica se mueve casi como una divisa dentro del circuito de coleccionistas.

Lo que diferencia a un activo refugio de una moda es la permanencia del deseo a través de las generaciones. Patek Philippe, Rolex y Audemars Piguet llevan más de medio siglo demostrando que sus iconos no se deprecian; al revés, con cada aniversario y cada nueva edición limitada, el valor de los ejemplares más cotizados se refuerza. Invertir en relojería clásica requiere, eso sí, algo más que capital: exige formación, acceso a los canales adecuados y temple para aguantar los ciclos.

💎 Veredicto Wealth

Los relojes de alta relojería de las manufacturas más prestigiosas son un activo de preservación de capital con picos de revalorización agresiva en ediciones limitadas, siempre que el horizonte sea de al menos cinco años. El principal riesgo a vigilar es la liquidez en el segmento inferior a 50.000 euros, donde los compradores son más selectivos y las operaciones se cierran con menos agilidad.


Publicidad