EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué está pasando? La UE negocia a contrarreloj la reforma del reglamento CE261, que fija las compensaciones a los pasajeros aéreos por retrasos, cancelaciones y overbooking. El plazo para el pacto acaba el 15 de junio.
- ¿Quién está detrás? El Parlamento Europeo y el Consejo de la UE mantienen posiciones enfrentadas. Las aerolíneas presionan para elevar el umbral de retraso que da derecho a indemnización, mientras las asociaciones de consumidores defienden los derechos actuales.
- ¿Qué impacto tiene? Si no hay acuerdo antes del 15 de junio, la reforma decae y seguirá vigente el marco de 2004, con indemnizaciones de hasta 600 euros a partir de las tres horas de retraso. Las propuestas de equipaje de mano gratuito y actualización de cuantías quedarían en el limbo.
La Unión Europea afronta días decisivos para el futuro de los derechos de los pasajeros aéreos. El Parlamento Europeo y el Consejo de la UE tienen hasta el 15 de junio para alcanzar un acuerdo sobre la reforma del reglamento CE261, la norma que fija las compensaciones por retrasos, cancelaciones y denegaciones de embarque. Si no hay pacto antes de esa fecha, la reforma decaerá automáticamente y el marco actual, vigente desde 2004, continuará sin cambios.
El proceso de revisión lleva más de una década abierto, pero cobró impulso en 2025, cuando el Consejo adoptó su posición común. El Parlamento Europeo fijó la suya en enero de 2026, y desde entonces ambas instituciones negocian en el procedimiento formal de conciliación. El reloj corre en contra: quedan apenas unos días y las diferencias siguen siendo profundas.
El pulso entre Parlamento y Consejo: el umbral de las tres horas, principal escollo
El punto más caliente de la negociación es el tiempo de retraso que da derecho a indemnización. Actualmente, el CE261 fija el umbral en tres horas. El Parlamento Europeo quiere mantenerlo, mientras que el Consejo —la voz de los gobiernos nacionales— defiende elevarlo, según ha informado Hosteltur. Aunque las cifras exactas se negocian en secreto, el sector aéreo, con IATA y Airlines for Europe como portavoces, reclama que el listón suba a las cuatro o incluso cinco horas. “El límite actual de tres horas no tiene sentido y provoca más cancelaciones”, tuiteó IATA el pasado 19 de mayo.
Desde el lado de los consumidores, la resistencia es frontal. Euroconsumers y la Association of Passenger Rights Advocates (APRA) han llegado a calificar cualquier retroceso en las compensaciones como “el mayor recorte de derechos de los consumidores en la historia de la UE”. La Comisión Europea, por su parte, actúa como mediadora, pero no oculta que la ventana se cierra rápido.
Equipaje de mano gratuito y otras medidas en juego
Además de la batalla por las horas, la reforma del CE261 trae consigo otras propuestas que afectan directamente al bolsillo y la experiencia de viaje. El Parlamento Europeo ha introducido el reconocimiento legal del derecho al equipaje de mano gratuito, una exigencia largamente reclamada por los pasajeros que ya han visto cómo varias aerolíneas low cost cobran por maletas de cabina. También se plantea limitar los recargos por cambios de nombre o facturación, el reembolso de tasas aeroportuarias en caso de no volar y nuevas garantías para los viajeros con vuelos en conexión.
Otra de las propuestas destacadas es la creación de una lista armonizada de circunstancias extraordinarias válida en toda la UE. El objetivo es evitar que cada aerolínea interprete por su cuenta cuándo un fallo técnico, una huelga de controladores o una tormenta exime de pagar indemnizaciones. Actualmente, la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE ha ido perfilando criterios, pero la reforma busca unificar y dar seguridad jurídica a ambas partes.
El desenlace de la negociación determinará si los pasajeros europeos mantienen el nivel actual de protección o si las aerolíneas consiguen elevar el listón para reducir sus costes.
Mientras Bruselas intenta cerrar un acuerdo, el Reino Unido ha tomado su propio camino con el Civil Aviation Bill, que refuerza las competencias sancionadoras de su autoridad de aviación civil. El contraste añade presión al debate europeo: fuera de la UE, Londres ya mueve ficha para endurecer las reglas, mientras dentro, el Consejo parece inclinarse hacia una mayor flexibilidad para las compañías.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El impacto de esta reforma —o de su fracaso— se mide en millones de viajeros. Cada año, unos 20 millones de pasajeros aéreos en la UE tienen derecho a algún tipo de compensación según el actual CE261. Si el umbral de retraso se eleva de tres a cuatro horas, entre un 30 % y un 40 % de esos casos dejarían de ser indemnizables, según estimaciones del sector legal de reclamaciones. Bolsillo: la indemnización más frecuente, la de 400 euros para vuelos de entre 1.500 y 3.500 kilómetros, quedaría fuera del alcance de muchos pasajeros.
Zona cero: todas las rutas con origen o destino en la UE se verían afectadas, pero los aeropuertos españoles, con más de 280 millones de pasajeros anuales, sentirían el cambio con especial intensidad. Barajas y El Prat, como grandes hubs turísticos y de conexión, concentrarían buena parte de las reclamaciones —o de su desaparición— si los umbrales se endurecen. Las aerolíneas de bajo coste, que operan mayoritariamente rutas cortas y medias europeas, serían las más beneficiadas por una relajación de las normas.
La lectura estratégica es clara: el Parlamento defiende el statu quo con mejoras cosméticas y el Consejo intenta limitar los costes para las compañías, especialmente las regionales. Si no hay acuerdo antes del 15 de junio, ganan los pasajeros (se mantiene todo igual), pero pierden las expectativas de actualizar las cuantías al alza o de blindar el equipaje de mano. El siguiente intento de reforma podría demorarse años. Así las cosas, la negociación a contrarreloj se ha convertido en una partida de todo o nada.




