Anthropic ha tomado la delantera en la gran carrera bursátil de la inteligencia artificial. La compañía creadora de Claude presentó el 1 de junio una solicitud confidencial de salida a bolsa ante la SEC, adelantándose a su gran rival OpenAI y con una valoración privada de 965.000 millones de dólares, la más alta jamás registrada para una empresa tecnológica antes de su debut público.
Según adelantó Bloomberg, Anthropic ha presentado su filing S-1 de manera confidencial y espera salir a cotizar en Wall Street el próximo otoño. La noticia llega apenas unas semanas después de que SpaceX iniciara su propio proceso de salida a bolsa y en un momento en el que OpenAI ultima su propia presentación para un movimiento similar.
La compañía recaudó recientemente 65.000 millones de dólares en una ronda de financiación privada que la valoraba en 965.000 millones, eclipsando el valor de OpenAI por primera vez. Esa cifra colosal sitúa a Anthropic en una posición inédita: nunca una empresa de inteligencia artificial había alcanzado semejante tamaño antes de dar el salto a los mercados públicos.
Claves de la operación
- Valoración récord: 965.000 millones de dólares. Con esta cifra, Anthropic se convierte en la empresa tecnológica más cara de la historia antes de su salida a bolsa, superando incluso a OpenAI.
- Adelanto estratégico frente a OpenAI. Presentar primero la solicitud confidencial le otorga una ventana temprana de captación de capital y atención mediática, un factor clave en un mercado tan competitivo.
- Bancos de Wall Street en liza. Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley aspiran a liderar el debut, lo que refleja la enorme comisión de la que podría ser la mayor operación bursátil del año.
La pugna por ser el primer unicornio de la IA en Wall Street
La rapidez con la que Anthropic ha movido ficha no es casual. Salir a bolsa primero permite captar una base más amplia de inversores y, sobre todo, marcar la referencia de valoración para todo el sector. En un entorno donde cada ronda privada eleva las cifras a niveles estratosféricos, ser el primero en testar el apetito público es una ventaja competitiva difícil de ignorar.
Fuentes cercanas al proceso citadas por Bloomberg señalan que Goldman Sachs, JPMorgan Chase y Morgan Stanley están en la fase final de evaluación para encabezar la salida. Los tres gigantes de Wall Street también se disputan el mandato de la futura IPO de OpenAI, lo que sitúa a ambos laboratorios de IA en una carrera paralela por el capital y el prestigio.
Anthropic se ha consolidado como líder en productividad empresarial basada en IA, con herramientas que van desde la programación hasta la ciberseguridad. Fundada en 2021 por ex empleados de OpenAI, su ascenso ha sido meteórico: en apenas cinco años ha pasado de ser una revelación del sector a la candidata a protagonizar la mayor salida a bolsa tecnológica de la historia.
La primera gran salida a bolsa de la IA no solo medirá el apetito inversor sino que sentará un precedente para toda una generación de empresas tecnológicas aún en manos privadas.
Cosas que pasan en 2026.
¿Una valoración de 965.000 millones: burbuja o nuevo paradigma?
La cifra de 965.000 millones de dólares obliga a preguntarse si el mercado de la inteligencia artificial está ante un exceso de euforia similar al de las puntocom o si, por el contrario, estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo sector con fundamentos tan sólidos como los de las grandes plataformas que definieron la última década. En 2024 las empresas de IA generativa captaron más de 100.000 millones en inversión privada; en 2025 la cifra se duplicó y ahora los inversores institucionales se enfrentan a la prueba final: los parqués.
Hay precedentes que invitan a la cautela. La salida a bolsa de Alibaba en 2014, con 25.000 millones de dólares, fue la mayor hasta entonces y marcó un techo de valoración para las tecnológicas chinas que tardó años en digerirse. Anthropic multiplica por casi cuarenta aquella referencia. El riesgo de sobrevaloración es real, especialmente cuando los ingresos recurrentes de la compañía aún no están auditados públicamente.
Sin embargo, la demanda de herramientas de IA para optimizar procesos empresariales sigue creciendo a tasas de triple dígito y Anthropic ha demostrado capacidad para atraer grandes contratos corporativos. La clave estará en si el mercado público acepta su valoración como una prima por el potencial futuro o si la corrige severamente tras los primeros resultados trimestrales.

El espejo de OpenAI y la carrera por la financiación masiva
La rivalidad entre Anthropic y OpenAI ha dejado de ser una batalla de laboratorio para convertirse en una pugna por el acceso al capital público. Ambas compiten por el mismo grupo de bancos, los mismos inversores y la misma narrativa: ser el referente global de la inteligencia artificial ética y rentable. Para España, que no tiene un actor comparable en este segmento, la lección es clara: la brecha de financiación con Estados Unidos se agranda a la velocidad de estas megaoperaciones.
Si echamos la vista atrás al ecosistema tecnológico español, ninguna empresa ha alcanzado una valoración siquiera cercana a los 10.000 millones de dólares antes de su salida a bolsa. El listón que marca Anthropic redefine por completo las escalas y deja fuera a las startups europeas, que necesitarán alianzas estratégicas o rondas transfronterizas para no quedar descolgadas en la carrera global de la IA.
Con el otoño en el horizonte, la gran incógnita no es si Anthropic saldrá a bolsa, sino cuánto está dispuesto a pagar Wall Street por el futuro de la inteligencia artificial y qué efecto dominó tendrá en OpenAI y en el resto de actores del sector. Desde esta redacción entendemos que la operación podría marcar un punto de inflexión análogo al debut de Netscape en 1995, solo que con cifras que entonces habrían parecido ciencia ficción.




