España sufre el caos del control fronterizo EES mientras Grecia, Italia y Portugal flexibilizan el sistema

El sistema de entrada/salida (EES) obligatorio desde abril provoca esperas de más de una hora en Barajas, El Prat y otros aeropuertos. Sin embargo, Italia, Portugal y Grecia ya aplican exenciones parciales o suspendidas para evitar el colapso veraniego, mientras el Gobierno españ

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El sistema EES, que registra datos biométricos a la entrada en Schengen, genera colas de más de una hora en los principales aeropuertos españoles desde su implantación total en abril.
  • ¿Quién está detrás? El Gobierno de España, a través del Ministerio del Interior, mantiene el sistema sin flexibilizaciones pese a las peticiones del sector aéreo, a diferencia de otros países del sur de Europa.
  • ¿Qué impacto tiene? Pasajeros perdiendo vuelos, aumento de quejas y presión de aerolíneas como Ryanair, que exigen la suspensión temporal para evitar el colapso en verano.

España se ha convertido en el país del sur de Europa que menos medidas ha adoptado para mitigar los colapsos en los controles de pasaportes provocados por el nuevo Sistema de Entrada/Salida (EES). Desde que el sistema se desplegó por completo en abril, los aeropuertos españoles acumulan quejas por esperas que ya superan los 60 minutos en puntos como Barajas o El Prat, y el sector aéreo advierte de un riesgo real de caos durante los picos del verano.

El EES obliga a todos los viajeros extracomunitarios a registrar datos biométricos y personales antes de entrar en el espacio Schengen. Aunque su adopción se acordó en 2017, la puesta en marcha a gran escala este año ha evidenciado que la infraestructura actual no soporta el volumen de tráfico de las terminales más transitadas del sur de Europa.

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Grecia, Italia y Portugal ya han dado el paso

La presión ha llevado a varios Estados a mover ficha. Italia ha sido el más rápido: las principales asociaciones aeroportuarias y aéreas del país enviaron una carta conjunta al Ministerio del Interior reclamando margen para suspender temporalmente el sistema si se producían situaciones de congestión extrema. El Gobierno italiano ya ha empezado a presionar públicamente a Bruselas.

Portugal, por su parte, ha aplicado alivios operativos en algunos aeropuertos, especialmente en Lisboa. Las autoridades llegaron a suspender parcialmente el sistema para reducir los tiempos de espera, una decisión que Bruselas ha terminado aceptando para los periodos críticos del verano.

Grecia fue aún más lejos: anunció inicialmente excepciones para viajeros británicos y, aunque luego matizó esa medida, mantiene la potestad de pausar los controles biométricos cuando se disparen los flujos de pasajeros. La flexibilidad que ofrece la Comisión Europea ha sido bienvenida en Atenas y Lisboa, pero en Madrid apenas ha tenido reflejo.

Bruselas ha terminado aceptando que los Estados puedan suspender parcialmente el EES en momentos de saturación. España, hasta ahora, apenas ha introducido ajustes puntuales.

Ryanair eleva la presión y acusa de parálisis gubernamental

En España, las quejas del sector aéreo han escalado de tono. Ryanair ha sido la aerolínea más beligerante: su director de operaciones, Neal McMahon, denunció que ‘algunos viajeros pasan más tiempo en el control de pasaportes que en el propio vuelo’ y que el despliegue se está haciendo ‘a medio hacer’. La compañía reclama abiertamente la suspensión temporal del sistema en todos los aeropuertos españoles mientras no se garantice un funcionamiento ágil.

Las incidencias se han multiplicado en los aeropuertos con mayor tráfico internacional: Málaga, Alicante, las islas Baleares y Canarias figuran entre los puntos más afectados. Los pasajeros no solo pierden vuelos, sino que empiezan a ver cómo el estrés de la espera deteriora la experiencia del viaje.

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El impacto directo es para el viajero: perder un vuelo por una espera de más de una hora en el control de pasaportes no solo arruina unas vacaciones, sino que genera costes adicionales y desconfianza hacia el destino. La IATA y otras organizaciones europeas han alertado de que, sin soluciones, las colas podrían alcanzar hasta cuatro horas durante los meses de máxima afluencia.

La zona cero son los aeropuertos del sur de Europa, con España al frente. Barajas, El Prat, Málaga-Costa del Sol y Alicante-Elche concentran la mayor parte del tráfico extracomunitario y, por tanto, el grueso de los retrasos. Italia ha presionado a Bruselas, Portugal ha suspendido el sistema parcialmente y Grecia ha explorado excepciones. España, de momento, se mantiene al margen de esa tendencia.

La lectura estratégica es incómoda: el Gobierno español está arriesgando la competitividad turística del país en un momento en el que la recuperación del sector se consolida. Los informes internos filtrados apuntan a que el Ministerio del Interior valora la posibilidad de introducir ajustes, pero sin calendario concreto. Mientras tanto, el verano está a la vuelta de la esquina y la presión del sector no hará más que crecer. Si no llegan decisiones antes del pico de agosto, el caos en los aeropuertos podría convertirse en el mayor quebradero de cabeza para el turismo español este año.


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