EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Turkish Airlines retrasa la compra del 26% de Air Europa por valor de 300 millones de euros al no haber superado los controles regulatorios de la Comisión Europea ni de la Junta de Inversiones Exteriores española.
- ¿Quién está detrás? La aerolínea turca, con participación del Estado, y la familia Hidalgo, propietaria de Air Europa.
- ¿Qué impacto tiene? La operación podría demorarse hasta finales de 2026 o más. Si no se autoriza, Air Europa deberá devolver 300 millones en tres años, tensionando unas cuentas ya ajustadas tras el rescate de la SEPI.
La compra del paquete del 26% de Air Europa por parte de Turkish Airlines, anunciada hace meses por 300 millones de euros, está atascada en Bruselas. A las puertas de junio de 2026, la operación no ha sido notificada formalmente ante la Comisión Europea y el visto bueno de la Junta de Inversiones Exteriores en España sigue sin concretarse.
Fuentes de la Comisión Europea consultadas por ABC afirman que la operación “no ha sido notificada formalmente”, ni bajo el reglamento europeo de fusiones ni bajo la normativa sobre subvenciones extranjeras. Ese último mecanismo es especialmente sensible porque Turkish Airlines está participada por el Estado turco.
Los plazos regulatorios no corren a favor. La Comisión dispone de hasta 115 días laborables para revisar una concentración empresarial, con posibilidad de suspender el reloj si solicita más documentación. A ello se suma el análisis por subvenciones extranjeras, que puede prolongarse otros 90 días hábiles. Si ambos procesos agotan sus plazos máximos, la autorización definitiva podría desplazarse a los últimos meses de 2026.
En España, la Junta de Inversiones Exteriores, dependiente del Ministerio de Economía, aún no ha dado su brazo a torcer. Turkish Airlines aseguró en marzo haber registrado la solicitud, pero desde el departamento que dirige Carlos Cuerpo no han aclarado el estado de la tramitación. La ley concede un plazo de tres meses para resolver, aunque puede paralizarse si se requieren más datos.
Pese a la parálisis burocrática, Turkish mantiene un discurso de normalidad y afirma que los procedimientos avanzan “sin contratiempos”. Sin embargo, la falta de hitos concretos hace que el calendario inicial —segundo semestre del año— empiece a desdibujarse.
La operación se cerró en un momento de incertidumbre financiera para Air Europa. La aerolínea de la familia Hidalgo inyectó los 300 millones de Turkish para devolver parte del rescate recibido de la SEPI durante la pandemia, lo que rebajó su endeudamiento público pero abrió un nuevo frente privado.
La falta de notificación formal convierte la fecha límite de la operación en un horizonte movedizo que depende de los calendarios de Bruselas y de las reticencias que despierta una aerolínea con fuerte participación estatal.
El plan B: un préstamo convertible que asfixiaría a Air Europa
Si la inversión no recibe los permisos, el acuerdo contempla transformar el préstamo convertible de 300 millones en deuda ordinaria. Air Europa tendría que devolverlo en un plazo de tres años, una carga que tensionaría de nuevo las cuentas de la compañía, que ya arrastra las secuelas del rescate público y la fuerte competencia en el corredor aéreo español.
La familia Hidalgo, que en los últimos años ha negociado primero con IAG y luego con Turkish para paliar su dependencia financiera, vería cómo la búsqueda de un socio estratégico se convierte en un pasivo adicional si Bruselas y la Junta de Inversiones Exteriores no dan luz verde.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El retraso en la entrada de Turkish Airlines en Air Europa no es solo un atasco administrativo. Tiene tres dimensiones que analizamos con detalle.
Impacto. La demora presiona la liquidez de Air Europa, que ya utilizó los 300 millones para amortizar parte del préstamo de la SEPI. Si la operación fracasa, la deuda con Turkish se convierte en un pago exigible en tres años, justo cuando la aerolínea española necesita reforzar su posición para competir con el gigante IAG y las low cost. La señal regulatoria también enfría el interés de otros posibles inversores.
Zona cero. El foco está en dos mesas: la de la Comisión Europea, que examina la operación con la lupa de las subvenciones extranjeras, y la de la Junta de Inversiones Exteriores española, que debe autorizar la toma de participación. Ambos organismos tienen margen para alargar los plazos, y ninguno ha dado señales de urgencia.
El dato. 300 millones de euros es la cifra que puede cambiar de naturaleza: de inversión a deuda. Y los tiempos regulatorios (más de 200 días hábiles en total si se activan todas las fases) dibujan un escenario en el que la decisión final podría llegar en 2027, no en 2026.
El precedente más cercano es la frustrada compra de Air Europa por IAG, que Bruselas bloqueó por problemas de competencia. Ahora el obstáculo no es la cuota de mercado, sino la desconfianza hacia la financiación estatal de una aerolínea que compite en el mercado único. En el sector se observa con preocupación porque abre la puerta a un mayor escrutinio sobre cualquier operación en la que participe un actor con respaldo público.
Desde esta redacción entendemos que, aunque Turkish Airlines minimice los retrasos, la falta de notificación formal es una decisión estratégica: la aerolínea prefiere evitar un rechazo temprano de Bruselas mientras negocia los términos. El riesgo es que el tiempo juegue en su contra y que Air Europa se quede sin socio y con una deuda añadida.




