Iberdrola ha cerrado la compra del proyecto de almacenamiento con baterías Tungkillo, en Australia del Sur, a través de su filial australiana. La operación, valorada en 275 millones de euros (495 millones de dólares australianos), refuerza el ambicioso plan de la compañía para liderar el almacenamiento energético en el país oceánico y añade 270 MW de potencia y 1.080 MWh de capacidad de almacenamiento, con una duración de cuatro horas.
Una inversión de 275 millones de euros en baterías de cuatro horas
El activo ha sido adquirido a RES Australia, según ha detallado la utility española. El proyecto ya cuenta con las aprobaciones de planificación necesarias, aunque todavía no dispone de conexión a la red eléctrica, un trámite que se espera resolver a tiempo para la puesta en marcha prevista en 2028. La inversión se enmarca dentro de los 1.000 millones de euros que Iberdrola planea destinar a Australia hasta ese mismo año, concentrando el grueso de su apuesta en baterías, según su nueva estrategia global, más volcada en redes en Estados Unidos y Reino Unido.
El proyecto Tungkillo se sitúa junto al propuesto parque eólico Palmer, de 288 MW, al este de Adelaida, y su función principal será la integración de nueva capacidad renovable en el estado y la aportación de flexibilidad al Mercado Nacional de Energía (NEM) australiano. Para Iberdrola, esta batería y el resto de su cartera proporcionan la capacidad de respaldo necesaria para sus contratos de venta de energía a clientes en el mercado mayorista.
Una cartera de 12 proyectos que supera los 5.000 MW en Australia

Con el cierre de Tungkillo, Iberdrola eleva a 12 el número de proyectos de baterías australianos en su portfolio, ya sean desarrollados o en propiedad. En conjunto suman 5.055 MW de potencia y 9.045 MWh de capacidad, según datos de RenewMap. La compañía ya opera la batería Lake Bonney, junto a su parque eólico, y la batería Smithfield —de 65 MW y 130 MWh— en Nueva Gales del Sur. La próxima en entrar en operación será Broadsound, una batería de dos horas ubicada junto a una planta solar en Queensland, con previsión de conexión a la red el próximo año. La mayoría de estos proyectos está en fase de construcción o desarrollo, destacando la apuesta de la utility por un mercado donde la integración de renovables requiere un respaldo firme.
La inversión en Tungkillo, unida a los otros once proyectos, convierte a Iberdrola en uno de los mayores desarrolladores de almacenamiento en baterías de Australia, con una cartera que supera los 5.000 MW.
Iberdrola refuerza su apuesta por el almacenamiento en un mercado clave
El movimiento se produce en un contexto donde las grandes utilities europeas pelean por un hueco en el mercado australiano de almacenamiento, un segmento que gana peso con la rápida transición hacia fuentes renovables. Competidores como TotalEnergies o Acciona Energía también tienen presencia, pero Iberdrola sobresale por el volumen de activos en desarrollo. La adquisición de Tungkillo encaja en la estrategia de la compañía de integrar las baterías con sus activos de generación renovable o con sus contratos de venta a clientes, aportando un colchón de flexibilidad que mejora la rentabilidad del portafolio.
Además del almacenamiento, Iberdrola explora la entrada en el negocio de redes de transmisión en Australia, hasta ahora reservado a monopolios no generadores. La compañía lidera un consorcio que opta a convertirse en operador de red de la futura Zona de Energías Renovables de New England, en el norte de Nueva Gales del Sur, y también participaría en una oferta para la línea de transmisión VNI West, valorada en unos 4.000 millones de dólares australianos. De consolidarse estos movimientos, Iberdrola reforzaría su posición en una de las geografías con mayor crecimiento de renovables a escala mundial.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La evolución del trámite de conexión a la red de Tungkillo y el avance de los otros once proyectos de baterías, que determinarán la capacidad real de flujo de caja a partir de 2028.
- Reacción del valor: El mercado descuenta ya el fuerte esfuerzo inversor de Iberdrola en almacenamiento (hasta 1.000 millones en Australia). El impacto en cotización dependerá de la materialización de los hitos y de la reducción del riesgo de ejecución.
- Precedente sectorial: La apuesta por las baterías replica el camino seguido por otras utilities europeas en mercados anglosajones, donde los esquemas de retribución por capacidad y los contratos de cobertura favorecen la rentabilidad de estos activos.




