Cuando piensas en Nokia probablemente recuerdes aquellos móviles indestructibles que dominaron las sobremesas de principios de siglo. Pero la Nokia de 2026 no fabrica teléfonos. En su documental ‘Inside Nokia’s New Money Machine’, CNBC International desmenuza cómo la compañía finlandesa pasó de vender dispositivos al consumidor a vender la tecnología que sostiene las redes del planeta. Una reinvención radical con 160 años de historia a la espalda.
Del dominio mundial a la venta que lo cambió todo
El canal recuerda que en su momento de máximo esplendor Nokia llegó a controlar casi el 40 % del mercado de telefonía móvil y valía más de 290.000 millones de dólares, convirtiéndose en la empresa más valiosa de Europa. La omnipresencia de modelos como el 3310 o el 6110 generó, según el reportaje, una exceso de confianza en la cúpula directiva que resultaría fatal. Cuando el iPhone de Apple irrumpió en 2007, los mandos intermedios tendían a maquillar los informes y prometer respuestas que nunca llegaban a tiempo. La presión por no defraudar a los jefes distorsionó la realidad y la cuota de mercado se desplomó.
Los ingresos por móviles cayeron de más de 36.000 millones de dólares en 2007 a poco más de 20.000 millones en 2012. Acorralada, Nokia tomó en 2013 una decisión drástica: vender su división de teléfonos a Microsoft por 7.200 millones de dólares. Muchos dieron por muerta a la marca, pero el movimiento, paradójicamente, le salvó la vida.
El verdadero tesoro siempre fueron las redes
CNBC International subraya que, tras la venta, Nokia conservó un activo colosal: décadas de experiencia construyendo infraestructura de telecomunicaciones y una cartera de más de 26.000 patentes, muchas de ellas esenciales para el 5G. Aquel legado técnico se convirtió en el nuevo núcleo de negocio. En 2016, la compañía dio el gran salto al adquirir Alcatel-Lucent por 15.600 millones de euros, lo que le permitió sumar redes fijas, fibra óptica y soluciones para centros de datos. Ya no era solo un actor de redes móviles: era un proveedor integral de conectividad.
Esa diversificación cambió el perfil de ingresos. Hoy, según explica el documental, Nokia genera dinero a través de tres vías principales. La más grande sigue siendo la división de redes, que construye y opera la infraestructura que usan las operadoras para ofrecer banda ancha y móvil. A eso se suma el negocio de servicios de red en la nube, que ayuda a gestionar y optimizar esas infraestructuras. Y, por último, la joya de la corona: las licencias de patentes. Al tratarse de tecnología ya desarrollada, gran parte de esos ingresos fluye directamente al beneficio.
La transformación no fue cosmética; en 2014 el negocio remanente facturaba unos 16.800 millones de dólares, y tras la compra de Alcatel-Lucent la cuota de mercado en equipamiento de telecomunicaciones escaló hasta cerca del 24 %. Nokia se situó, junto a Ericsson, entre los grandes proveedores mundiales de infraestructura de red.
‘Somos un proveedor occidental de infraestructura de telecomunicaciones, pero nos estamos convirtiendo en líder mundial de infraestructura de conectividad, que es nuestro foco central en esta nueva fase’
— Portavoz de Nokia citado por CNBC International
Beneficios constantes mientras el sector se enfría
Pese a la ralentización del mercado de equipos de telecomunicaciones, las cifras avalan la estabilidad de la nueva Nokia. En 2021 registró ventas netas por 26.300 millones de dólares y un beneficio operativo de 2.600 millones, con un margen cercano al 10 %. En 2023, el beneficio operativo se mantuvo en 1.800 millones de dólares, mientras que su rival Ericsson entraba en pérdidas. El negocio de patentes, con una rentabilidad altísima, actúa como colchón financiero en los ciclos bajos.
El documental también señala que Nokia ya no depende de un solo producto. Está presente en banda ancha fija, centros de datos, conectividad óptica y redes móviles, además de atender a clientes de misión crítica y defensa. Esa fragmentación hace que sus flujos de caja sean menos vulnerables que en la era del teléfono único.
La gran apuesta: redes que aprenden solas
Mirando hacia adelante, el vídeo dedica un tramo importante a la inteligencia artificial nativa en las redes. Nokia está invirtiendo en incorporar IA directamente en las estaciones base y en explorar la posibilidad de desplegar pequeños centros de datos en el borde de la red para ejecutar aplicaciones empresariales. Según el reportaje, la compañía cree que el mercado de la IA aplicada a las infraestructuras crecerá más de un 25 % anual en los próximos años, algo que considera fundamental para diferenciarse e invertir en I+D.
Sin embargo, el cierre del documental introduce una nota de cautela. Aunque Nokia está bien posicionada para crear el mercado de las redes autogestionadas con IA, el éxito a largo plazo no está garantizado. Como sucedió con la transición al smartphone, las ventajas del pasado pueden no ser las adecuadas para la nueva partida. La historia reciente de Nokia es un recordatorio de que la tecnología no perdona a quien se duerme, pero también de que una empresa con 160 años de reinvenciones sabe que el futuro siempre exige una nueva apuesta.
Puedes ver el análisis completo en el documental de CNBC International:





