El IPC en España en junio de 2026: se mantiene el 3,2% y la subyacente baja al 2,9%

La moderación de la subyacente al 2,9% alivia la presión sobre el BCE en un contexto de volatilidad energética por la guerra de Irán. El Gobierno retira gradualmente las ayudas fiscales a electricidad y gas, lo que añade incertidumbre a la evolución de los precios en la segunda m

El IPC de España se mantiene en junio en el 3,2% interanual por tercer mes consecutivo, en un contexto de volatilidad energética por la guerra en Irán, mientras la inflación subyacente cede al 2,9%, la tasa más baja desde principios de 2025. El dato definitivo publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma el avance de finales de junio.

La cifra refleja el impacto contrapuesto de la retirada de las ayudas fiscales a la electricidad y el gas, que presionó al alza la vivienda, y la caída de los combustibles en el transporte. El plan de respuesta del Gobierno, activado el 20 de marzo, amortiguó cerca de un punto porcentual la inflación general, según el Ministerio de Economía.

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La vivienda tira del IPC, los alimentos se moderan al 1,9%

El componente más inflacionista en junio fue la vivienda, cuyo incremento se explica por la desaparición progresiva de las medidas anticrisis iniciada el 1 de junio. La rebaja del Impuesto Especial sobre la Electricidad y del IVA aplicable a la luz, gas, pellets y leña se desactiva de forma gradual, lo que elevó la factura energética de los hogares.

En sentido contrario, el transporte restó presión al índice general gracias al abaratamiento de los carburantes. El INE señaló que este descenso moderó la contribución que esos productos habían tenido en los meses más duros del conflicto en Oriente Medio. La factura de los alimentos, por su parte, ofreció un respiro: la inflación del grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas bajó tres décimas respecto a mayo, hasta el 1,9%, la tasa más contenida en año y medio.

En términos mensuales, el IPC subió un 0,6% respecto a mayo, cinco décimas más que el mes anterior, con lo que encadena cinco meses de alzas intermensuales. El IPC Armonizado (IPCA) repitió el 3,6% interanual y también avanzó un 0,6% en el mes.

Lectura para el BCE: la subyacente da aire, pero el 3,2% sigue lejos del objetivo

El dato más relevante para la política monetaria es la evolución de la subyacente. Con un descenso de una décima, hasta el 2,9%, el indicador que excluye energía y alimentos frescos rompe la barrera psicológica del 3% por primera vez desde principios de 2025. La moderación de la inflación núcleo reduce el riesgo de efectos de segunda ronda y otorga al BCE un argumento para mantener el actual ritmo de recortes de tipos, siempre que la crisis energética no se agrave.

No obstante, la inflación general sigue anclada tres décimas por encima del 3% y el shock energético derivado de la guerra de Irán introduce una incertidumbre difícil de calibrar. Si los precios del petróleo o del gas repuntaran de nuevo, el BCE podría verse obligado a pausar las rebajas de tipos para evitar que las expectativas de inflación se desanclen.

inflación España

El Ministerio de Economía insistió en que la ‘apuesta de España por la energía verde y la soberanía energética’ permite desescalar las ayudas de emergencia ‘desde una posición de fortaleza. La realidad es que el coste de la electricidad y del gas seguirá presionando los bolsillos de los hogares en los próximos meses, en la medida en que la normalización fiscal sea total.

Con la subyacente por debajo del 3% y los alimentos al 1,9%, el BCE gana margen para recortar tipos sin temer un repunte de segunda ronda.

Análisis: la retirada de ayudas y la guerra de Irán dibujan un escenario volátil

El mantenimiento del IPC en el 3,2% durante tres meses consecutivos apunta a un suelo de corto plazo difícil de perforar mientras se mantengan activos los dos focos de presión: la guerra en Irán y la normalización fiscal. A mi juicio, el Gobierno acierta al retirar unas ayudas universales que ya no se justifican con la misma urgencia de 2022, pero el momento es delicado. La factura eléctrica subirá y, con ella, la percepción de inflación de las familias, lo que puede trasladarse a demandas salariales en un mercado laboral que sigue fuerte.

La gran noticia es la contención de los alimentos, que llevaban meses siendo el principal dolor de cabeza del carrito de la compra. Si esa tendencia se consolida, el argumento de que la inflación es un fenómeno exclusivamente importado ganaría fuerza, y las presiones para que el BCE acelere los recortes aumentarían. Ahora bien, los precios energéticos siguen sin estar totalmente bajo control: cada escalada del Brent o del gas natural europeo se traduce de inmediato en el IPC general.

Conviene no olvidar que el plan de respuesta del Gobierno es, en parte, un ejercicio de equilibrio fiscal. Las ayudas tienen un coste presupuestario que, en un contexto de déficit elevado, no se puede mantener de forma indefinida. El argumento del ‘minuto a minuto’ que esgrime el departamento de Carlos Cuerpo sugiere que, si la energía se desboca de nuevo, podrían reactivarse. Esa ambigüedad es a la vez tranquilizadora y un factor de incertidumbre añadido para los inversores.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El dato se publicó tras el cierre de los mercados europeos, por lo que la sesión del jueves será la primera prueba para los bonos y el IBEX 35. El bono español a diez años cotizaba en la víspera sin cambios significativos, en un entorno de lateralidad que la moderación de la subyacente podría reforzar.

Clave técnica: La inflación general acumula tres meses plana en el 3,2%, lo que configura un suelo de corto plazo. La subyacente, por debajo del 3% por primera vez desde principios de 2025, rompe a la baja una resistencia psicológica y aleja el fantasma de una espiral precios-salarios.

Apunte macro: La brecha entre el IPC general español (3,2%) y el objetivo de estabilidad de precios del BCE (2%) se sitúa en 1,2 puntos porcentuales. El diferencial se reduce en términos de núcleo (0,9 puntos si tomamos la subyacente), lo que da margen a Fráncfort para insistir en los recortes, pero sin bajar la guardia ante la volatilidad geopolítica.


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