El Euríbor sube en mayo: cuatro días de alza consecutivos y presión en las hipotecas variables

La tasa diaria encadena su cuarto día consecutivo al alza y supera ya los niveles de abril. El encarecimiento afecta directamente a las cuotas mensuales de las hipotecas a tipo variable que se revisen en junio.

El Euríbor ha encadenado cuatro jornadas consecutivas de subidas en la recta final de mayo, una racha que no se veía desde principios de año. La tasa diaria, que sirve de referencia para la mayoría de de las hipotecas variables en España, superó este 28 de mayo los niveles de abril y apunta a un cierre mensual al alza.

El dato diario se situó en el 2,85% (según los datos provisionales de mercado), lo que supone un incremento de 0,03 puntos respecto al día anterior. Este repunte consolida un mayo que empezó con cierta estabilidad, pero que ha girado al calor de las tensiones geopolíticas y la expectativa de que el Banco Central Europeo (BCE) mantenga los tipos sin cambios durante más tiempo.

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Cuatro jornadas al alza que cambian la tendencia de mayo

Hace apenas una semana, el Euríbor a un año cotizaba en torno al 2,80% y los analistas preveían un mayo plano. Sin embargo, la escalada de los últimos cuatro días —coincidiendo con el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio— ha tensado las primas de riesgo y ha llevado a los mercados monetarios a descontar un BCE más prudente.

Los futuros sobre los tipos de interés a corto plazo reflejan ahora una probabilidad inferior al 40% de un recorte en la reunión del BCE de junio. Hace un mes, esa probabilidad superaba el 60%. El giro no es exclusivo del Euríbor: el bono alemán a diez años también ha repuntado, señal de que los inversores exigen más rentabilidad por el riesgo geopolítico.

El índice, que publica diariamente el European Money Markets Institute (EMMI), se ha movido en una horquilla estrecha durante los últimos meses, pero esta secuencia de subidas rompe la calma y devuelve la incertidumbre a los hipotecados.

Impacto en las hipotecas: subida de cuotas en las revisiones de junio

Para quienes tienen una hipoteca variable referenciada al Euríbor a un año, la subida de mayo se traduce en cuotas mensuales más altas en las revisiones que se produzcan en junio. Una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años, con un diferencial del 1%, verá aumentar su cuota en unos 15 euros al mes si el Euríbor de mayo cierra por encima del 2,85%.

No es una cantidad dramática, pero sí significativa si se suma a los incrementos acumulados desde 2022. De hecho, muchos hogares que revisan anualmente en junio pasarán de pagar un Euríbor cercano al 2,70% de mayo de 2025 a uno notablemente superior, lo que eleva el coste anual en más de 200 euros.

El Euríbor no da tregua: cuatro días de subidas seguidas en mayo elevan la presión sobre las hipotecas variables justo antes del verano.

Las revisiones semestrales, que se dan sobre todo en hipotecas firmadas antes de 2018, son las más expuestas a estos picos de corto plazo. En esos casos, la cuota puede subir incluso un 5% de golpe si el índice de referencia se mueve cinco o seis centésimas en un solo mes.

Análisis: ¿por qué sube el Euríbor y qué esperar del BCE?

La pregunta que muchos se hacen es si esta subida es un mero episodio temporal o el inicio de una nueva tendencia alcista. A mi juicio, hay razones para pensar que el Euríbor seguirá en niveles elevados durante el verano, aunque sin grandes sobresaltos. El BCE ha sido muy claro: no bajará los tipos mientras la inflación subyacente no se acerque de forma sostenida al 2%. Y los últimos datos, con una tasa aún por encima del 3%, no invitan al optimismo.

Por otro lado, el factor geopolítico —la escalada en Oriente Medio y sus efectos sobre el precio del petróleo— introduce un riesgo al alza para la inflación que el BCE no puede ignorar. Cada repunte del crudo se filtra a los costes de transporte y producción, y acaba presionando los precios al consumo. Eso, en la práctica, retrasa cualquier relajación monetaria y mantiene al Euríbor en torno al 2,80%-3,00%.

Sin embargo, creo que hay un techo. La economía europea no está para soportar tipos reales muy positivos durante mucho tiempo. Alemania coquetea con la recesión y el consumo interno en España, aunque resiste, empieza a dar señales de fatiga. Si los datos de actividad del segundo trimestre son peores de lo esperado, el BCE podría verse obligado a suavizar su discurso, y eso tiraría del Euríbor a la baja. Pero mientras tanto, la presión sobre las hipotecas variables se mantendrá.

En mi opinión, la clave estará en la reunión del BCE del 12 de junio. Si Lagarde mantiene un tono duro, el Euríbor podría cerrar junio por encima del 2,90%. Si abre la puerta a un recorte en septiembre, el índice podría relajarse. De momento, el mercado apuesta por la primera opción.


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