Iberdrola ha puesto en marcha en Campo Arañuelo (Cáceres) la batería de ion litio más grande de España, con 58 MW de potencia y 120 MWh de capacidad de almacenamiento. La instalación se conecta a las plantas fotovoltaicas del complejo, lo que permite almacenar el excedente de generación solar y liberarlo en los momentos de mayor demanda. Es un paso decisivo para que las renovables no dependan del sol y sean gestionables.
Una batería de 120 MWh para dar flexibilidad a la fotovoltaica
Los dos módulos de ion litio LFP, de 60 MWh cada uno, están conectados a las plantas Campo Arañuelo I y II, que suman una potencia fotovoltaica considerable. Según detalla Iberdrola en su página de almacenamiento, esta tecnología permite almacenar energía cuando el recurso solar es abundante y liberarla durante el pico de tarde o en horas valle, mejorando la estabilidad del sistema eléctrico.
En el acto de inauguración, el consejero delegado de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle, destacó que la instalación es ‘pionera’ y que ‘la electrificación avanza con firmeza gracias a actuaciones como esta’. El directivo recordó que la compañía ya opera cerca de 200 MW en baterías, liderando este segmento en el país.
El proyecto ha contado con el respaldo del IDAE a través de las ayudas para proyectos innovadores de almacenamiento hibridado, dentro del PERTE ERHA (Energías Renovables, Hidrógeno Renovable y Almacenamiento).
La tecnología LFP (litio-ferrofosfato) elegida por Iberdrola ofrece ventajas en seguridad y vida útil, ideal para ciclos diarios de carga y descarga. Con 58 MW de potencia, la batería puede inyectar al sistema la energía equivalente al consumo instantáneo de 12.000 hogares.
El almacenamiento ha dejado de ser una promesa para convertirse en el eslabón imprescindible de la electrificación.
Extremadura, el nuevo polo del almacenamiento energético
La consejera de Industria, Energía, Ciencia y Territorio de la Junta de Extremadura, Mercedes Morán, subrayó que la región se consolida como un polo energético ‘combinando capacidad de generación, innovación y estabilidad para el sistema eléctrico’. Morán añadió que el almacenamiento puede ser el motor que aproveche el enorme potencial fotovoltaico extremeño.
La implantación de la batería llega apenas un año después de que Iberdrola ya diera los primeros pasos en la hibridación en este mismo complejo: en 2021, Arañuelo III se convirtió en el primer proyecto fotovoltaico nacional con batería, de 3 MW y 9 MWh, un ensayo que ahora escala a una dimensión 13 veces mayor.
El acto contó también con la presencia del delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, y del CEO de Iberdrola Energía Sostenible España, Julio Castro, además de alcaldes de la comarca. La compañía, que celebra en 2026 su 125 aniversario, ha generado en Extremadura un impacto de 4.400 millones de euros en la última década, con una inversión de 2.700 millones y más de 110 empresas colaboradoras.

Análisis: ¿Qué supone esta batería para el sistema eléctrico español?
La puesta en marcha de Campo Arañuelo no es una anécdota aislada. El sistema eléctrico necesita urgentemente almacenamiento para absorber el crecimiento de las renovables, que ya rozan el 60% de la generación en España. Sin baterías, el vertido de energía es un derroche que encarece la factura.
Iberdrola, con esta instalación, demuestra que las grandes utilities españolas sí apuestan por el almacenamiento, a pesar de que la inversión inicial sigue siendo elevada. Según los datos de la CNMC, el almacenamiento con baterías apenas representa el 2% de la capacidad instalada en España, muy lejos de los objetivos del PNIEC que fijan 20 GW para 2030. Aún queda camino.
Yo creo que el ritmo de despliegue se acelerará a medida que los precios de las baterías de ion litio sigan bajando (un 40% en los últimos tres años) y que la regulación incentive la participación de estos sistemas en los mercados de ajuste. La batería de Campo Arañuelo es un laboratorio de lo que vendrá: hibridación forzosa para que la fotovoltaica siga siendo rentable.
No obstante, el verdadero reto estará en hacerlo sin depender de las ayudas del PERTE. Hoy el proyecto ha contado con fondos públicos, pero el almacenamiento deberá andar solo en un futuro. El siguiente paso será ver si los 120 MWh de Campo Arañuelo bastan para amortizar la inversión en los próximos años. Si lo logra, será la prueba de concepto que el sector necesita.




