EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Adif perfila una reorganización en la cúpula de Conservación y Mantenimiento. El director técnico, Pau Monteagudo, será relevado por Eugenio Nasarre, que además asumirá las funciones del actual director de Mantenimiento, Gustavo Álvarez, próximo a jubilarse.
- ¿Quién está detrás? El movimiento lo impulsa Ángel García de la Bandera, director general de Operaciones y Explotación desde el pasado marzo, y está pendiente de la firma del presidente de Adif, Pedro Marco.
- ¿Qué impacto tiene? La remodelación concentra la supervisión técnica de toda la red en una sola figura y se completa con el relevo de los subdirectores territoriales del norte y del este, las zonas con mayor conflictividad reciente.
Adif ultima una renovación completa de la cúpula de Conservación y Mantenimiento, el área estratégica encargada de la seguridad de los 15.800 kilómetros de red ferroviaria española. Según ha conocido El Economista y confirman fuentes del gestor a MERCA2.ES, el cambio se produce apenas dos meses después de que Ángel García de la Bandera asumiera la dirección de Operaciones en marzo y está directamente vinculado a la sucesión de incidentes de los últimos tiempos: el accidente mortal de Adamuz (Córdoba), el choque de trenes en Gelida (Barcelona) que saturó las urgencias del área metropolitana y los problemas crónicos de las Cercanías catalanas.
Relevo en la dirección técnica: Nasarre regresa como cabeza única
La pieza principal de la reestructuración es la salida de Pau Monteagudo como director técnico y su relevo por Eugenio Nasarre, un ingeniero de Caminos que vuelve a un cargo que ya desempeñó entre 2019 y 2023. Nasarre fue director general de Conservación y Mantenimiento hasta marzo de 2025, cuando la reforma interna que siguió al cese de Ángel Contreras le apartó del primer plano y le relegó a una dirección general adjunta. Ahora la dirección de García de la Bandera lo recupera para el puesto clave.
La trayectoria de Nasarre en Adif se remonta a 2010 y su ascenso a la máxima responsabilidad del área en diciembre de 2023 fue uno de los primeros movimientos sonados del entonces presidente, Ángel Contreras. Aquella etapa acabó en marzo de 2025 con el relevo de Contreras por Pedro Marco, que absorbió la dirección de Conservación en Operaciones y dejó a Nasarre en una posición secundaria. El nuevo organigrama lo rescata para una función aún más amplia.
A este nombramiento se suma, además, la próxima jubilación de Gustavo Álvarez, el actual director de Mantenimiento de Adif y uno de los perfiles más longevos de la casa. Álvarez había resistido todas las reordenaciones de los últimos años, desde los tiempos de Isabel Pardo de Vera. Según las mismas fuentes, sus responsabilidades las absorberá también Nasarre, que se convertirá así en una especie de ‘superdirector’ de todo el mantenimiento ferroviario, englobando tanto la dirección técnica como la gestión operativa de los equipos.
La remodelación llega tras una primavera negra para el gestor ferroviario. El accidente mortal de Adamuz, en el que un tren de mercancías descarriló en un paso a nivel, y el choque de dos unidades en Gelida pusieron contra las cuerdas al anterior director de Operaciones, Raúl Míguez, y llevaron al Mitma a reclamar responsabilidades. La presión de los socios catalanes del Govern (Comuns y ERC) forzó en marzo la salida de Míguez y la llegada de García de la Bandera, que ahora diseña su equipo con el foco puesto en evitar nuevas crisis.
La decisión de concentrar en una sola persona la supervisión de toda la red envía un mensaje claro: Adif quiere romper los compartimentos estancos que, según las auditorías internas, fragmentaban la respuesta ante las incidencias.
Cambios en las subdirecciones del norte y del este
La sacudida no se limita a la cúpula. Las fuentes consultadas señalan que ya se ha relevado al subdirector responsable de los territorios del norte, una región especialmente sensible por las obras en marcha en el País Vasco, Cantabria y Asturias. Próximamente se formalizará también la salida del subdirector de la zona Este, en este caso vinculada a su jubilación, según la misma información.
Estos dos movimientos territoriales completan el diseño del nuevo equipo que García de la Bandera quiere dejar a punto antes del verano. El nuevo director de Operaciones, exdirector de Tráfico, está desmontando el esquema que heredó de su predecesor, Raúl Míguez, y su objetivo es que la próxima incidencia grave no se convierta en otra crisis de gabinete en Cataluña.
Hoja de ruta: Claves del viaje
La reestructuración impacta de lleno en el corazón industrial de Adif, el área de Conservación y Mantenimiento, que consume una parte sustancial de su presupuesto de 4.200 millones de euros y que tras los accidentes de los últimos meses está sometida a una presión política y mediática que no se veía desde el descarrilamiento de Angrois en 2013. La lectura estratégica es que la seguridad se blinda reuniendo el poder técnico bajo un único mando que rinda cuentas directamente al director de Operaciones, eliminando intermediarios.
La zona cero de esta reorganización es el noreste peninsular. Los repetidos fallos en Rodalies —cortes de tensión, limitaciones de velocidad y un choque con heridos en Gelida— convirtieron la gestión de Míguez en insostenible para el Ministerio de Transportes. La decisión de Pedro Marco de apoyar los cambios pactados con García de la Bandera tiene un objetivo inmediato: que la próxima incidencia grave no se traduzca en otra crisis de gabinete en Cataluña.
Los precedentes de este movimiento abundan. Cada gran accidente ferroviario en España ha traído consigo una reorganización interna, desde la reordenación de Adif y Renfe tras el Alvia de Santiago hasta la creación del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias en 2005. La diferencia ahora es que el ajuste no es solo técnico: es político. La estabilidad del Govern quedó tocada en marzo y la cúpula de Adif actúa en consecuencia.
El dato que resume el calado de la operación es que Nasarre, que ya fue el arquitecto del plan de choque de infraestructuras en 2021, pasa a concentrar funciones que hasta ahora estaban repartidas entre dos direcciones distintas. La fusión no es inocua: elimina contrapesos internos, pero la moneda de cambio puede ser una respuesta más rápida ante las averías en la red convencional y los fallos de señalización que tanto castigan a Rodalies.
Lo que observamos es un Adif que apuesta por la centralización del mantenimiento como tabla de salvación, y que sacrifica el pluralismo técnico a cambio de una supervisión más directa y, presumiblemente, más exigente. El pulso con la Generalitat y la Comisión de Investigación de los accidentes de Cataluña marcará las próximas semanas. Si la firma de Pedro Marco llega como está previsto, García de la Bandera tendrá antes del verano el equipo con el que quiere llegar a 2027.




