El euríbor sube y encarece las hipotecas más de 600€ al año

El indicador hipotecario encadena dos meses al alza tras la moderación del último año. La revisión anual añade más de 600 euros a la cuota de una hipoteca media, justo cuando los hogares creían superado el ciclo duro de tipos.

El euríbor ha vuelto a complicar la vida a quien firmó hipoteca variable. Tras meses de tregua, el indicador encadena dos subidas mensuales consecutivas y empuja la cuota anual de los préstamos referenciados en más de 600 euros, según los cálculos que recogen distintas asociaciones de consumidores. La factura inesperada llega en un momento en el que muchos hogares creían superado lo peor del ciclo de tipos.

El movimiento no es marginal. Quienes esperaban revisión a la baja en su cuota anual se encuentran ahora con que el alivio queda aplazado, y en algunos casos se invierte. La pregunta que deja este repunte es si estamos ante un rebote técnico o ante un cambio de fondo en las expectativas del mercado sobre el precio del dinero en la zona euro.

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El euríbor sube y rompe la senda de moderación

El indicador al que están referenciadas la mayoría de hipotecas variables en España ha repuntado durante abril de 2026 tras un primer aviso ya en marzo. La media mensual se ha situado por encima de los registros del primer trimestre, según los datos diarios que publica el Banco de España. Es la primera vez en varios meses que el euríbor encadena dos subidas seguidas.

El impacto sobre el bolsillo es directo. Una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años, revisada con el dato de abril, puede ver cómo su cuota mensual aumenta entre 50 y 55 euros. Multiplicado por doce meses, la diferencia anual supera con holgura los 600 euros respecto a la cuota que el mismo titular pagaba antes de que el euríbor se diera la vuelta. En préstamos de mayor importe, la cifra escala.

Conviene no perder de vista el punto de partida. El indicador venía de un proceso de moderación tras los máximos alcanzados en 2023 y 2024, cuando rozó el 4,2%. La caída posterior, alimentada por las expectativas de recortes del Banco Central Europeo, había llevado a muchos hogares a recalcular sus presupuestos a la baja. Ese alivio se ha quedado, por ahora, a medias.

Por qué el indicador ha cambiado de signo

El repunte tiene varias capas. En primer lugar, el mercado interbancario ha reajustado sus expectativas sobre la senda de tipos del BCE, descontando que los recortes serán más lentos y más espaciados de lo que se asumía a finales del año pasado. La inflación subyacente en la zona euro se ha mostrado más persistente de lo previsto, y eso ha frenado la convicción sobre nuevas bajadas inmediatas.

En segundo lugar, hay un componente técnico. El euríbor refleja el precio al que los bancos se prestan dinero entre sí a doce meses, y ese precio incorpora una prima por incertidumbre que se ha ampliado en las últimas semanas. La combinación de ambos factores —expectativas y prima— explica el rebote.

euríbor abril 2026

¿Es momento de plantearse el salto a la hipoteca fija? La respuesta no es obvia. Las ofertas de tipo fijo que ahora mismo presentan las entidades se sitúan en niveles claramente superiores a los del bienio 2020-2021, y la subrogación o la novación tienen costes que conviene calcular antes de decidir. Lo que sí parece razonable es que los hogares con hipoteca variable revisen su colchón de ahorro y reordenen prioridades de gasto a la espera de las próximas revisiones.

Una presión que llega en mal momento para los hogares

Aquí es donde el dato macro se vuelve política doméstica. España firmó durante años hipotecas mayoritariamente variables — una herencia cultural y comercial que ahora pasa factura cuando el euríbor se mueve. El cambio de tendencia hacia el tipo fijo se aceleró en 2022 y 2023, pero todavía hay millones de préstamos vivos referenciados al indicador. Que la cuota anual suba 600 euros para una parte muy amplia de esa cartera no es un detalle estadístico: es renta disponible que sale del consumo, del ahorro o de ambos.

Y este episodio llega justo cuando la economía española trataba de consolidar el repunte del consumo privado. Los datos del INE sobre comercio minorista habían empezado a mostrar tracción, pero un encarecimiento sostenido del coste hipotecario puede frenar esa recuperación con bastante rapidez. Mi lectura, después de seguir muchos ciclos del euríbor, es que el verdadero riesgo no es el repunte en sí, sino la señal que envía: el mercado ha dejado de creerse el guion de bajadas suaves y continuadas.

Hay además un asunto que se discute poco. Cuando el euríbor cae, los bancos compensan parte del menor margen vía comisiones y vía oferta de productos vinculados; cuando sube, el margen financiero mejora casi de forma automática. Es un asunto que tarde o temprano volverá al debate público, y conviene estar atentos a cómo lo recoge la próxima reunión del BCE prevista para junio. Hasta entonces, los hogares con revisión semestral o anual harán bien en preparar la calculadora, los nervios y un poco de paciencia.


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