Del váter al grifo: el sistema singapurense de reciclaje de agua del que España puede aprender

Singapur es un referente mundial por su modelo económico de imparable crecimiento y por su capacidad de atracción de las inversiones; pero también por su eficiente gestión de los recursos esenciales, entre ellos el más importante de todos: el agua. A pesar de ser uno de los territorios con mayor estrés hídrico del mundo, la ciudad-estado tiene un diversificado sistema de provisión de agua que despierta admiración, pero que para ser imitado por países como el nuestro, aún se enfrenta a barreras; principalmente regulatorias, pero también psicológicas.

LOS ‘CUATRO GRIFOS’ DEL AGUA DE SINGAPUR

Aunque Singapur recibe abundantes precipitaciones anuales, carece de acuíferos subterráneos y de cuerpos naturales de agua dulce. Su pequeño territorio también limita la cantidad de tierra que se puede asignar para capturar y almacenar agua de lluvia; y además, los cambios drásticos en las condiciones climáticas pueden crear escasez de agua. Una sequía, por ejemplo, llevó al Gobierno de Singapur a imponer el racionamiento de agua en todo el país a principios de la década de 1960.

Desde entonces, el país se ha desarrollado a pasos agigantados, al igual que su gestión de los recursos hídricos. En 1965, su dependencia de las fuentes de agua externa era total, y el suministro de agua potable y saneamiento apenas llegaba al centro de la urbe; hoy, el abastecimiento es completo y universal gracias al programa de los ‘Cuatro Grifos’ impulsado por la Agencia Nacional del Agua de Singapur (PUB).

Este plan estatal mantiene como primer ‘grifo’ el agua importada de Johor (Malasia) en virtud del Acuerdo de Aguas de 1962, vigente hasta 2061. El segundo ‘grifo’ corresponde a la expansión de la superficie destinada a la captación de agua, que ha pasado de la mitad a dos terceras partes de la superficie de Singapur, contando en la actualidad con 17 embalses. El tercero lo constituyen las cinco desaladoras operativas; y el cuarto es NEWater, la iniciativa de reaprovechamiento y regeneración de agua usada mediante tecnologías de vanguardia. Es este último ‘grifo’ el que ha convertido a la pequeña nación asiática en un modelo a seguir en el tratamiento de aguas, pero también el que despierta más reparos respecto a su aplicación en otros países.

NEWATER: AGUA DESECHADA, AGUA REUTILIZADA

Sin duda, la joya de la corona de la gestión hídrica en el país asiático, y lo que le ha hecho acreedor de los parabienes de la comunidad internacional, es NEWater, el sistema de reciclaje y regeneración de agua de la ciudad estado.

El embrión de lo que hoy es NEWater surgió con algunos experimentos del Estado singapurense en la década de los 70, pero hubo que esperar hasta los 90, en medio de las tensiones hídricas con la vecina Malasia, para que los avances tecnológicos permitieran materializar la idea de recuperar el agua potable. La primera planta de regeneración, la de Bedok, abrió en 2000, y comenzó a suministrar agua oficialmente en 2003, después de dos años de pruebas intensivas dirigidas a descartar cualquier riesgo para la salud a corto, medio o largo plazo.

El proceso comienza con la recogida del agua usada y su depuración. Una vez completada la primera fase, el agua es sometida a un riguroso proceso de purificación usando tecnologías avanzadas de doble membrana (micro-filtración y ósmosis inversa), para finalmente ser expuesta a un tratamiento de rayos ultravioleta que elimina cualquier rastro de microorganismos dañinos o impurezas. El producto resultante supera con holgura los estándares de calidad del agua potable establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En la actualidad, Singapur tiene cinco plantas NEWater que pueden satisfacer hasta el 40% de la demanda de agua del país, con una sexta proyectada para 2025; y el objetivo es llegar a una cobertura del 55% en 2060.

EL AGUA EN ESPAÑA

La gestión del agua en España es, como la mayor parte de los servicios públicos en el Estado de las autonomías, descentralizada. Aunque el manejo de este recurso corresponde tanto al Estado central como a las CCAA y las entidades locales, los municipios dejan en manos de empresas públicas, mixtas o privadas el suministro a la población de los recursos hídricos.

Según la Fundación Aquae, la mitad de los usuarios españoles es atendida por entidades privadas o mixtas, siendo la más importante por cuota de mercado (aproximadamente el 50% de las concesiones) Aguas de Barcelona (Agbar). Sin embargo, las grandes ciudades, con las excepciones de Barcelona y Valencia, son abastecidas por empresas públicas, destacando entre ellas Canal de Isabel II, que da servicio al área metropolitana de Madrid.

A nivel normativo, el Plan Hidrológico Nacional es la herramienta regulatoria para resolver las discrepancias y coordinar la gestión de los recursos hídricos, junto con los los Planes Hidrológicos de Cuenca. En funcionamiento desde 1985, el Consejo Nacional del Agua se instituye como el órgano consultivo encargado de informar sobre los planes.

«PARA CONSUMIR EL AGUA REGENERADA haría falta otra capa de tratamiento y ahí encontramos la resistencia de la población: una cosa es regar con agua reutilizada y otra cosa es bebérsela»

Juan Luis Pozo, director de sostenibilidad de Global Omnium

Pese a que el abastecimiento y la gestión del agua en nuestro país se consideran ejemplares en calidad, la realidad es que en España la sequía es cíclica, y la desertificación, un problema creciente. En este sentido, La Ley 7/2021, de 20 de mayo, de Cambio Climático y Transición Energética estableció la necesidad de elaborar una serie de orientaciones estratégicas en torno a la optimización de los recursos hídricos.

Estas orientaciones cristalizaron en unas líneas de acción aprobadas por el Gobierno en 2022, entre las que se encuentran el objetivo de recuperar, restaurar y proteger las masas de agua; así como avanzar en la mejora del saneamiento y la depuración. Con estas directrices, generalizar un sistema de aprovechamiento extremo a imitación del singapurense NEWater parece lo más lógico, pero el nuestro es un país mucho más extenso, con un panorama más complejo.

Canal de Isabel II

La reutilización de agua es el proceso que permite volver a utilizar el agua que ha tenido anteriormente un uso municipal o industrial. Para poder ofrecer este segundo uso útil a estas aguas es necesario aplicar un tratamiento adicional al tratamiento convencional de depuración. Las aguas tratadas para su reutilización se denominan aguas regeneradas.

En España la reutilización de las aguas se restringe a la industria, los sistemas de incendios o el riego, prohibiendo su uso para consumo humano o en la industria alimentaria

Según datos de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDYR), el 27% de las más de 2.000 estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) de nuestro país aplican los tratamientos terciarios que posibilitan la reutilización del agua. Se estima que ya reutilizamos más de 400 hectómetros cúbicos al año, entre el 7 y el 13% del agua residual tratada; cifras que ponen a España a la cabeza de Europa en este ámbito, pero aún muy lejanas del 40% de Singapur.

En España la reutilización de las aguas depuradas está regulada por el Real Decreto 1620/2007, que restringe su utilización a la industria, los sistemas de incendios o el riego, prohibiendo su uso para consumo humano o en la industria alimentaria. «En España también tratamos el agua con luz ultravioleta para utilizarla en campos de regadío, por ejemplo» -explica Juan Luis Pozo, director de sostenibilidad de Global Omnium, en una reciente entrevista con MERCA2– «Lo que pasa es que, si quisiéramos consumir ese agua regenerada, haría falta otra capa de tratamiento y ahí encontramos la resistencia de la población: una cosa es regar con agua reutilizada y otra cosa es bebérsela».

«La clave está en una legislación que establezca unos porcentajes» -concluye Pozo- «Toda el agua que no esté incluida en las cuotas de recuperación de caudales debería ser regenerada y reutilizada».