Vodafone

Desde el minuto cero saltaron las alarmas a todos los asistentes. ¿Pero esto no es como el O2 de Telefónica? Y es que Vodafone ha presentado en sociedad una especie de nueva marca para ofrecer servicios que se encuentran a medio camino entre el bajo coste de su propia firma Lowi y el segmento premium que ellos ofrecen. Diferencias con su rival directo, dos: solo se gestiona de modo digital; y una vez contratado hay que apechugar con 12 meses de permanencia.

Todo lo demás tiene un extraño parecido que casi nadie alcanza a entender. De hecho, durante la presentación de este nuevo Vodafone Bit, la prensa rápidamente solicitó el micrófono para preguntar al responsable de Particulares de la compañía, Andrés Vicente, si esto era un servicio para contrarrestar la marca O2 de Telefónica.

Lógicamente, el discurso estaba aprendido. El nuevo Bit nace exclusivamente en el canal digital, tanto para la contratación como gestiones posteriores. Y ese, según Vicente, es el motivo que deberá inclinar la balanza en los usuarios. Aseguran desde el operador rojo que mucha gente no se cambia de compañía solo por el precio, sino que buscan un añadido. La sencillez, como martilleó O2 en su momento, es el otro gran elemento diferenciador.

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Dos tarifas; móvil y móvil+fibra. 25 euros la primera con 25 GB para navegar; y 50 euros la segunda con 100 Mb/s de velocidad en fibra y 25 GB para una línea móvil. Céntimos arriba o gigas abajo, se trata de una tarifa que, tanto la propia O2, como Jazztel (de Orange) o Yoigo (de MásMóvil) ofrecen de una u otra manera, y con promociones de por medio que pueden llegar a tener un menor coste.

El “pero”, sin embargo, viene de la temida permanencia. Mientras que la supuestamente no replicada O2 pasa de poner permanencia a sus clientes, Vodafone ha optado por clavar 12 meses a los usuarios que contraten la fibra Bit. Digitales, sí; pero con permanencia.

EL MOVIMIENTO EXTRAÑO DE VODAFONE

Desde la compañía han repetido hasta la saciedad que este movimiento no pretende emular al realizado por Telefónica con O2. El problema es que el discurso es exactamente el mismo: situar un servicio con aroma premium a un menor precio y, en gran medida, orientado a un público relativamente joven y digital.

Pero siguen sin encajar las piezas. Fuentes de mercado señalan a MERCA2 que este nuevo servicio no tiene mucha lógica. Básicamente porque no hay una ruptura en precios, ni nada que provoque una mínima disrupción. Sobre este hecho, apuntan a que Vodafone quizá esté muy presionada por su próxima presentación de resultados semestrales, que será la semana que viene, y donde no habrá buenas noticias.

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Aunque lo peor sería la posible pérdida de clientes de valor (facturas más altas) a favor de esta nueva marca. Sobre este punto, el responsable de Particulares de la compañía asegura que “el único problema sería que los usuarios se fueran a otra compañía”. Pero al margen de chanzas, si un usuario que paga 80 euros entiende que puede tener casi lo mismo por menos precio, y que debido a las plataformas de video online puede llegar a lo mismo por menor coste… sí, el cliente es tuyo pero con menos valor.

Y MÁS EXTRAÑEZAS

Por lo que respecta a la marca y este movimiento, es curioso que el operador de origen británico no haya usado Vodafone Yu para resituar estas nuevas tarifas con el componente digital. Principalmente porque se trata de una firma con un público muy definido que se hubiera podido adaptar a la perfección.

Asimismo, resulta anecdótico este movimiento de Vodafone, que parece una copia de O2, pese a quien le pese, cuando ellos tenían algo similar en Reino Unido. En concreto con Voxi, una marca para gente joven en la que, sobre todo, se centraba en un público muy concreto. Con ella llevaba un tiempo innovando en el mercado anglosajón, mucho antes de que Telefónica sacara esta marca en España.

Ahora habrá que observar la acogida que tiene y si, efectivamente, el componente digital es capaz de marcar la diferencia cuando los precios son prácticamente iguales.

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