Libro blanco de los videojuegos 2018

La industria del videojuego en España gana terreno día a día. Los datos que revela el ‘Libro Blanco de los Videojuegos 2018’, elaborado por la Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos y Software de Entretenimiento (DEV), son positivos para el sector. A día de hoy en nuestro país hay censadas un total de 455 empresas dedicadas al desarrollo y la producción de videojuegos. El 81% de ellas ha nacido en los últimos diez años.

La imagen del videojuego ha cambiado, y ahora se percibe como un instrumento de comunicación y divulgación de diversas disciplinas artísticas. Algunas instituciones, como el Ballet Nacional o el Museo Lázaro Galdiano han desarrollado videojuegos como nueva vía de comunicación con su público. “No es solo la creatividad lo que nos interesa, sino también la calidad de los videojuegos  y que apelen a valores y mensajes éticos que ayuden a ser mejor a la infancia y juventud”, puntualizó el ministro del Cultura y Deporte, José Guirao, durante la presentación del informe esta semana.

Con la intención de fomentar esta industria, el ministro de Cultura y Deporte anunció la introducción de una partida en el proyecto de los Presupuestos Generales de 2019 de 2,5 millones de euros. La intención es apoyar al sector del videojuego, al mismo tiempo que favorecer su difusión y valorización.

Pero el Ministerio de Cultura y Deporte no es el único organismo que apoya económicamente a la industria. Red.es, entidad pública dependiente del Ministerio de Economía y Empresa, destina 5 millones de euros en ayudas al sector del videojuego.

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Los datos sobre la financiación de las empresas dedicadas a los videojuegos evidencian la necesidad de inyecciones económicas. El 92% del capital social de las empresas procede de los socios fundadores, por lo que solo un 8% es inversión externa. La procedencia del capital es mayoritariamente nacional, el 16% procede del extranjero.

Las fuentes de financiación vienen a completar el círculo y a corroborar la necesidad de mejoras. El 90% procede de recursos propios de los fundadores, seguido por un 48% de empresas autofinanciadas. Estos elevados porcentajes chocan con el bajo 10% que proviene de ayudas públicas del Estado o del 17% de las comunidades autónomas.

UNA INDUSTRIA CON LUCES Y SOMBRAS

La proyección de España hacia el exterior es bastante optimista. El buen hacer de la industria española del videojuego coloca al país en el cuarto puesto a nivel europeo y en el noveno a nivel mundial. A pesar de lo positivo de los datos, la realidad es que no lo son tanto. La posición es buena, pero la facturación de los principales productores es muy superior a la de España. En cualquier caso, es una industria en expansión y queda mucho trabajo por hacer, tal y como indica la directora del grado en Creación y Narración de Videojuegos de la Universidad Francisco de Vitoria, Belén Mainer.

Una de las principales fortalezas de la industria es la exportación, y cada vez más. Desde 2016 ha aumentado en un 10% la cantidad de ingresos procedentes de mercados internacionales. El mercado norteamericano y el asiático aportan gran peso al crecimiento de los datos.

Dentro de nuestras fronteras Cataluña es líder, concentra el 31% de las empresas. La mayor parte de la industria se concentran en cuatro comunidades autónomas: la líder, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía.

El sector emplea a la juventud. La mayoría de personas dedicadas a los videojuegos tienen menos de 30 años, y no alcanzan el 5% los mayores de 45 años. La titulación es un requisito muy valorado, más de la mitad cuenta con una licenciatura o un posgrado. Programador, artista, marketing  y game designer  son los perfiles más demandados en la actualidad. Sorprende el aumento de la demanda en el profesional del análisis de datos, una clara evidencia de la especialización del sector.

Las mujeres se alejan, cada vez más, de los estudios con alto contenido tecnológico. De hecho, su porcentaje de participación en la industria de los videojuegos lo refleja. Únicamente el 16, 5% es empleo femenino, algo alarmante en un sector profesional  que augura un gran crecimiento del empleo hasta 2021. Los datos en industrias europeas  por delante de España en los rankings no son mucho mejores, y no superan el 20%.