El industria televisiva nació en nuestro país en el año 56 en el madrileño Paseo de la Habana. Tres años después se inauguraría el centro de producción en Barcelona, Centro Miramar, que se mudaría en el año 83 a sus actuales instalaciones en San Cugat del Vallés. Hasta prácticamente nuestros días se ha mantenido un nivel de producción polarizado en el eje Madrid-Barcelona, ganando cuota la Ciudad Condal a partir de los noventa gracias a la fundación de productoras como Gestmusic.

Esta factoría fue impulsada por el grupo musical “La Trinca”, convirtiéndose en una de las factorías de referencia a nivel nacional desde mediados de los 90. Más descentralización se había advertido en el apartado de la ficción, con míticas series de los 70 y 80 como ‘Crónicas de un pueblo’, rodada en Santorcaz, o ‘Verano Azul’, forjada en Nerja. En los últimos tiempos ‘El Príncipe’ arrasó ambientada en un barrio ceutí y ‘Allí abajo’ triunfa utilizando los tópicos norte-sur, con la escuela ‘Vaya Semanita’ y el efecto ‘Ocho apellidos vascos’, ayudada por sus escenas rodadas en varios puntos de ambos extremos del Estado como la playa donostiarra de La Concha o en el Palacio sevillano de Mosalves.

Al interés de los productores y televisiones en deslocalizar la ficción para airear los irrespirables platós madrileños, se le suma el interés turístico de numerosos Gobiernos autonómicos y ayuntamientos en utilizar sus escaparates naturales con la intención de captar un deseado pedazo de la tarta turística. Esta situación beneficia además a las televisiones, que ven rebajada su factura de ficción gracias a este tipo de patrocinios vistos en series de TVE como ‘Gran Reserva’, rodada en La Rioja por el interés del sector vitivinícola, o ‘Olmos y Robles’, que puso en el mapa a Ezcaray con la intención de repetir el brutal eco conseguido por el navarro Valle del Baztán gracias a la exitosa trilogía literaria de Dolores Redondo, que con su última obra ha logrado una situación similar con la Ribeira Sacra gallega. Hasta ‘Juego de tronos’ ha apostado por nuestro país, rodando escenas en Euskadi, Navarra, Extremadura o Andalucía.

El norte se ha convertido en un foco de atención para los grandes capos de la ficción nacional: ‘Patria’ se rodará para HBO en Euskadi, con los ecos lejanos del conflicto vasco como punto de referencia, y Antena 3 apuesta por ‘Presunto culpable’, “thriller” que contendrá escenas rodadas en la Reserva de Urdaibai, Mundaka, Bermeo o la Ría de Gernika. Y Galicia será el escenario natural de ‘Vivir sin permiso’ de Mediaset y ‘Fariña’ de Antena 3, pretendiendo ambas captar la hermética atmósfera del mundo del narcotráfico gallego de los ochenta: veremos una especie de ‘Narcos’ sin glamour, sexo o violencia. La prometedora ‘Fariña’ la veremos en Atresmedia, que recordaba hace unos días en nota de prensa que en el último año ha rodado series en Galicia, Euskadi, Andalucía, Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha o Extremadura, evidencia de esta creciente descentralización.

Pero los programas también se alejan de Madrid: Antena 3 emite tres concursos, ‘¡Ahora caigo!’, ‘¡Boom!’ y ‘Tu cara me suena’, que se graban en Barcelona, ciudad desde donde se emiten ‘Hora Punta’ y ‘Operación Triunfo’ (TVE), o desde donde lo hicieron espacios estrella del pasado como ‘Crónicas Marcianas’ (Telecinco).

Pero también el extranjero es buen destino si hay intención de rebajar factura, situación que se logra al compartir gastos con otras versiones internacionales: ‘The Wall’ (Telecinco) se grabó en Francia, ‘Supervivientes’ en Honduras, ‘La Isla’ en una isla del Océano Pacífico, y ‘Adán y Eva’ en Croacia. Y a nivel interno varias estrellas televisivas han soportado o más bien disfrutado durante décadas su distancia de Madrid: Karlos Arguiñano alegra los mediodías con sus recetas, chistes y canciones desde el año 91 desde la localidad guipuzcoana de Orio, Jesús Quintero encadenó más de treinta años de entrevistas desde Sevilla con ‘El Loco de la colina’ y derivados, y ‘Saber y ganar’ recibe chistes sobre la longevidad de Jordi Hurtado desde Barcelona.