¡Vaya, Vaya! Aquí, de verdad, no hay playa.
Imagen de la playa urbana de Parla (Madrid).

El grupo musical ‘The Refrescos’ ya lo dijo en el año 1986: “Vaya, vaya, aquí no hay playa…”. La realidad es que 32 años después Madrid sigue sin playa y no porque no lo haya intentado. De hecho, han sido muchas las tentativas fallidas. La última, la de la plaza de Colón.

Históricamente Madrid y Barcelona siempre han vivido una rivalidad por ser la ciudad más importante de España. El fútbol, la economía, la industria, el turismo… Cualquier excusa vale para comparar a los dos territorios más mediáticos a nivel nacional. Al final, casi siempre se produce un empate técnico. Pero la realidad es que la capital siempre ha anhelado un elemento de la Ciudad Condal: la playa.

“Podéis tener Retiro, Casa Campo y Ateneo, podéis tener mil cines, mil teatros, mil museos, podéis tener Corrala, organillos y chulapas”, refleja la canción veraniega de ‘The refrescos’. “Pero al llegar agosto… ¡vaya, vaya!, aquí no hay playa. ¡Vaya, vaya! No hay playa. ¡Vaya, vaya!”, prosigue la letra. El hecho de no tener playa escuece, y mucho, hasta a los más chulapos y castizos de Madrid.

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Por este motivo, han sido muchos los proyectos -con indiferencia del partido político- los que han intentado arreglar, sin éxito, esta situación. La última tentativa ha tenido lugar este mismo año, pero al final el proyecto no verá la luz, salvo milagro.

El proyecto, conocido como Mad Beach y promovido por la empresa The Ant Company, pretendía convertir la plaza de Colón en una playa con todo lujo de detalles. Un espacio con una piscina de olas, chiringuitos, zonas de descanso y más actividades de ocio y entretenimiento. Todo pensado para hacer olvidar a los madrileños y sus turistas que Madrid no tenía playa. Urbana, eso sí, pero una playa al fin y al cabo.

“La entrada tendrá un coste de nueve euros el día completo, y cinco euros media tarde, afirmó. Las actividades en el interior serán gratuitas”, afirmó un miembro de la promotora del proyecto en un diario de tirada nacional. “En todas las ciudades europeas suele existir una playa”, afirmó Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, en la comisión de Cultura donde se discutió este proyecto. “Una playa puede ser interesante y divertida, como la tienen las grandes ciudades”, añadió la primera edil. De hecho, las palabras de Carmena tienen su fundamento. Ciudades como Londres, París o Ámsterdam cuentan con una playa.

Pero por el momento, las olas no fluirán en la madrileña plaza de Colón. El Ayuntamiento confirmó hace poco más de siete días que unos problemas con la licencia iban a retrasar el proyecto. Unos escollos que por mucho que se agilicen los trámites no estarán arreglados hasta finales de este verano, como pronto.

De todos modos, este no es el primer intento -ni será el último- de tener playa en la capital de España o en sus al rededores. En el año 1932, tuvo lugar un primer proyecto para hacer este sueño realidad. La Playa de Madrid se debió a una iniciativa de la Segunda República (1931-1939). Se trató de un embalse con una capacidad de almacenamiento de 80.000 metros cúbicos, arrebatados al Manzanares a su paso por el Monte de El Pardo. Se construyó cerca del actual Hipódromo de la Zarzuela. Pero la Guerra Civil española arrasó esta construcción.

¡Vaya, Vaya! Aquí, de verdad, no hay playa.
Imagen de la ‘playa’ de Madrid, en 1932.

Más reciente es el proyecto de la playa de Madrid Río, en la orilla del Manzanares. Aunque la realidad es que la única similitud con una playa de verdad es la vestimenta de los usuarios: bañador y toalla, porque por el resto… No hay arena, no hay olas y tampoco un recinto donde bañarse. Sólo tres fuentes donde el visitante puede sofocar el incesante calor que asola a la capital, durante los meses de verano.

En Alovera (Guadalajara) emerge otro faraónico proyecto de playa. Un complejo a 50 kilómetros de la capital, que a pesar de pertenecer a otra Comunidad Autónoma, el reclamo que utilizan es el de convertirse en la ‘playa de Madrid’. El elemento central del complejo, denominado Alovera Beach, será su gran lámina de agua de casi 25.000 metros cuadrados rodeada de una playa de arena de 15.000 metros cuadrados.

Este centro de ocio estará construido en un máximo de tres años y la entrada costará 10 euros. El Grupo Rayet invertirá 15,6 millones de euros en el proyecto, que será construido por Crystal Lagoons. Todas las miradas están puestos en este proyecto porque la oposición el el Ayuntamiento de Alovera se muestra un tanto contrariada por la construcción de este complejo.

LA PLAYA, EN LA PERIFERIA

Al final, son los municipios de Parla y Torrejón de Ardoz los que salvan el honor de encontrar un recinto lo más parecido a una playa en Madrid. Los parleños pueden presumir de contar con una instalación de más de 12 años de antigüedad que se asemeja mucho a una playa al uso. Piscinas de agua salada, un paseo de arena fina de 800 metros y chiringuitos. Complementos suficientes para trasladar al usuario a la misma Costa Mediterránea.

¡Vaya, Vaya! Aquí, de verdad, no hay playa.
Piscina de olas de Torrejón de Ardoz.

Por su parte, la localidad torrejonera lo que ha hecho ha sido añadir más realismo a su famosa piscina de olas. Para ello ha añadido a esta instalación  campos de fútbol playa, de balonmano playa y de vóley playa totalmente gratuitos para los usuarios. Además, el hecho de que el bañista pueda disfrutar de unas cuantas olas cada hora supone un añadido.

Sea como fuere, la realidad es que la letra de ‘The Refrescos’ es una realidad 32 años después: “¡Vaya, vaya! Aquí no hay playa”. Al menos, de momento.

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