Carles Puigdemont
Ángel Garcia/Bloomberg

Que el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont quiere seguir siendo protagonista del proces hasta el último momento es algo más que evidente. Que el Gobierno se teme que eso signifique dramatizar su reaparición en España para obtener tajada electoral, parece una obviedad teniendo en cuenta la trayectoria del personaje. ¿Y qué puede hacer Puigdemont para volver a convertirse en el centro de la atención?

Pues bien sencillo, según señalan fuentes del PP: “Volver a Barcelona unos días antes de las elecciones del 21-D, incluso el mismo día de la jornada de reflexión”. Es lo que se teme el Gobierno, que Puigdemont y los cinco ex consellers que le acompañan aparezcan triunfalmente en Barcelona a pocos días de las elecciones. Eso implicaría. Necesariamente, su detención por parte de las fuerzas de seguridad del Estado. Y esa foto será un evidente reclamo electoral.

¿Está dispuesto Puigdemont a ser detenido? El Gobierno cree que sí, que lo haría para, de ese modo, movilizar el voto independentista que iría en masa a votar como reacción a la detención del ex president. Existe otra razón que podría obligar a Puigdemont a volver: la aparentemente muy ajustada victoria del independentismo en las elecciones del 21-D. Si se cumplen las encuestas, la suma de las tres formaciones estaría en el límite de la mayoría absoluta.

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¿Qué significa eso? Pues básicamente que el independentismo no se puede permitir el lujo de dejar vacío ningún escaño. Si Puigdemont y sus consellers no vuelven a Barcelona, no podrían recoger su acta de diputado y, por lo tanto, dejarían vacíos sus escaños. Eso implicaría para el independentismo cinco votos menos: demasiados teniendo en cuenta las encuestas que sitúan a la suma de ERC, CUP y PDeCAT en el entorno de los 68 escaños.

Claro que también podrían renunciar a sus escaños para que corriera la lista. Pero en ese caso, al quedarse fuera del Parlament, ya no podrían reclamar que su causa sea trasladada al Supremo, como van a hacer los demás imputados –y encarcelados- por la Audiencia Nacional, por lo que quedaría en manos de la Juez Lamela. En cualquier caso, Puigdemont parece decidido a seguir ofreciendo alguna clase de espectáculo para que no se le olvide.

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