El sol está asomado sobre los campos de Valle Salvaje, pero la calma del amanecer es en realidad una calma extraña. Bajo el aspecto tranquilo de lo que empieza a suceder, las tensiones familiares, los amores ocultos, las viejas rencillas se encuentran agitados como semillas en la delicia de poder fecundar. La serie que ha seducido a millones se está emitiendo en este momento en el estreno del capítulo con extremos, donde todos los personajes han llegado a un punto de no retorno.
Desde las confrontaciones por la tierra hasta disputas domésticas internas por un puesto, por una connotación y por el reconocimiento, la historia teje una cierta malla de complejidades. La serie aún no tiene en sí el carácter de lo que es la visión de Occidente, ya que aún conserva entre letras el bagaje de la crónica de un pueblo.
AMOR Y TRAICIÓN EN VALLE SALVAJE

El corazón de Valle Salvaje empieza a palpitar más intensamente con la llegada de nuevos amores y viejas rivalidades. Matilde y Atanasio, ahora liberados de sus secretos, tienen que enfrentarse a la amenaza que supone Raimunda, quien, llevada por el afán de vengarse del duque puede provocar la tragedia. «No solo es venganza, es una tempestad que lo arrasará todo a su paso», le dice Matilde mientras trata de que su amado use la razón.
A la par que Perú sacude los muros de Adriana. La simple caricia en el bosque se transforma en una Guerra Fría con raíces en rencores ancestrales. Tensión en aumento que llega a su cumbre cuando Rafael y Úrsula muestran ante José Luis la química que desata la tormenta. «Cada mirada entre ellos es un puñal hincado en mi espalda”, le dice Adriana a Isabel, decidida a desenmascarar los secretos que pueda esconder la nueva.
Pero no todos los amores están llenos de amargura. La relación que se forma entre Bernardo y Leonardo florece entre surcos y semillas en sus conversaciones bajo el cielo estrellado, ahí, los dos hombres encuentran las piedras en las que se pueden alzar sus heridas.
No obstante, hay un pequeño detalle que todos parecen omitir: Leonardo no es el idiota que muchos consideran (sus indagaciones en torno a la historia del valle, su interés por los viejos libros de cuentas y las largas caminatas por las noches hacen pensar que se encuentra en búsqueda de algo que no solo el refugio que le otorgan los brazos de Bernardo, ¿forma parte de una trama que él mismo irá tejiendo?).
Por otro lado, la relación de Matilde y Atanasio se enfrenta a su primera prueba real. Raimunda no es una enemiga cualquiera; su rencor viene de décadas transcurridas de humillaciones ocultas y ahora tiene a Matilde como objetivo. Cuando Atanasio se da cuenta de que su madre ha estado reuniéndose a escondidas con antiguos criados de la familia del duque, entiende que el peligro comienza a ser inminente.
PODER Y MANIPULACIÓN

En el Valle Salvaje el poder no se ejercía únicamente a través de órdenes, sino también a través de silencios calculados y palabras envenenadas. Victoria y Mercedes se encuentra participando en una reñida penosa batalla campal, acusándose mutuamente en la presencia de un José Luis que intenta mantener la neutralidad. «De hecho, cada palabra de Mercedes es como un guiño al pasado, una evidencia de que este valle tuvo una época en la que era distinto», suspira Victoria, decidida a no dar terreno.
Alejo se encuentra, por otro lado, lidiando con su propia lucha contra Isaac Pazos. El editor pretende cambiar el final de su novela, pero el escritor intenta resistirse. «Lo único que me queda son las palabras y no va a permitirse que saquen una rebanada», afirma firme. Pero la amenaza de Pazos era contundente: va a haber consecuencias. En el polémico punto de encuentro entre el arte y el dinero, Alejo debía decidirse por su integridad o por su futuro.
Julio, desde un rincón, siempre al acecho, sabía que Leonardo era un obstáculo para sus ambiciones. «Si mi tío sigue decidido a apoyarlo, entonces tendré que volver a recordarle que la sangre es más espesa que el agua… y más caliente que cualquier lealtad», comienza a cuchichear, comenzando a trazar otro movimiento. Pero hay un jugador inesperado en este tablero: Úrsula. No solo ha cambiado el muro emocional que podía llegar a establecerse en el valle, como hemos dicho antes, sino también el muro político.
La llegada de Úrsula no solo pone patas arriba los sentimentalismos del valle. En el momento que se descubre que se está reuniendo a hurtadillas con los caporales más viejos, entre ellos los que pertenecían a la familia de Mercedes, José Luis comienza a dudar de sí mismo. «No es una invitada, es una intrusa con agenda», le espeta Victoria por la cabeza, pero, ¿será tarde para reaccionar?
A la vez, Alejo tiene un aliado inesperado en Luisa. La chica ha visto tantas veces a los que son poderosos hacer girar a los otros de una forma u otra que le ofrece ayuda para publicar la novela sin censuras. Los caminos de Alejo y Luisa van hacia el descubrimiento de que Pazos no actúa por capricho, sino por presiones. «Alguien quiere manejar la novela que hay sobre el valle», sugiere Alejo, decidido a enfrentarse a quien sea.
SECRETOS Y VENGANZAS

El valle guarda secretos, como la tierra conserva semillas, pero tarde o temprano, todo surge. Raimunda, conocedora ahora del pasado de Matilde, mira con otros ojos los encontronazos entre esta y Victoria. «No son solamente riñas de mujeres, son luchas por la toma del relevo», anota, mientras va ajustando su temible plan contra el duque.
Adriana hurgando en el pasado de Úrsula. «No ha tenido que aparecer por azar. Algo ha tenido que traerla aquí. Y no será nada bueno», sospecha, mientras revisa viejas cartas familiares. La enemistad entre ambas oculta un conflicto más profundo: la lucha que puede venir de generaciones atrás.
Mientras, la intervención de Mercedes a favor de Leonardo muestra otro poder: «No actúa por bondad, lo hace porque es consciente de que su poder sobre José Luis depende de tener al Marqués contento», murmura Julio, cada vez más firme en la decisión de que tiene que actuar.
Sin embargo, Raimunda es la verdadera venganza. Su plan no es sólo contra el duque; su intención es humillar a toda su estirpe. Cuando se da cuenta de que ha dado con documentos que demuestran un viejo affaire entre el duque de la ciudad y la madre de Victoria, queda claro que tiene una fuerte arma comerciando entre sus manos. «La historia se repite, y esta vez me toca a mí. Tiempo, tiempo dirá la verdad…», dice escondiendo los papeles entre la almohada de su cama.
Mientras tanto, Adriana sigue la huella de Úrsula hasta un cementerio ruinoso en la frontera del valle. Allí se encuentra con una tumba sin nombre, pero con una inscripción que la deja helada. «Nunca perdonaré a aquellos que la arrebataron mi lugar».
Del mismo modo, se percata de que la fecha de la inscripción coincide con la fecha de la muerte de su abuela, y entonces todo tiene sentido. «No es solo una rival. Eres una maldición familiar encarnada», dice, y decide esperar su llegada.
Mercedes juega como sabe jugar. Úrsula es sabida peligrosa; pero también una oportunidad.















































