La leche de vaca es otro de los alimentos más consumidos en todo el mundo. Además, es la base de muchas recetas, especialmente las de repostería. Tiene grandes beneficios para la salud, pero también puede generar problemas tan grandes como sus beneficios. Por eso, se deberían conocer las dos caras de este producto y sus efectos.
Aquí todas las claves sobre uno de los alimentos con más secretos ocultos…
Las propiedades de la leche de vaca para la salud

La leche es un alimento rico en calcio, además de contener minerales como el fósforo, potasio, o vitaminas como la riboflavina, vitamina B12, vitamina A, y algunas están enriquecidas también con vitamina D.
Por supuesto, tienen proteína de alta calidad y gran cantidad de aminoácidos esenciales. Sin embargo, también tienen azúcares naturales y grasas, por lo que tampoco hay que abusar. Y si se tiene una dieta baja en grasas, mejor elegir las opciones semi o desnatada. Pero hay más peligros ocultos en la leche…
Abuso de la leche y el cáncer

Uno de los problemas de la leche es que, según algunos estudios, puede aumentar el riesgo de cáncer de próstata en hombres en un 30% en aquellas personas que consumen 2 o 3 raciones diarias. En el caso de las mujeres puede aumentar el riesgo de cáncer de ovario en un 66%.
Por otro lado, la leche suele contener muchas dioxinas, más que otros alimentos, otra sustancia que puede ser cancerígena.
Problemas hormonales por el consumo de leche

A algunas personas les produce acné, y esto está asociado a la grasa y también a las alteraciones hormonales que pueden estar relacionadas con un consumo excesivo de leche. Y es que la leche tiene decenas de hormonas propias de las vacas que son necesarias para los becerros, pero que no son adecuadas para humanos.
Por ejemplo, pueden producir más andrógenos en niñas, desequilibrando su sistema hormonal.
Lactosa: el azúcar de la leche

La lactosa es otro de los problemas asociados a la leche. Es el azúcar natural presente en la leche, y no solo tiene los mismos efectos negativos que el resto de azúcares, sino que también genera problemas de alergia e intolerancia.
Y, aunque existe leche sin lactosa, no es realmente sin lactosa. Contiene lactosa, pero se agrega lactrasa para que se digiera mejor.
Leche y problemas intestinales

Los que padecen problemas intestinales, como el síndrome del intestino irritable, la enfermedad de Chron, la colitis ulcerosa, etc., pueden empeorar con el consumo de leche. Por tanto, se deberían abstener y mejor optar por lácteos fermentados como el yogur, bífidus, o kéfir.
En algunos jóvenes, incluso puede afectar al aparato digestivo y generar diarrea y estreñimiento. En adultos es algo menos frecuente, pero también es posible.
Leche y recién nacidos

Aunque los recién nacidos toman leche materna, no es conveniente que tomen otras leches, incluida la leche de vaca. Igual que los cachorros de animales, que no deberían tomar leches de otras especies.
De hecho, los bebés digieren peor la leche en polvo de las farmacias cuando no se puede amamantar, y mucho peor la leche de vaca. La leche materna se digiere en solo 90 min, mientras las otras pueden tardar mucho más, e incluso generar daños intestinales en los lactantes.
Los niños y el déficit de hierro

Algunos estudios realizados en la década de los 90, se asoció el consumo frecuente de leche animal antes de los 18 meses de edad con el déficit de hierro y anemias.
Además, también se comprobó que podría contribuir a una carencia de ácidos grasos esenciales y de la vitamina E.
La mucosidad que genera la leche

Algunas personas tienen problemas de mucosidad. Y estos problemas se puede agravar con el consumo de leche, ya que estimula la producción de mucosidad en el organismo.
Por eso, cuando se sufre gripe o resfriados, los médicos recomiendan no tomar leche durante ese periodo. Pero también cuando se tienen otros problemas como alergias, asma, mucosidad crónica, etc., se debería reducir el consumo de leche.
Problemas inflamatorios por la caseína de la leche

Otro de los problemas más graves asociados con la leche deriva de la proteína llamada caseína y que está presente en la leche. Esta proteína hace que el organismo produzca histamina, lo que produce procesos inflamatorios.
La inflamación se produce especialmente en tejidos blandos, y en niños, como la garganta, las cavidades nasales, los senos paranasales, etc.
Problemas mediambientales del sector ganadero

Por último, también tiene otro gran problema asociado, como es la contaminación y consumo de agua de la industria ganadera. Para producir un litro de leche se necesitan grandes cantidades de agua para las vacas.
Además, la crianza de animales en explotaciones ganaderas produce un gran porcentaje de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, por lo que suponen un impacto considerable en el cambio climático.







































































