El mundo de la televisión no descansa y Ana Garcés lo conoce a la perfección. Una vez más, y tras su marcha de La Promesa, la actriz de Valladolid ya tiene nuevo proyecto entre manos, el que marca su regreso a la ficción de la televisión: Oasis. No habrá, en cambio, vestidos de época ni peroratas palaciegas, sino un lugar radicalmente diferente, un espacio donde el sol, el lujo, la apariencia, la diversión y el egoísmo esconden una oscuridad tan profunda como la que entrañan sus dramas históricos.
UN GIRO DE 180º PARA LA JANA DE LA PROMESA

Si hay algo que identifica a Ana Garcés, es la capacidad de desaparecer físicamente en sus personajes. En La Promesa personificó a una joven idealista atrapada en las rígidas estructuras de la aristocracia. En Oasis ahora interpretará una mujer de hoy en día cuyas contiendas no se libraban en esos elegantes salones de baile, sino en cócteles al atardecer y miradas cargadas de segundas intenciones. La contradicción entre ambas no puede ser más morcillosa, ya que Garcés se apropia del cambio con la misma normalidad con la que abandonó su papel anterior.
La serie creada por Josep Cister Rubio (profesor detrás de La Promesa y Valle salvaje) quiere romper moldes con un relato coral. La historia se desarrolla en un complejo turístico de lujo, una historia que recogerá un catálogo de personajes tan seductores como disfuncionales: empresarios corruptos, influencers autoaislados, parejas en crisis ante el divorcio, etc. así como un personal del resort como testigo mudo de sus secretos. Garcés no tiene que brillar solitaria, sino que tiene que hacerlo en el juego de la química grupal, donde cada mirada cuenta.
Un aspecto curioso es el reencuentro con Tomy Aguilera, su antiguo compañero en La Promesa. Mientras en La 1 eran dos personajes de mundos opuestos (ella, una sirvienta; él, el heredero de los Carvajal) en Oasis van a ser coprotagonistas en un ámbito donde se diluyen, aunque no desaparecen, las jerarquías. Una metáfora perfecta además de la forma en que ambos actores han peregrinado para alcanzar personajes más complejas y elaboradas.
INSPIRACIÓN O REINVENCIÓN

Desde el primer momento en que se anunciaron los primeros tráileres y materiales promocionales, cada análisis comparativo con el fenómeno consolidado de HBO ha sido, para bien o para mal, inevitable. The White Lotus reinventó las texturas del medio, construyendo una combinación exquisita entre una crítica mordaz de la cultura del resort y del país que explota la cultura del resort y el suspense psicológico, haciéndose evidente que un resort de ensueño podría ser el territorio ideal para hablar en términos de clase, poder y moralidad.
Sin embargo, Oasis no llega con la voluntad de repetir la experiencia, sino todo lo contrario, con la voluntad de dar una visión propia a la misma experiencia. Aquí se encuentra el secreto de la propuesta: el “acento local”. Mientras que la serie estadounidense se articulaba con estructura en torno al turismo internacional, el mito colonial del turismo y la violencia simbólica del turista colonial, la propuesta nacional hace un desplazamiento crítico, articula la crítica en torno a la España vaciada, el postureo y la obsesión por las redes sociales.
Los elementos de tensión y violencia de la historia serían diferentes a los de The White Lotus, los de la violencia, más sutil y ambiental, de Oasis frente al de un thriller donde los giros y las revelaciones de ciertos hechos irían entregándose por capítulos, tal y como establece la referencia. Arriesgar la carta sería una buena decisión para despuntar y diferenciarse de la oferta de otras ficciones de historias desarrolladas en vacaciones, pero sería necesario.
EL FUTURO DE LA FICCIÓN ESPAÑOLA

Lo de Oasis no es casual: Mediaset busca reconquistar el saturado prime time, después del gran éxito registrado por La agencia, capitaneada por Santi Millán, y el gran impacto logrado por Ella, maldita alma. Mediaset ha puesto su confianza en Bambú Producciones que tiene el reto de conseguir que una serie a la que se le considera de un público tradicional atraiga también a los más jóvenes. Lo hace con Netflix como partner, lo que garantiza proyectar la serie a una escala global desde el primer capítulo.
Esta colaboración también refuerza la tendencia imparable de las producciones bicéfalas (televisión + streaming), ya que Oasis se estrenará primero en Telecinco y después se verá completa en Netflix, donde podrá competir con las ficciones internacionales. Para Garcés es una gran oportunidad de dar el salto a la internacionalización sin dejar de ser una pieza clave que la contienda por el público en España.
El elenco, a pesar de estar aún en fase de desarrollo, tiene visos de sorpresa. Se habla que se sumaran a él caras conocidas del cine y de la televisión y caras nuevas. Pero más allá de las caras, lo más relevante es el mensaje que lanza Oasis: la ficción española no teme experimentos y Ana Garcés está dispuesta a encabezar esa revolución.










































