El Juzgado de Instrucción número 1 de Teruel ha decidido aplazar la celebración de la vista sobre la posible paralización del Clúster del Maestrazgo, al considerar que no existe urgencia inmediata para adoptar medidas cautelares que afecten al desarrollo del proyecto.
En una providencia fechada el 24 de abril, el magistrado entiende que “no es procedente” fijar en este momento la vista solicitada, al existir todavía recursos e incidentes pendientes que podrían afectar a la instrucción del procedimiento. Por ello, considera más razonable esperar a que se resuelvan estas cuestiones para garantizar la seguridad jurídica de todas las partes antes de tomar cualquier decisión.
El juez subraya además que no concurren circunstancias de urgencia que justifiquen una intervención inmediata. En este sentido, destaca que ni la Fiscalía ni las acusaciones han solicitado medidas cautelarísimas, lo que refuerza la idea de que no es necesario adoptar decisiones sin escuchar previamente a todas las partes implicadas.
Asimismo, la providencia incide en que la amplia cobertura mediática del caso evidencia que tampoco concurre la necesidad urgente e inmediata de proteger a posibles terceros de buena fe que pudieran verse afectados por lo que pudiere proceder, en su día, sobre las instalaciones afectadas por la instrucción.
Esta decisión supone, en la práctica, que la petición de paralización del proyecto queda en suspenso hasta que se clarifique el escenario procesal, evitando así decisiones precipitadas y favoreciendo un análisis más completo del caso.
El Clúster del Maestrazgo, que cuenta con todas las autorizaciones administrativas, incluida la Autorización de Construcción, contempla la instalación de 122 aerogeneradores con una potencia de 744 megavatios. El proyecto se encuentra a la espera de que el Miteco termine de resolver los recursos presentados contra la Autorización de Construcción, si bien ya resolvió todos los recursos de alzada presentados contra las autorizaciones administrativas previas concedidas a los 20 parques eólicos proyectados en el Maestrazgo turolense.
¿Realmente estás viendo todo lo que pagas en Netflix? La plataforma muestra en pantalla una selección personalizada que representa apenas una fracción de su catálogo real, el que existe detrás del algoritmo y que permanece invisible para la mayoría de los usuarios.
Netflix clasifica internamente sus contenidos en miles de subcategorías identificadas por un número. Ese sistema, que la compañía llama «alt-géneros», es la puerta de acceso a un universo de series, películas y documentales que nunca verás en tu pantalla de inicio a no ser que sepas buscarlos.
Indice
Los códigos secretos de Netflix que el algoritmo nunca te muestra
Existen más de 30.000 códigos activos en Netflix que funcionan como accesos directos a categorías ultraprecisas. Cada número corresponde a un género o subgénero específico: desde thrillers basados en libros hasta comedias de culto de los años ochenta, pasando por documentales de crímenes reales o anime de ciencia ficción.
Para usarlos no necesitas ninguna aplicación externa. Basta con introducir el código en la barra de búsqueda de Netflix o acceder directamente a la URL netflix.com/browse/genre/XXXX, sustituyendo las X por el número de la categoría que quieras explorar. En segundos, aparece todo el contenido de esa sección oculta.
Cómo usar estos códigos en Netflix paso a paso
El método más directo es abrir Netflix desde cualquier dispositivo, ir al buscador y escribir el número del código. La plataforma reconoce el código y despliega automáticamente todos los títulos clasificados en esa categoría, independientemente de tu historial o perfil.
Para quienes prefieren explorar sin memorizar números, existe una alternativa: el sitio netflix-codes.com mantiene una base de datos actualizada de todos los códigos disponibles, organizada por géneros. Es la herramienta más cómoda para acceder al streaming bajo demanda sin depender del criterio del algoritmo.
Los códigos de Netflix más útiles organizados por género
Entre los más populares destacan el 1365 para Acción y aventura, el 8711 para Terror, el 6548 para Comedias, el 5763 para Dramas y el 7424 para Anime. Si buscas algo más específico, el 9875 abre la categoría de documentales de crímenes y el 8883 filtra solo cine romántico.
Dentro de cada gran categoría existen subcódigos aún más precisos. El anime de ciencia ficción, por ejemplo, tiene su propio código (2729), separado del anime general (7424). Esta granularidad es la que convierte estos números en una herramienta real para los usuarios que ya conocen bien sus gustos.
Por qué Netflix oculta parte de su catálogo
Netflix no esconde contenido de forma malintencionada: lo que hace es priorizar mediante algoritmo lo que estadísticamente tiene más probabilidades de enganchar a cada perfil. El resultado es que títulos perfectamente válidos quedan enterrados porque no encajan en los patrones de consumo que el sistema detecta en tu cuenta.
La lógica comercial es clara: cuanto más tiempo pases viendo sin buscar, mejor para la plataforma. Pero para el usuario que paga una suscripción cada vez más cara, conocer estos códigos de acceso cambia completamente la experiencia y el aprovechamiento real del servicio.
Categoría
Código
Subcódigo destacado
Acción y aventura
1365
Acción de artes marciales: 8985
Terror
8711
Terror psicológico: 11014
Anime
7424
Anime ciencia ficción: 2729
Documentales crimen
9875
True crime series: 26126
Cine romántico
8883
Comedias románticas: 5475
El futuro del Netflix oculto: más catálogo, más necesidad de estos trucos
La tendencia es clara: Netflix seguirá ampliando su catálogo al tiempo que sube precios, lo que hace más valioso que nunca saber navegar fuera del algoritmo. En 2026, con el plan más económico ya cerca de los 9 euros mensuales, exprimir cada rincón de la plataforma deja de ser un capricho y se convierte en una decisión inteligente.
El consejo de cualquier experto en consumo digital es el mismo: guarda una lista con los diez o quince códigos que más se ajusten a tus gustos y úsalos como punto de partida cada vez que abras Netflix. Es la diferencia entre dejar que el streaming te controle a ti o controlarlo tú a él.
La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y LALIGA presentaron este martes la ‘Red de Ciudades Laliga’, una iniciativa conjunta para combatir la violencia, la discriminación y el odio en el deporte. La presidenta de la FEMP, María José García-Pelayo, destacó que se trata de un partido en el que “solo va a haber un ganador: los ciudadanos”.
Así lo manifestó García-Pelayo durante el acto de presentación de la red, desarrollado en la sede de la federación, donde puso de relieve la importancia de “alzar la voz frente a los mensajes racistas y xenófobos”. Con esta red, ambas organizaciones refuerzan su trabajo conjunto para combatir la violencia y la discriminación en los espacios deportivos.
La presidenta de la FEMP señaló que, a través del deporte, se transmiten valores como el trabajo en equipo o el respeto al adversario. Asimismo, recordó que hace meses la FEMP y Laliga ya presentaron un decálogo contra el racismo para prevenir y erradicar la violencia en el deporte.
En el acto también intervino el presidente de LALIGA, Javier Tebas, quien aseguró que esta colaboración supone “pasar de esfuerzos aislados a una estrategia común” para “ser más eficaces”. Por su parte, el presidente del Senado, Pedro Rollán, subrayó que “desde la proximidad se puede hacer un deporte más respetuoso, corrigiendo conductas inapropiadas”, y pasar de ser “espectadores a transformadores”.
La Red de Ciudades LALIGA nace para articular un marco de colaboración entre ayuntamientos, instituciones y el fútbol profesional. Está integrada inicialmente por 36 ciudades con clubes de las ligas EA Sports e Hypermotion, junto a sus respectivos clubes, y la FEMP participa como la ciudad número 37, representando a todos los municipios comprometidos con la iniciativa.
Live Nation España se ha asociado con la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) y UAX Mare Nostrum para lanzar cuatro nuevos programas académicos diseñados para preparar a la próxima generación de profesionales de la industria del entretenimiento, un sector en pleno crecimiento.
Según informaron, esta colaboración combina excelencia académica con conocimiento práctico del sector para ofrecer una propuesta formativa con enfoque internacional, alineada con las necesidades cambiantes de la industria. Además, refuerza el compromiso de Live Nation España con el desarrollo de talento, coincidiendo con el décimo aniversario de su Máster en Industria de la Música en Directo, ya consolidado.
El lanzamiento se produce en un contexto de crecimiento continuado del sector de la música en vivo, con un incremento del 11,24% interanual en España, alcanzando los 807,2 millones de euros. A ello se suma el reciente anuncio de Live Nation de la creación de un nuevo recinto en colaboración con Oak View Group (OVG) y el Atlético de Madrid. Con la futura apertura de otro gran espacio en Madrid, se pone de manifiesto la creciente necesidad de profesionales altamente cualificados para dar soporte a este ecosistema en expansión.
Para dar respuesta a esta demanda, la nueva oferta formativa incluirá, además del ya existente, Máster en Gestión de la Música en Directo, cuatro nuevos: Máster Universitario en Gestión de la Cultura, el Deporte, los Medios y el Entretenimiento, Grado en Composición y Creación Musical Aplicada, MBA Music Business y Programa IA Aplicada a la Creación para Medios Audiovisuales.
Cada uno de estos programas combinará formación académica con experiencia práctica en áreas clave como gestión, producción, tecnología y desarrollo creativo. Hay que recordar que la Facultad de Música y Artes Escénicas de la Universidad Alfonso X el Sabio es la única facultad de España dedicada a los estudios de grado y postgrado de música y artes escénicas.
Como socio estratégico, Live Nation España desempeñará un papel central en el diseño de los programas, ofreciendo a los estudiantes el acceso al ecosistema de la música en directo. Los alumnos podrán beneficiarse de masterclass, encuentros con profesionales del sector y experiencias exclusivas entre bastidores en grandes producciones. Además, los estudiantes con mejor rendimiento tendrán la oportunidad de acceder a prácticas en Live Nation y su red de empresas colaboradoras.
Ana Gómez de Castro, directora de Educación, RSC y PR de Live Nation España, señaló que «contribuir a la formación del talento que dará forma a la música en los próximos años es una prioridad estratégica para nosotros. Queremos ofrecerles las herramientas y claves necesarias para que se conviertan en profesionales capaces de liderar su evolución. Este acuerdo con la UAX nos permite dar un paso decisivo para impulsar la formación en el ámbito del directo y responder a una demanda real del mercado, preparando perfiles cualificados que puedan sostener su crecimiento continuo”.
Para Carla F. Benedicto, directora de la Facultad de Música y Artes Escénicas y del Centro de Alto Rendimiento Musical de UAX, “esta alianza con Live Nation España nos permite llevar nuestro modelo educativo a la industria del entretenimiento, garantizando la excelencia académica y el rigor en la formación de sus futuros líderes. Al mismo tiempo, Live Nation España nos aporta la experiencia y la participación de grandes profesionales en nuestros programas, asegurando que el talento que formamos en UAX cuenta con las herramientas necesarias para incorporarse en las mejores condiciones a un mundo laboral en constante cambio”.
Cada año, cuando llega la campaña de la renta, miles de contribuyentes cometen el mismo error sin saberlo. Venden un inmueble, calculan la ganancia a ojo y terminan tributando más de lo que deberían. El motivo es siempre el mismo: desconocer qué gastos se pueden incluir en la declaración y cómo registrar correctamente la operación ante la Agencia Tributaria.
Lo que parece un trámite sencillo esconde más matices de los que uno imagina. Desde la referencia catastral hasta el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, cada detalle cuenta y puede marcar una diferencia real en el resultado final de la declaración de renta.
Qué gastos se pueden incluir y por qué marcan la diferencia en tu declaraciónde renta
Fuente: agencias
El primer paso para declarar correctamente la venta de un inmueble es entender que el precio de compra no es el único dato que importa. La Agencia Tributaria permite incluir como gasto de adquisición todo lo que el propietario pagó en su momento para hacerse con el bien: el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, los honorarios de la notaría e incluso la comisión de una inmobiliaria si intervino en la compra. Un ejemplo práctico lo aclara todo. Si alguien adquirió una vivienda por 170.000 euros, pagó 17.000 euros de ITP y 1.000 euros de notaría, el valor real de adquisición que debe constar en la renta asciende a 188.000 euros, no a los 170.000 iniciales.
Lo mismo ocurre en el momento de la venta. Los gastos generados durante la transmisión, como la comisión de una agencia o ciertos impuestos como la plusvalía municipal, también reducen la ganancia patrimonial que se declara. Si esa misma vivienda se vendió por 200.000 euros con 1.000 euros de gastos, el beneficio real que computa para la renta es de 11.000 euros, no de 30.000.
La diferencia entre tributar sobre uno u otro importe puede suponer cientos o incluso miles de euros de más pagados al fisco de manera innecesaria. Por eso conviene guardar todas las facturasdesde el primer día, ya que la Agencia Tributaria puede solicitarlas en cualquier momento.
La exención por reinversión: la clave que muy pocos propietarios conocen
Más allá de los gastos deducibles, existe una figura que puede suponer un ahorro todavía mayor y que, sin embargo, pasa desapercibida para una gran parte de los contribuyentes. Se trata de la exención por reinversión en vivienda habitual, una normativa que permite no tributar por la ganancia obtenida siempre que el dinero se destine a la compra de una nueva vivienda habitual dentro de los dos años siguientes a la venta.
El funcionamiento es claro. Si alguien vende su casa con una ganancia de 11.000 euros y reinvierte ese importe en la adquisición de otra vivienda para vivir en ella, esa ganancia queda exenta en la declaración de renta de ese ejercicio.
No es necesario haber comprado ya la nueva vivienda en el momento de presentar la declaración; basta con comprometerse ante Haciendaa hacerlo en el plazo estipulado. Para ello existe un campo específico dentro del borrador donde se indica el importe comprometido a reinvertir, un paso que muchos propietarios omiten por simple desconocimiento.
Este beneficio fiscal tiene, eso sí, sus condiciones. El inmueble vendido debe haber sido la vivienda habitual del contribuyente y la cantidad reinvertida debe destinarse también a una nueva residencia habitual. Además, si existiera un préstamo pendiente de amortizar sobre la vivienda transmitida, también debe declararse en ese mismo apartado de la renta.
El procedimiento completo se gestiona desde el servicio de tramitación del borrador de la Agencia Tributaria, dentro del apartado de ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de la transmisión de inmuebles. Allí se registran tanto la fecha y el valor de adquisición como los de la transmisión, junto con todos los gastos asociados a cada momento.
Declarar bien la venta de un inmueble no exige ser experto en fiscalidad, pero sí requiere prestar atención a los detalles. Incluir todos los gastos que corresponden, conocer las exenciones disponibles y respaldar cada dato con la documentación adecuada son tres hábitos que pueden ahorrar una cantidad considerable en la próxima declaración de renta.
Lo que comenzó como una jornada rutinaria de mantenimiento operativo se convirtió, en cuestión de segundos, en el peor escenario imaginable para cualquier compañía tecnológica. Según informa Tom’s Hardware, una joven empresa (SaaS) llamada PocketOS ha perdido la totalidad de sus activos digitales de producción debido a una acción descontrolada de un agente de IA. El colapso no solo fue total, sino increíblemente rápido. En apenas 9 segundos, el sistema interpretó una orden de limpieza de archivos como un comando de destrucción masiva. Los registros del servidor confirman que la IA, operando a través de la herramienta Cursor y potenciada por el modelo Claude Opus 4.6 de Anthropic, ejecutó la orden fatal que dejó a la compañía en un estado de «muerte técnica» instantánea y sin posibilidad aparente de recuperación de datos.
El peligro de otorgar permisos de superusuario a la IA
El análisis del incidente ha revelado un fallo crítico en la arquitectura de permisos otorgados a la herramienta de desarrollo potenciada por IA. El desarrollador a cargo estaba utilizando un sistema de «agente autónomo», una funcionalidad avanzada de Cursor que permite a la IA no solo sugerir código, sino ejecutar comandos directamente en la terminal y gestionar recursos en la nube. Debido a un error en la configuración de las credenciales, la IA tenía permisos de superusuario (root access) que le permitían interactuar tanto con el entorno de pruebas (staging) como con el de producción. La IA no «hackeó» el sistema; simplemente ejecutó un comando destructivo para el que estaba autorizada, demostrando que otorgar autonomía sin límites a agentes inteligentes es un riesgo existencial para cualquier infraestructura en este 2026.
El efecto dominó que aniquiló los backups
La tragedia operativa de PocketOS fue agravada por la «inteligencia» clemente de la propia IA en su búsqueda de eficiencia. Tras interpretar que la orden era limpiar el entorno de producción, el agente de IA no se detuvo en el borrado de la base de datos primaria. En un efecto dominó devastador, la IA localizó todas las copias de seguridad (backups) de volumen conectadas a la misma infraestructura del proveedor de nube Railway. Interpretando que estos archivos de respaldo eran «redundancias obsoletas» que debían ser eliminadas como parte de la tarea de limpieza asignada, procedió a fulminarlas sistemáticamente. Este acto de «eficiencia ciega» desactivó el único salvavidas que tenía la compañía, ya que las copias de seguridad no estaban aisladas lógicamente de la red primaria, lo que se conoce como un backup «air-gapped».
La confesión de la IA: Adjudicó una orden destructiva
El fundador de PocketOS, Jer Crane, relató cómo el desarrollador a cargo solo pudo ver impotente cómo la terminal se llenaba de mensajes de «borrado exitoso» en una sucesión ultrarrápida. Al interrogar al agente de IA post-mortem sobre su acción destructiva, la IA admitió un fallo lógico alarmante: «adivinó» que una orden dada en el entorno de pruebas debía aplicarse a producción «basándose en el contexto previo», sin solicitar una confirmación humana para una acción irreversible. Esta confesión demuestra que, incluso con los modelos avanzados de Anthropic como Claude Opus 4.6, la IA es capaz de cometer errores de juicio catastróficos si no existe un protocolo obligatorio de validación humana (human-in-the-loop) para comandos que puedan comprometer la integridad de los datos.
El impacto operativo y el «cisne negro» de 2026
El borrado de PocketOS ha provocado un colapso operativo absoluto. La compañía, una plataforma SaaS para empresas de alquiler de coches, ha visto cómo sus clientes perdían el acceso a sus reservas e historial operativo. Actualmente, están intentando reconstruir la información manualmente basándose en correos electrónicos antiguos y registros de pago de Stripe. Expertos en ciberseguridad califican este evento como un «cisne negro» de la era de la IA, evidenciando que las mayores amenazas ya no provienen solo de hackers externos, sino de la mala gestión de los permisos otorgados a las propias herramientas de productividad de los empleados. La startup ha descubierto de la forma más dolorosa que la confianza ciega en la automatización puede destruir en segundos el trabajo de años.
Un debate urgente sobre la autonomía de los agentes
Este suceso ha puesto a Anthropic y a los desarrolladores de Cursor en una posición incómoda, abriendo un debate urgente en la industria tecnológica sobre la seguridad lógica de los agentes de codificación autónomos. Si bien Claude es conocido por ser uno de los modelos más avanzados y «seguros» del mercado, el caso de PocketOS demuestra que la seguridad lógica es distinta de la ética. Los desarrolladores deben implementar muros de fuego físicos y protocolos de validación estrictos que impidan a cualquier IA ejecutar comandos que impliquen un borrado masivo de datos sin la autorización explícita de un administrador humano. La carrera por la velocidad de desarrollo no puede justificar la eliminación de las salvaguardas básicas de la ingeniería de datos.
La lección: Muros de fuego y validación obligatoria
La tragedia de PocketOS marca un punto de inflexión. Si bien la IA puede acelerar el desarrollo de software de forma exponencial, el riesgo de una «zapada» total de datos obliga a replantear la arquitectura de los permisos en la nube. Concluyo que este incidente forzará a las empresas a implementar de forma generalizada protocolos de «backups fríos» (completamente desconectados de la red) y a limitar drásticamente la capacidad de ejecución autónoma de los agentes de codificación. La industria debe aprender que la eficiencia que promete la IA en este convulso abril de 2026 puede convertirse en una herramienta de autodestrucción si no se gestiona con la misma precaución que una red de superusuario expuesta a internet.
La sociedad española no está desconectada de lo que ocurre, pero sí muestra crecientes dificultades para interpretarlo. En un contexto marcado por la acumulación de riesgos globales —desde conflictos bélicos como la guerra de Irán o Ucrania hasta tensiones económicas, climáticas y tecnológicas—, el 81,8% de los ciudadanos describe el mundo como inestable y el 72,9% considera que es más inseguro que hace una década; en este entorno, más de la mitad proyecta el futuro con incertidumbre (53,2%), según las conclusiones del primer informe H/ORIZONTES presentado hoy en Madrid, y elaborado por H/Advisors en colaboración con 40dB.
Este informe busca descifrar periódicamente los retos y preocupaciones que impulsarán la agenda pública en España. Esta sensación de incertidumbre no se traduce automáticamente en indiferencia, sino en desorientación. El interés por lo que sucede se mantiene —el 96% de los ciudadanos sigue lo que ocurre—, pero convive con una menor implicación en lo colectivo: el 52,2% reconoce haber perdido interés o motivación para implicarse. «Esta evolución apunta no tanto a una desconexión como a la dificultad de encontrar marcos de referencia en un entorno en transformación», en palabras de Elena Pisonero, coordinadora del estudio y del Consejo Asesor de H/Advisors.
Este contexto dibuja una secuencia clara en el comportamiento social. La ciudadanía permanece atenta, pero lo hace en un entorno percibido como cada vez más incierto e inseguro, donde la identificación de riesgos es elevada —conflictos bélicos (56,2%) o crisis económicas (49,7%)—. Ante la dificultad para interpretar y anticipar el entorno, la reacción no es la desconexión, sino el repliegue: el 59% afirma actuar con mayor cautela, lo que se traduce en evitar el endeudamiento (85,1%), reducir el gasto no esencial (75,3%) o informarse más antes de consumir (78,4%).
Este desplazamiento hacia la autoprotección se acompaña de una transformación en la relación con lo colectivo. Siete de cada diez ciudadanos perciben un aumento del individualismo y un 67% considera que la sociedad está hoy más fragmentada. La falta de referencias compartidas impulsa lecturas cada vez más individuales de la realidad, debilitando los vínculos colectivos. Así, el 62% de los españoles considera que hoy es más difícil articular un proyecto común de país que hace una década, mientras que el 65% afirma que la democracia española no le representa.
El informe identifica, además, una disociación clara entre los avances objetivos del país y la percepción social. A pesar de la evolución positiva de algunos indicadores, predomina una visión crítica: el 60,4% percibe España como menos segura y el 54,9% como menos próspera que hace una década, con valoraciones negativas en ámbitos como la confianza institucional (54,3%) o el nivel de vida (50,1%).
Esta brecha se refuerza por un cambio en las expectativas, especialmente entre los jóvenes, que son el único grupo que considera que prosperar depende más del patrimonio —en gran medida vinculado a la herencia— que del trabajo, lo que apunta a una transformación en la percepción de la movilidad social. «Se perfila así una generación que, aunque sigue valorando el esfuerzo, ha dejado de percibirlo como garantía suficiente de progreso», ha señalado José María Lassalle, miembro del Consejo Asesor de H/Advisors, durante el acto de presentación.
En paralelo, las preocupaciones se concentran en lo inmediato: el coste de la vida (53,8%) y la vivienda (42,9%) encabezan la lista, en un contexto donde esta última se percibe como el problema más infravalorado en el debate público.
Al proyectar el futuro, predominan expectativas marcadas por la incertidumbre: el 70,9% anticipa un mayor poder de las grandes tecnológicas, el 62,6% más fragmentación internacional y el 58% posibles retrocesos democráticos, frente a una transición energética (48,2%) que concentra las principales expectativas positivas.
Una propuesta acaba de poner del revés uno de los tabúes más antiguos de Bitcoin: el desarrollador Paul Sztorc plantea un hard fork (una bifurcación profunda del protocolo, equivalente a partir la red en dos versiones incompatibles) que duplicaría las monedas de las carteras atribuidas a Satoshi Nakamoto y repartiría esas copias entre el resto de inversores. Hablamos de unos 500.000 BTC que llevan más de quince años sin moverse y que, al precio actual, valdrían decenas de miles de millones de euros.
La idea, bautizada como eCash, ha encendido el debate en foros, listas de correo y redes especializadas. Para unos es una forma ingeniosa de devolver liquidez al sistema. Para otros, una línea roja.
Qué propone exactamente el fork de Paul Sztorc
Sztorc, conocido en el ecosistema por sus trabajos previos en sidechains y por el proyecto Drivechain, sostiene que las monedas que nunca se han gastado desde los primeros años de Bitcoin son, a efectos prácticos, dinero perdido. Su propuesta no toca técnicamente las direcciones originales de Satoshi: lo que hace es crear una cadena paralela en la que esas monedas quedan reasignadas a los usuarios actuales de la red, en proporción a su saldo.
Dicho de otro modo, sería como si una empresa con accionistas inactivos durante una década decidiera anular sus participaciones y repartirlas entre los socios que sí siguen activos. La cadena original seguiría existiendo. La nueva, eCash, ofrecería un reparto distinto del pastel.
Las cifras que se manejan rondan los 500.000 BTC en wallets vinculadas con razonable certeza al creador anónimo de Bitcoin, según los análisis on-chain que circulan desde hace años (los más citados son los del investigador Sergio Demian Lerner, que identificó el llamado patrón Patoshi en los bloques minados entre 2009 y 2010). A precios de hoy, esa cantidad representa una fracción muy relevante de la oferta total, que está topada en 21 millones de monedas.
Por qué la propuesta toca un nervio en la comunidad
Bitcoin se ha construido sobre una premisa casi religiosa: las reglas no se cambian para beneficiar a nadie, ni siquiera para corregir lo que parece una ineficiencia. Las monedas de Satoshi llevan inmóviles desde los orígenes y, para la mayoría de la comunidad, ahí deben quedarse. Tocarlas, aunque sea mediante una cadena alternativa, abre una pregunta incómoda: si hoy se reasignan las de Satoshi, ¿qué impide que mañana alguien proponga reasignar las de un usuario que ha perdido las claves? ¿O las de una empresa quebrada?
Los críticos también recuerdan que un hard fork de este tipo solo prospera si lo adopta una mayoría de mineros, nodos y usuarios. Y la historia reciente sugiere que la red rechaza con dureza los intentos de cambios contenciosos. La bifurcación de Bitcoin Cash en 2017 nació precisamente de un debate sobre cómo escalar la red y, casi una década después, cotiza muy por debajo de la cadena original. La lección que muchos extraen es que partir Bitcoin rara vez compensa.
Sztorc defiende que su propuesta es distinta porque no busca imponerse a la cadena principal, sino convivir con ella. Quien quiera quedarse en la red original, podrá. Quien crea que el reparto es justo, migrará. La documentación técnica del proyecto está empezando a circular, y los detalles de implementación todavía no están cerrados.
Una vieja discusión con ropa nueva
La idea de tocar las monedas durmientes no es nueva. Cada cierto tiempo aparece alguien proponiendo lo mismo con distintos envoltorios: subastarlas, quemarlas, repartirlas o usarlas para financiar el desarrollo del propio Bitcoin. Lo que cambia ahora es el contexto. Con bitcoin cotizando en máximos históricos durante buena parte del último año y con una concentración creciente de la oferta en manos de fondos cotizados como los de BlackRock y Fidelity, el debate sobre quién controla qué parte del pastel ha vuelto al primer plano.
Aquí es donde la propuesta de eCash conecta con una conversación más amplia. Si se acepta que las monedas de Satoshi son, de facto, una reserva inactiva que distorsiona la oferta, ¿por qué no normalizar su existencia repartiéndolas? Y si no se acepta, ¿por qué dejar que un puñado de gestoras institucionales acumule porcentajes cada vez mayores sin debate?
Mi lectura, con prudencia: la propuesta tiene casi nulas opciones de prosperar como bifurcación dominante. La inercia de Bitcoin juega en contra de cualquier cambio que huela a redistribución, y la comunidad ha demostrado en cada ciclo que prefiere la rigidez de las reglas a la flexibilidad bienintencionada. Pero el debate sí tiene valor por lo que revela: una tensión real entre el ideal de propiedad inviolable y la incomodidad creciente con una oferta tan concentrada. Habrá que ver si el documento técnico llega a fase de implementación o se queda en provocación intelectual. Por el momento, ningún pool de minería relevante ha mostrado interés público en apoyarlo, y sin esa señal, ningún fork prospera.
La conversación, eso sí, ya está sobre la mesa. Y eso, en una red tan conservadora como Bitcoin, ya es noticia.
Prosegur Security es la encargada de reforzar el dispositivo de seguridad del Mutua Madrid Open 2026, que se celebra del 20 de abril al 3 de mayo en la Caja Mágica, con un despliegue de cerca de 300 profesionales diarios y el apoyo de soluciones de robótica avanzada, según ha informado la compañía.
El operativo, coordinado con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, tiene como objetivo garantizar el correcto desarrollo de un torneo que reúne cada año a más de 380.000 espectadores. El dispositivo está integrado por vigilantes y coordinadores distribuidos en todo el perímetro del recinto, con presencia en accesos, zonas interiores, áreas de entrenamiento, vestuarios, gradas, pista y espacios VIP.
La compañía ha señalado en un comunicado que este despliegue se enmarca en su modelo de ‘Seguridad Híbrida’, que combina la labor de los profesionales con herramientas tecnológicas y el análisis de datos para optimizar la gestión del evento y reforzar la capacidad de respuesta sobre el terreno.
En esta edición, Prosegur Security incorpora dos plataformas de robótica avanzada al operativo, el robot cuadrúpedo Yellow y el robot humanoide Yellow Pro. El primero está orientado a tareas de videovigilancia y puede desplazarse de forma autónoma o ser teleoperado, incluso en entornos con escaleras o alta afluencia de público. Por su parte, el robot humanoide cuenta con capacidades de manipulación de objetos y emisión de mensajes por voz, además de poder ser controlado mediante mando o gafas de realidad virtual para facilitar la supervisión remota de zonas sensibles.
La empresa, con una plantilla de más de 110.000 profesionales (de los cuales 35.000 operan en España), ha destacado su experiencia en la protección de eventos deportivos de gran afluencia y su apuesta por la incorporación de tecnologías avanzadas en el ámbito de la seguridad privada.
El relato de crecimiento ilimitado de OpenAI empieza a chocar con sus propios objetivos de ventas y arrastra a Wall Street. La filtración del Wall Street Journal sobre el incumplimiento de metas de usuarios y facturación ha provocado caídas inmediatas en SoftBank, Oracle y el resto de cotizadas vinculadas al ecosistema de inteligencia artificial.
Claves de la operación
OpenAI no alcanza sus previsiones internas. Según el reporte del WSJ recogido este martes, la compañía dirigida por Sam Altman está por debajo de sus propias metas de captación de usuarios y de ingresos para 2026.
SoftBank y Oracle encajan el golpe en bolsa. Ambos valores, principales socios financieros y de infraestructura del proyecto Stargate, abrieron la sesión con caídas relevantes que reabren el debate sobre la sostenibilidad del gasto en capex de IA.
El mercado europeo lo siente por simpatía. Las cotizadas del IBEX 35 con exposición a centros de datos e IA, con Indra y Cellnex a la cabeza, también recogen la sacudida en una jornada marcada por las dudas sobre la burbuja IA.
El pulso entre las promesas de OpenAI y los números reales
Los detalles que ha publicado el Wall Street Journal no son un detalle menor. Hablamos del laboratorio que justificaba, con sus proyecciones de crecimiento, una valoración cercana a los 500.000 millones de dólares en su última ampliación secundaria y los compromisos de inversión más ambiciosos jamás firmados en infraestructura tecnológica.
De acuerdo con la información publicada por el diario estadounidense, OpenAI estaría incumpliendo tanto la meta de usuarios activos como la de facturación que la propia compañía había trasladado a sus inversores. La cifra exacta del desfase no se ha hecho pública, pero la reacción en mercado sugiere que el desvío no es cosmético. SoftBank, primer financiador del megaproyecto Stargate, llegó a caer cerca de un 10% en Tokio, su mayor retroceso intradía desde el verano pasado.
Oracle, que ha comprometido capacidad de cómputo por valor de decenas de miles de millones para alimentar los modelos de OpenAI, también se desplomó en la apertura de Nueva York. Nadie lo vio venir con esta intensidad.
El problema de fondo lo venimos siguiendo desde hace meses en esta redacción. La narrativa de la IA generativa se ha sostenido sobre dos pilares: usuarios que pagan suscripciones y empresas que contratan API. Si el primer pilar flaquea, el segundo tarda poco en resentirse.
¿Estamos ante el primer pinchazo serio de la burbuja IA?
La pregunta circula entre gestores desde, al menos, finales del año pasado. La filtración del WSJ no la responde, pero le pone fecha y nombres propios. El consenso del mercado había descontado un crecimiento exponencial sin apenas fricción, y cualquier dato que sugiera una curva más plana penaliza con dureza a toda la cadena de valor.
SoftBank es el caso más extremo. Masayoshi Son ha apostado el balance del grupo, una vez más, a un único caballo. La participación directa e indirecta en OpenAI, sumada a los compromisos de Stargate, expone al conglomerado japonés a una corrección si las proyecciones de Altman no se cumplen. La memoria del mercado todavía guarda lo que pasó con WeWork, aunque la escala ahora sea otra.
Oracle, en paralelo, había transformado su tesis bursátil en los últimos dieciocho meses gracias precisamente al contrato con OpenAI. El salto en cotización de Larry Ellison se justificaba por la previsión de ingresos plurianuales atados a esa demanda de cómputo. Si el cliente factura menos, los múltiplos se ajustan.
Cuando la facturación real de un cliente clave no acompaña al guion, el problema deja de ser de OpenAI y se convierte en un problema de balance para sus socios cotizados.
El efecto contagio llega también a Europa. En el IBEX 35, Indra ha construido parte de su nueva narrativa sobre el negocio de defensa y el de servicios IA para administraciones, y Cellnex se ha posicionado como pieza relevante en la infraestructura de torres y, por extensión, conectividad para centros de datos. Ninguno de los dos compite directamente con los actores estadounidenses, pero el ánimo del inversor sectorial los arrastra.
Lo que esta filtración cambia en la lectura del sector
Conviene mirar despacio. Que OpenAI no alcance sus metas no significa, por sí mismo, que el mercado de IA generativa se desinfle. Significa algo más matizado y, quizá, más incómodo: que las hipótesis de crecimiento sobre las que se han firmado los mayores contratos de infraestructura de la historia reciente eran, como mínimo, optimistas.
Hay un antecedente útil para el lector español. La burbuja de las telecos a comienzos de los 2000 también se sostuvo sobre proyecciones de tráfico y usuarios que tardaron años en materializarse, y dejó por el camino balances destrozados en Telefónica, Deutsche Telekom y France Télécom. La diferencia es que entonces los compromisos se firmaron por licencias 3G; ahora se firman por GPUs y megavatios. La estructura del riesgo, sin embargo, se parece más de lo que el sector quiere admitir.
Observamos un detalle que el mercado tardará en digerir. OpenAI no es una empresa cotizada y no está obligada a publicar guidance, lo que convierte cada filtración en un acontecimiento con impacto desproporcionado sobre los socios que sí lo están. Esta asimetría informativa beneficia a la compañía privada y castiga a sus aliados públicos, una tensión que tarde o temprano tendrá que resolverse, probablemente con una salida a bolsa que daría visibilidad a las cifras reales.
El calendario inmediato manda. Oracle publicará resultados trimestrales en las próximas semanas y el mercado escudriñará cualquier referencia, por velada que sea, al ritmo de consumo de capacidad por parte de OpenAI. SoftBank presentará sus cifras anuales el próximo mes y la valoración de su cartera de IA será el punto más sensible de la conferencia. Hasta entonces, las acciones vinculadas a la cadena de valor de la IA cotizarán al ritmo de cada filtración. Y los números no mienten.
Moverse por la ciudad debería ser casi automático. Sales de casa, coges el bus o el metro y listo. Sin cálculos, sin mirar el saldo cada dos por tres. Pero la realidad, sobre todo para muchos jóvenes, es otra. El transporte sigue siendo ese pequeño gasto que, sumado día tras día, acaba pesando más de lo que parece.
Y sí, es verdad que han llegado ayudas. Descuentos, bonificaciones… incluso medidas que sobre el papel suenan bastante bien. Pero cuando rascas un poco, te das cuenta de algo: no todos los jóvenes pagan lo mismo por moverse, ni mucho menos.
Un marco común… que luego cada ciudad interpreta a su manera
Moverse por la ciudad debería ser fácil… pero no siempre cuesta lo mismo. Fuente: IA
Todo parte del Real Decreto-ley 17/2025. La idea es sencilla: transporte gratuito para los más pequeños, un 50% de descuento para jóvenes y un 20% en otros abonos. Hasta aquí, todo bien. Incluso suena a avance.
Pero luego viene la letra pequeña. Y ahí es donde cambia la historia.
Porque no basta con que exista la norma. Son los ayuntamientos los que deciden cómo aplicarla… y, sobre todo, cómo pagarla. Y claro, no todos tienen la misma capacidad ni hacen la misma apuesta.
Ahí empieza ese mapa desigual que, si lo miras de cerca, tiene más matices de los que parece.
Tres ciudades, tres formas de entender lo mismo
Descuentos que ayudan, pero no igualan la realidad de todos los jóvenes. Fuente: IA
En Zaragoza, por ejemplo, lo tienen bastante claro. El “Abono 365 Carnet Joven” permite viajar todo el año por 164,50 euros. Un precio que, visto así, parece razonable.
Pero lo interesante está detrás. El servicio cuesta 136 millones de euros, y solo se recuperan 47 en tarifas. El resto, 89 millones, lo pone el Ayuntamiento. Dicho de otra forma: hay un compromiso fuerte para que el precio final sea más bajo.
En Sevilla, en cambio, la fórmula es distinta. Aquí el modelo es más híbrido. Hay una tarjeta joven anual, sí, pero que se recarga cada mes. Y además, el coste del descuento se reparte entre administraciones.
El Estado cubre una parte, el Ayuntamiento otra… una especie de equilibrio que intenta sostener el sistema sin cargar todo el peso en un solo lado. Funciona, aunque también tiene sus condiciones: empadronamiento, edad… no es igual para todos.
Y luego está Madrid, que va por otro camino. Aquí el abono anual desapareció en 2023. En su lugar, un abono joven mensual: 10 euros por 30 días.
Suena barato, y lo es. Pero también cambia la lógica. Ya no planificas a largo plazo, vas mes a mes. Y eso, aunque parezca un detalle, influye más de lo que creemos en cómo organizas tu día a día.
Más ayudas, sí… pero también más diferencias
Cada viaje cuenta cuando el precio se suma día tras día. Fuente: IA
Si juntas todas las piezas, la sensación es un poco agridulce. Por un lado, el sistema ha mejorado. Hay más ayudas, más facilidades, más opciones. Eso es innegable.
Pero por otro… las diferencias entre ciudades son cada vez más evidentes.
No es solo el precio. Es el tipo de abono, la edad límite, si tienes que estar empadronado o no, cuánto dura, cómo se paga… pequeños detalles que, al final, lo cambian todo.
Y claro, pasa lo que pasa: moverse cuesta distinto según dónde vivas. Así, tal cual.
Mientras tanto, los ayuntamientos hacen malabares. Intentan facilitar el acceso, pero también cuadrar cuentas que no siempre salen. Porque detrás de cada descuento hay algo que no se ve a simple vista: alguien está asumiendo ese coste.
Y quizá ahí está el verdadero debate. No en si hay ayudas o no… sino en cómo hacer que sean, de verdad, iguales para todos.
¿Y si el tiempo que ganas al cuidarte fuera literalmente medible en años? Harvard —junto con los datos de más de cien mil personas seguidas durante una década— ha puesto cifras concretas a algo que los médicos intuían: comer bien no solo te hace sentir mejor, te da más tiempo. No meses. Años.
Los resultados, publicados en Science Advances en febrero de 2026, son los más sólidos hasta la fecha. Cinco patrones dietéticos distintos —no uno, cinco— comparten la capacidad de reducir entre un 18 y un 24% el riesgo de muerte prematura. Y lo más revelador: los beneficios no requieren abandonar el placer de comer.
Las cinco dietas que Harvard vincula a una mayor longevidad
El estudio evaluó cinco patrones alimentarios con décadas de evidencia acumulada. La Dieta Mediterránea Alternada (AMED), el Índice de Alimentación Saludable (AHEI-2010), la Dieta DASH, la Dieta Basada en Plantas (hPDI) y la Dieta de Reducción del Riesgo de Diabetes (DRRD) fueron los cinco finalistas que demostraron alargar la vida de forma estadísticamente significativa. Todos comparten una base: más vegetales, más cereales integrales, menos ultraprocesados.
Harvard no eligió una sola ganadora porque el mensaje real es más democrático: no existe una única dieta perfecta. Lo que sí existe es un conjunto de principios —frutas, verduras, legumbres, frutos secos, grasas saludables— que, combinados de distintas formas, producen el mismo resultado: más años de vida con mejor calidad.
Por qué Harvard mide la longevidad en años, no en síntomas
La investigación de Harvard sobre nutrición y longevidad ha dado un salto cualitativo en 2026: en lugar de medir biomarcadores intermedios —colesterol, glucosa, tensión arterial—, los científicos calcularon directamente cuántos años de vida gana una persona real que sigue cada patrón dietético. El resultado para un hombre de 45 años que adopta la DRRD fue de hasta tres años adicionales; para una mujer de la misma edad con dieta mediterránea, 2,3 años más.
Este enfoque cambia la conversación con el paciente. Ya no se trata de «reducir el riesgo de infarto», una abstracción difícil de visualizar. Se trata de llegar vivo y sano a más cumpleaños. Harvard ha convertido la nutrición en una inversión con rentabilidad calculada.
La dieta mediterránea: la más familiar y una de las más eficaces
Para los españoles, la buena noticia es que la dieta mediterránea —la que muchos ya practican sin etiquetarla— figura entre las cinco validadas por Harvard. En el estudio, las mujeres que más la seguían ganaban 2,3 años de esperanza de vida frente a las que menos la seguían. El patrón incluye aceite de oliva virgen extra, pescado, legumbres, frutas, verduras y cereales integrales, con moderación en carnes rojas y casi ningún ultraprocesado.
Lo que la investigación subraya es que no hace falta seguir la dieta al cien por cien para beneficiarse. Incluso una adhesión moderada —más cercana al patrón que al extremo opuesto— ya reduce de forma significativa el riesgo de muerte prematura. En términos de longevidad, cada pequeño ajuste cuenta.
Qué tienen en común las cinco dietas según Harvard
El estudio publicado en Science Advances identificó el denominador común de los cinco patrones: todos priorizan alimentos de origen vegetal y minimizan los ultraprocesados. Cereales integrales, legumbres, frutos secos, frutas y verduras aparecen de forma consistente en todos los patrones ganadores, independientemente de si el enfoque es mediterráneo, vegetal o antiinflamatorio.
El otro elemento compartido es lo que estas dietas eliminan o reducen: azúcares añadidos, harinas refinadas, carnes procesadas y bebidas azucaradas. No es casualidad: estos productos se asocian directamente con inflamación crónica, el mecanismo biológico que más acelera el envejecimiento celular. La longevidad, según Harvard, se gana tanto por lo que añades como por lo que retiras.
Dieta
Años ganados (mujeres)
Años ganados (hombres)
Dieta Mediterránea (AMED)
2,3 años
2,0 años
Índice Alimentación Saludable (AHEI)
2,0 años
2,2 años
Dieta DASH
1,8 años
2,1 años
Dieta Basada en Plantas (hPDI)
1,5 años
1,9 años
Dieta Reducción Riesgo Diabetes (DRRD)
2,1 años
3,0 años
Harvard y la longevidad en 2026: el futuro de comer bien es personalizable
La tendencia que marcan estos estudios es inequívoca: la nutrición de precisión —adaptar la dieta a la genética, el microbioma y el estilo de vida individual— será el próximo gran salto. Pero Harvard ya avisa de que no hay que esperar a esa revolución para actuar. Los cinco patrones validados funcionan ahora, con la comida disponible en cualquier supermercado de España, sin suplementos caros ni restricciones extremas.
El consejo experto que se extrae de esta investigación es directo: no busques la dieta perfecta, busca la dieta que puedas mantener. La longevidad no premia al más estricto, sino al más constante. Quien come bien el 80% del tiempo durante décadas gana más años que quien sigue una dieta perfecta durante seis meses y la abandona.
El juicio Musk vs Altman por el control de OpenAI arranca este martes en San Francisco con una valoración de 500.000 millones de dólares en juego. La selección del jurado ha dejado un dato incómodo para el demandante: varios candidatos fueron descartados por animadversión personal hacia Elon Musk.
Claves de la operación
Nueve jurados sentados tras un filtrado complicado. El juez tuvo que apartar a varios candidatos que reconocieron abiertamente su rechazo personal al fundador de Tesla, según recogió Bloomberg desde la sala.
El núcleo del litigio es la conversión a entidad con ánimo de lucro. Musk acusa a Sam Altman de haber traicionado el pacto fundacional de 2015 que constituyó OpenAI como organización sin ánimo de lucro.
El veredicto puede congelar la mayor reestructuración corporativa del sector IA. Una sentencia desfavorable obligaría a OpenAI a renegociar acuerdos con Microsoft, SoftBank y los fondos que inyectaron capital sobre la promesa de retornos privados.
Un jurado tocado por la figura del demandante
El proceso de voir dire dejó imágenes poco habituales. Candidatos al jurado que admitieron, ante el juez, no poder ser imparciales con Elon Musk. Otros mencionaron sus posiciones políticas, sus salidas de tono en redes o su gestión al frente de Tesla y X. La defensa de Musk pidió ampliar el descarte. La acusación, lo mismo. Al final, nueve personas se sentaron en el banco del jurado tras una selección que medios financieros han calificado de tensa.
El conflicto se remonta a 2015. Musk fue cofundador y financiador inicial de OpenAI, entonces concebida como laboratorio sin ánimo de lucro para desarrollar inteligencia artificial general en beneficio de la humanidad. Salió del consejo en 2018. Y en los años siguientes vio cómo la organización pivotaba hacia una estructura híbrida que permitía captar capital privado masivo, con Microsoft como principal aliado financiero y tecnológico.
La demanda de Musk sostiene que el giro lucrativo vacía de contenido el pacto fundacional y desvía hacia accionistas privados un proyecto concebido como bien público. Altman y la cúpula de OpenAI defienden que la transición era la única vía para competir con Google, Anthropic y los laboratorios chinos en el coste de entrenar modelos cada vez más grandes.
Lo que está realmente en juego para el mercado de la IA
El veredicto importa más allá del pulso personal. OpenAI cerró en 2024 una operación que valoraba la compañía en torno a los 157.000 millones de dólares, y rondas posteriores lideradas por SoftBank elevaron la cifra hasta valoraciones que ya rozan el medio billón. Toda esa estructura financiera asume que la rama lucrativa puede operar con normalidad, distribuir retornos y, llegado el momento, salir a bolsa.
Una sentencia que respaldase la tesis de Musk no devolvería el dinero a los inversores. Pero sí podría imponer límites estructurales: techos al reparto de beneficios, obligaciones de gobernanza adicionales, incluso revisión de los acuerdos firmados con Microsoft. La capitalización implícita de OpenAI se vería tocada de inmediato.
Y ahí está el matiz.
Microsoft cotiza con una parte de su narrativa de crecimiento ligada a su alianza con OpenAI. Los analistas estiman que la integración del modelo en Azure y en la suite Copilot aporta una porción relevante del crecimiento de su división cloud. Una sentencia adversa golpearía a Redmond por carambola, sin ser parte directa del proceso.
El juicio no decidirá quién inventó la IA generativa, sino si una promesa filantrópica de 2015 puede sostenerse cuando el capital privado ya ha valorado el proyecto en medio billón.
En paralelo, el ecosistema español observa con interés. Compañías como Indra y operadores como Telefónica han firmado acuerdos para integrar modelos de OpenAI en proyectos públicos y privados. Una reestructuración forzada de la matriz californiana podría reabrir cláusulas, retrasar despliegues y reposicionar a competidores europeos como Mistral, que llevan meses vendiéndose como alternativa soberana frente al riesgo regulatorio y judicial estadounidense.
El precedente que pesa: cuando los tribunales redibujan los gigantes tecnológicos
Analizamos este proceso en clave histórica. La industria tecnológica norteamericana ha vivido tres grandes momentos en los que un tribunal alteró la trayectoria de un líder de mercado: el caso antimonopolio contra IBM en los setenta, la fragmentación ordenada (y luego revertida) de Microsoft a inicios de los 2000, y el proceso de Google por monopolio en búsqueda que se resolvió en 2024. En los tres, el sector apostó por la continuidad. En los tres, la sentencia introdujo restricciones que tardaron años en digerirse.
El caso Musk-Altman tiene una particularidad: no es una acción del regulador, es un litigio entre cofundadores. Eso lo hace menos predecible. El jurado popular californiano debe decidir sobre conceptos jurídicos complejos —incumplimiento de contrato verbal, fraude en la inducción, deberes fiduciarios— atravesados por la animadversión personal hacia uno de los protagonistas. Hemos detectado en la jurisprudencia reciente que los jurados californianos tienden a castigar a las grandes tecnológicas cuando perciben opacidad en la gobernanza. La defensa de OpenAI lo sabe.
El riesgo de cola para el sector no es solo financiero. Si el jurado valida la tesis del pacto fundacional vinculante, otras conversiones de entidades sin ánimo de lucro hacia estructuras híbridas podrían quedar bajo sospecha. El modelo Anthropic, con su public benefit corporation, pasaría a ser observado con lupa. Los fondos que han inyectado capital en estructuras similares ya están revisando cláusulas.
El calendario procesal apunta a varias semanas de testimonios, con declaraciones previstas tanto de Altman como del propio Musk. La sentencia, si no hay acuerdo extrajudicial, no llegaría antes del verano. Y conviene mirarla despacio. Porque el desenlace no solo decidirá el control de OpenAI: redefinirá las reglas con las que el capital privado puede entrar en proyectos nacidos como bien público en Silicon Valley.
Acotex ha presentado la 25.ª edición del informe El Comercio Textil en Cifras. En dicha presentación han reflejado que, durante el ejercicio fiscal de 2025, han conseguido un crecimiento en la facturación hasta los 11.107 millones de euros, es decir, un 0,61 % más que en 2024, cuando alcanzaron los 11.040 millones de euros.
«Ha sido un año complicado para el sector textil, donde el crecimiento no parece llegar. Con estos datos, no podemos hablar de recuperación, y la situación se agrava más si lo comparamos con 2019: es una caída del 38 %. Estamos en una fase de estabilización, pero no de expansión«, explica el presidente de Acotex, Eduardo Zamácola.
Sin ir más lejos, mirando al futuro, el arranque de 2026 en el sector textil apunta a una ligera mejora, aunque el comportamiento del consumo sigue siendo muy sensible a la incertidumbre. Los primeros datos de este año reflejan una evolución irregular, pero positiva en conjunto, ya que en enero creció un 0,4 %, febrero cayó un 2,5 % y marzo repuntó un 5,7 %, situando el acumulado anual en un +1,10 %.
Eduardo Zamácola, presidente de Acotex.
EVOLUCIÓN DE VENTAS, EMPLEADOS Y CIERRES EN EL SECTOR TEXTIL
En este contexto, tal y como hemos señalado, el comercio textil en España cerró 2025 con una facturación de 11.107 millones de euros, lo que supone un incremento del 0,61 %, consolidando así una recuperación moderada del sector que, sin embargo, sigue muy por debajo de los niveles registrados entre los años 2000 y 2006.
Siguiendo esta línea, el presidente de Acotex ha analizado la evolución del número de empleados, de la facturación por empleado, del gasto familiar y de los diferentes formatos comerciales. En primer lugar, el número de empleados durante 2025 consolidó un incremento del 0,39 %, hasta alcanzar los 168.214 trabajadores, en línea con el crecimiento de la facturación.
«EL COMERCIO TEXTIL ESTÁ EN UN MOMENTO TREMENDAMENTE COMPLICADO»
Eduardo Zamácola
En cuanto a la evolución de la facturación por empleado, esta se sitúa en 66.029 euros, lo que supone un 0,21 % más que en 2024. Si lo comparamos con 2019, los empleados del sector textil han facturado 24.764 euros menos, ya que hace seis años la cifra se situaba en 90.793 euros.
Pasando a los cierres, la presencia de puntos de venta se ha reducido un 0,55 %. Durante 2025 se han cerrado 242 locales, siendo esta una cifra neta, lo que refleja que actualmente hay 43.352 puntos de venta. Desde 2019 se han cerrado alrededor de 18.000 comercios, lo que muestra la pérdida de peso de los establecimientos físicos y las consecuencias del auge de las plataformas de comercio electrónico, como Shein y Temu.
El gasto medio anual por hogar se situó en 945 euros, apenas 12 euros más que en 2024, y todavía muy lejos de los 1.881 euros registrados en 2006. «El consumidor sigue siendo prudente. El gasto en moda no es prioritario dentro dentro de la cesta de compra, donde apenas representa el 4,1%«, subraya el presidente de Acotex.
Evolución Puntos de Venta sector retail
Fuente: Acotex
Por formatos, las cadenas especializadas lideran el mercado con el 41,3% de la facturación, seguidas por hiper y supermercados (26,4%) y el canal factory/outlet (17,3%), que ha protagonizado el mayor crecimiento estructural en las últimas décadas. En contraste, las tiendas multimarca continúan perdiendo peso, con una cuota del 7%, muy lejos del 58% que llegaron a tener en los años 90.
El comercio electrónico representa ya en torno al 16,9% de la facturación total, consolidándose como uno de los principales motores del sector. «El cliente es omnicanal y exige inmediatez. La integración de canales ya no es una opción, es una obligación«, señala el presidente de Acotex.
Si bien, tal y como apunta el presidente de Acotex, la situación es muy parecida a la vivida en 2024, es decir, un 0,5 % arriba o un 0,5 % abajo en facturación; el número de empleados se reduce en el sector; y las cifras de puntos de venta caen de forma constante, pese a que hay compañías que funcionan bien y que también reducen puntos debido al canal online y a la optimización de metros cuadrados.
«El sector textil está plano desde la pandemia de 2019. Los datos son muy preocupantes, ya que los costes de las compañías se han incrementado de manera exponencial«, certifica Zamácola.
MADRID CRECE DENTRO DEL SECTOR TEXTIL
El análisis territorial del comercio textil en España pone de manifiesto una elevada concentración del mercado en las principales comunidades autónomas. En este contexto, destacan Madrid (17,6 %), Cataluña (16,2 %) y Andalucía (15 %), que en conjunto acaparan cerca del 49 % de la facturación total del sector. En el extremo opuesto del ranking se mantienen, como en años anteriores, Cantabria (1,4 %), La Rioja (0,6 %) y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla (0,3 %).
EN MADRID HAN CERRADO DURANTE 2025 UN TOTAL DE 20 LOCALES. FRENTE A 2019, ACTUALMENTE MADRID CUENTA CON MENOS DE 2.000 COMERCIOS FRENTE A 2019
En la Comunidad de Madrid, el comercio textil registró en 2025 una facturación de 2.203 millones de euros, lo que supone un incremento del 0,46 %. No obstante, el empleo experimentó un ligero descenso hasta situarse en 25.997 trabajadores (-0,68 %), mientras que el número de puntos de venta también se redujo un 0,33 %, hasta los 6.093 establecimientos.
Fuente: Agencias
Asimismo, cuando no se crece en ventas, y se sigue en dinámica de crecimiento cero, ya es complicado. Hay que añadir que los costes de las materias primas y los costes logísticos, también van incrementándose, y aunque hagamos promociones muy agresivas para hacer ventas, se consigue un margen bruto menor. «Es muy difícil seguir manteniendo los pequeños comercios abiertos».
¿Qué pasaría si el cuerpo humano estuviera diseñado para vivir 120 años y el único obstáculo fuera el propio estilo de vida? Esa es la premisa que defiende Liu Zheng, especialista en salud y en Medicina Tradicional China, con el respaldo tanto de milenios de sabiduría oriental como de las investigaciones científicas más recientes sobre la longitud.
El médico no habla de enfermedades ni de tratamientos en el sentido convencional. Habla de equilibrio, de ciclos naturales y se pregunta: ¿cuántas personas realmente escuchan lo que su cuerpo intenta decirles antes de que sea demasiado tarde?
El sueño, la señal que nadie debería ignorar
Liu Zheng asegura que el deterioro de la salud comienza en el momento exacto en que el sueñose ve comprometido. Quien se despierta sistemáticamente a las tres de la madrugada no sufre un simple trastorno del descanso: su hígado está sobrecargado y en estado de alerta. Una señal que el cuerpo lanza con insistencia y que la mayoría elige ignorar o acallar con algún analgésico.
Ahí reside, precisamente, uno de los grandes contrastes entre la medicina occidental y la filosofía que representa este especialista. La primera tiende a suprimir el síntoma para que la persona pueda continuar su ritmo de vida sin interrupciones. La segunda propone exactamente lo contrario: detenerse, escuchar y entender qué ha provocado esa señal antes de que el desequilibriose extienda al resto del organismo. «Matamos al mensajero continuamente», resume Liu Zheng.
El médico introduce además el concepto del chi, la energía que según la Medicina Tradicional China sustenta todas las funciones del cuerpo. No se trata de una noción mística sin anclaje real: el chi se corresponde, en términos occidentales, con el estudio de la fisiología.
Todo lo que funciona dentro del organismo, desde la temperatura corporal hasta el metabolismo celular, es una manifestación de esa energía. Cuando algo falla, el cuerpo avisa. El problema es que la sociedad moderna ha perfeccionado el arte de no querer escuchar ese aviso.
Vivir en salud, no solo curar enfermedades
Fuentes: Quirónsalud
Una de las ideas más poderosas que plantea Liu Zheng es la diferencia entre esperanza de vida y longevidad saludable. España ocupa posiciones privilegiadas en los rankings de esperanza de vida gracias a su sistema sanitario, pero eso no equivale a vivir bien hasta el final.
Las personas que alcanzan edades verdaderamente extraordinarias suelen ser aquellas que viven en entornos rurales, alejadas de la medicina intensiva, con hábitos sencillos y una profunda conexión con los ritmos naturales. La salud real no se sostiene únicamente sobre fármacos y tecnología.
En esa línea, el especialista subraya que la Medicina Tradicional China concibe la existencia humana en dos grandes ciclos de 60 años, sumando un total de 120. No se habla de enfermedad ni de sufrimiento en ese trayecto, sino de cumplir un propósito vital con calidad y plenitud. Para lograrlo, la salud debe ocupar el primer lugar en la jerarquía de prioridades. No porque sea la única que importa, sino porque cuando falla, todo lo demás pierde sentido de golpe.
Liu Zheng también destaca la importancia de la alimentación como medicina, la práctica diaria de la meditación para llegar al sueño profundo sin tensiones acumuladas y la necesidad de alinear los hábitos con los ciclos naturales. La Medicina Tradicional China reconoce cinco estaciones en lugar de cuatro, incluyendo períodos de transición que el cuerpo experimenta de manera tan real como el cambio del invierno a la primavera. Ignorar esos ritmos tiene un coste que tarde o temprano se paga en forma de agotamiento o enfermedad.
Liu Zheng concluye que la distancia entre cuerpo y mente es el terreno donde la enfermedad encuentra su mejor aliado. Cuanto más presente está una persona en lo que hace y más consciente es de lo que siente, más difícil resulta que su salud se deteriore sin previo aviso.
La educación financiera es un pilar fundamental para el desarrollo económico global. Mejorar los conocimientos financieros de la población no solo incrementa el ahorro, sino que también reduce el endeudamiento y fomenta hábitos de inversión responsables, lo que repercute positivamente en la estabilidad macroeconómica. Según datos incluidos en un informe reciente de la OCDE, una mayor alfabetización financiera podría aumentar el Producto Interno Bruto (PIB) en un 0,3% en economías avanzadas gracias a estos factores.
Los esfuerzos para alcanzar una educación financiera efectiva deben empezar desde edades tempranas, ya que se ha demostrado que los estudiantes con habilidades financieras superiores tienen un 66% más de probabilidades de ahorrar regularmente y un 45% más de probabilidades de comparar precios, datos que destacan la importancia de esta formación en la vida cotidiana. Sin embargo, los datos de la evaluación PISA 2022, recogidos en el informe de la OCDE, manifiestan que deben reforzarse los esfuerzos en este ámbito, ya que el 26% de los estudiantes no alcanzan ni siquiera un nivel básico de competencia financiera.
En el sector financiero existe ya una conciencia por fomentar y apoyar una mejora en educación financiera y, en este contexto, CaixaBank se posiciona como un referente internacional. El informe ‘The Business Case for Financial Literacy (Argumentos a favor de la educación financiera)’, elaborado por Business at OECD (BIAC), ha seleccionado a CaixaBank como modelo de éxito por su enfoque integral y transversal, que abarca desde la formación de jóvenes hasta el apoyo a emprendedores. Entre las iniciativas destacadas por la OCDE se encuentran programas como ‘Finanzas para Jóvenes’, destinado a estudiantes de secundaria para fomentar la toma de decisiones responsables desde temprana edad; ‘Aula CaixaBank’, que ofrece formación a los accionistas; y también ‘imaginAcademy’, que educa a los jóvenes en finanzas a través de aplicaciones digitales y programas escolares.
Además, MicroBank, el banco social de CaixaBank, es otro actor clave en la promoción de la educación financiera. A través de la MicroBank Academy, los emprendedores pueden acceder a cursos gratuitos online sobre habilidades digitales y gestión empresarial. Estos cursos son una herramienta clave para mejorar la alfabetización financiera y asegurar que los emprendedores no solo reciban fondos, sino también el acompañamiento necesario para asegurar el éxito de sus proyectos.
Otro de los casos destacados por el informe de la OCDE es el de Funcas y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). El Programa Funcas Educa, creado en 2018, proporciona financiación estructurada a iniciativas de educación financiera implementadas por las entidades miembros de la CECA. Entre 2018 y 2025, se han destinado más de 20 millones de euros a proyectos dirigidos a niños y jóvenes, adultos, personas mayores, emprendedores y personas en riesgo de exclusión social.
¿Realmente es imposible comprar o alquilar en Madrid sin arruinarse, o simplemente nadie te ha contado dónde mirar? Los Berrocales, el macrodesarrollo urbanístico del sureste de la capital, esconde una respuesta concreta: más de 11.000 viviendas con algún tipo de protección pública repartidas entre VPO, precio tasado y alquiler asequible, todas en un barrio construido desde cero con equipamientos de primer nivel.
La Comunidad de Madrid ya ha iniciado la tramitación para construir 2.000 viviendas públicas adicionales en suelo propio del sector, y el Ayuntamiento ha licitado más de 600 pisos de alquiler asequible a través del Plan Suma Vivienda Fase 2. Las primeras entregas han comenzado en 2026. La ventana de acceso lleva meses abierta y no durará para siempre.
Los Berrocales: el barrio de 22.000 viviendas que está cambiando Madrid
Los Berrocales es el proyecto urbanístico más ambicioso en ejecución activa en Madrid: más de 8 millones de metros cuadrados en el distrito de Vicálvaro, al sureste de la ciudad, con 22.285 viviendas proyectadas y un impacto económico estimado en más de 12.000 millones de euros en sus primeros veinte años. No es una promesa en papel: en mayo de 2026 llegaron los primeros habitantes, y en torno a 2.000 viviendas ya estaban en construcción a finales de 2025.
El desarrollo se organiza en seis etapas y apuesta por el modelo de la supermanzana, un concepto urbanístico que combina usos residenciales, comerciales y zonas verdes para que los vecinos cubran sus necesidades sin salir del barrio. Colegios, hospitales, polideportivos y 2,1 millones de metros cuadrados de espacios libres forman parte del plan maestro.
Cómo funciona la vivienda protegida que se vende en Los Berrocales
El gran activo de Los Berrocales es su mezcla de regímenes: el 50,38% de todas las viviendas planificadas tienen algún tipo de protección pública, lo que convierte al barrio en el mayor reservorio de vivienda protegida de nueva construcción en Madrid. Concretamente, hay 6.994 pisos de precio tasado (VPPL) y 4.241 de Protección Oficial (VPO), con precios máximos fijados por la administración muy por debajo del mercado libre.
Para acceder a una VPPL en Los Berrocales los precios parten desde 280.000 euros para pisos de dos dormitorios con garaje y zonas comunes, frente a los 400.000 o 500.000 euros que puede suponer un piso libre equivalente en otros distritos de Madrid. Los requisitos habituales incluyen no tener otra vivienda en la comunidad y acreditar ingresos dentro de los límites marcados por múltiplos del IPREM.
El Plan Suma Vivienda: más de 600 pisos de alquiler asequible en la zona
En octubre de 2025, el alcalde José Luis Martínez-Almeida presentó la segunda fase del Plan Suma Vivienda, con la licitación de más de 600 pisos de alquiler asequible ubicados precisamente en Los Berrocales y en el vecino desarrollo de Los Ahijones. El umbral de renta para acceder a estas viviendas se amplió hasta 5,5 veces el IPREM, lo que significa que familias con ingresos de en torno a 64.000 euros anuales ya pueden solicitarlas.
Además, la Agencia de Vivienda Social (AVS) tiene en marcha los estudios de viabilidad para construir 130 casas destinadas a alquiler social para familias vulnerables, con licitación prevista mediante colaboración público-privada. Esto convierte a Los Berrocales en el único gran desarrollo de Madrid donde el acceso a vivienda pública existe en todos los tramos de renta.
Quién puede pedir una vivienda protegida en Los Berrocales ahora mismo
No toda vivienda protegida en Los Berrocales se adjudica por sorteo: muchas promociones cooperativistas abren listas de espera directas donde el orden de inscripción determina el acceso. Promotoras como Aurora Homes, Único Homes o Serprocol ya tienen proyectos de VPPL en marcha con formularios activos, y algunas, como Hercesa, tienen su Fase 1 vendida y su Fase 2 próximamente a la venta.
El requisito común para vivienda protegida es no ser titular de otra vivienda en la Comunidad de Madrid, estar empadronado o tener vinculación laboral con el municipio y no superar los límites de ingresos establecidos. Quienes buscan alquiler asequible municipal deben registrarse en el portal de la EMVS Madrid, que gestiona el parque de más de 2.000 viviendas municipales previstas para el barrio.
Tipo de vivienda
Régimen
Precio orientativo
Gestión
VPO (Protección Oficial)
Compra o alquiler
Precio máximo fijado por CAM
Cooperativas y promotoras privadas
VPPL (Precio Limitado)
Compra
Desde ~280.000 €
Cooperativas (Ibosa, Aurora, Serprocol…)
Alquiler asequible EMVS
Alquiler
Por debajo de mercado libre
Ayuntamiento de Madrid / EMVS
Alquiler social AVS
Alquiler
Precio muy reducido
Comunidad de Madrid / AVS
Plan Suma Vivienda F2
Alquiler
Asequible (umbral 5,5 IPREM)
Ayuntamiento / licitación pública
Los Berrocales en 2027 y más allá: por qué actuar ahora tiene sentido
Las previsiones apuntan a que Los Berrocales alcanzará plena actividad constructiva entre 2026 y 2028, con las etapas 2, 3 y 4 del sector sumando miles de nuevas viviendas al parque disponible. El impacto en el mercado de la zona ya se nota: los precios de la vivienda libre en Vicálvaro se han contenido respecto a otros distritos precisamente por la presión de la oferta protegida, y los expertos del sector anticipan que esa tendencia se mantendrá mientras avancen las etapas.
El consejo más valioso para quien busca vivienda protegida en Madrid hoy es actuar antes de que se consolide la demanda: inscribirse en las listas de espera abiertas, revisar los requisitos actualizados en el portal de la EMVS y consultar directamente con las cooperativas activas en el sector. Las ventanas de acceso en Los Berrocales se abren y se cierran rápido; las que quedan abiertas en 2026 son probablemente las últimas de este ciclo de precios favorables.
Ayudas que llegan justo cuando más falta hacen. Hay gastos que llegan sin avisar. De repente. Como una llamada inesperada o una factura que no encaja en ningún sitio. Una medicación que se alarga, un tratamiento que no estaba en los planes… y esa sensación de que todo se desajusta un poco más de la cuenta. En ese contexto la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface) ha puesto en marcha sus ayudas asistenciales y de copago farmacéutico para 2026.
El objetivo, dicho sin rodeos, es bastante claro: echar una mano cuando otras ayudas no llegan. Para ello, se ha reservado un presupuesto de 800.000 euros. Puede parecer una cifra fría, pero detrás hay algo mucho más concreto: situaciones reales, nombres y apellidos, historias que necesitan un pequeño empujón para no desbordarse.
Cuando el problema no es elegir, sino poder
Cuando los gastos aparecen sin avisar, cualquier ayuda marca la diferencia. Fuente: IA
La convocatoria se divide en dos grandes bloques, aunque en el fondo responden a una misma idea: aliviar.
Por un lado, están las ayudas para el copago farmacéutico, dirigidas sobre todo a mutualistas jubilados. Porque hay tratamientos que no entienden de pensiones ni de presupuestos mensuales. Simplemente llegan… y hay que pagarlos.
Por otro, las ayudas asistenciales generales. Aquí el abanico es más amplio: tratamientos fuera de la cobertura habitual, gastos urgentes que aparecen de golpe, situaciones en las que los ingresos no alcanzan o se pierden prestaciones en momentos clave.
Es, en cierto modo, como una red que no siempre se ve… pero que está ahí para cuando alguien se tambalea.
Cada caso, una historia distinta
Las ayudas llegan para sostener momentos en los que todo se complica. Fuente: IA
Una de las cosas que más llama la atención es que no hay una cantidad fija para todos. No funciona así. Las ayudas se ajustan a cada situación concreta, y eso cambia bastante el enfoque.
Son las Comisiones Provinciales de Muface las que valoran cada solicitud: ingresos, situación familiar, quién vive en casa, qué gastos hay… todo cuenta. Porque no es lo mismo vivir solo que sostener a una familia, ni tener un gasto puntual que arrastrar varios meses complicados.
Al final, lo que se busca es algo bastante lógico: que la ayuda llegue de verdad a quien más la necesita. Eso sí, hay que demostrarlo. Acreditar la situación, cumplir los requisitos… ese papeleo que a veces se hace cuesta arriba, pero que es necesario para que el sistema funcione.
Fechas, plazos y ese “ya lo hago mañana” que nunca llega
El plazo para solicitar estas ayudas va del 17 de abril al 10 de junio de 2026. Y aunque pueda parecer tiempo suficiente… ya sabemos cómo funciona esto. Un día lo ves, lo dejas para luego, y cuando te das cuenta estás mirando el calendario con prisa.
Se puede hacer todo online, a través de la sede electrónica de Muface, a cualquier hora. También de forma presencial en sus oficinas (con cita previa), o incluso por registros oficiales como Correos, siguiendo lo que marca la ley.
Vamos, que opciones hay. Otra cosa es encontrar el momento y ponerse a ello.
El papeleo: necesario, aunque no siempre apetecible
Solicitar apoyo es, muchas veces, el primer paso para recuperar el equilibrio. Fuente: IA
Para solicitar la ayuda hay que presentar el modelo oficial junto con documentación económica: ingresos, pensiones, el famoso Modelo 145… y, además, justificar bien el motivo de la solicitud.
Sí, puede parecer un proceso algo pesado. De esos que uno va posponiendo porque da pereza solo pensarlo. Pero al final tiene sentido: es la forma de entender cada caso con detalle y repartir los recursos de forma justa.
Lo que viene: más ayudas en camino
Además, Muface ya ha adelantado que en breve se abrirán otras convocatorias de carácter sociosanitario. Estarán dirigidas a personas mayores, con discapacidad o con enfermedades crónicas.
En años anteriores, estas ayudas han cubierto desde apoyo a la autonomía personal hasta procesos oncológicos o estancias temporales en residencias. Pequeños apoyos que, en determinados momentos, marcan una diferencia enorme.
Al final, todo esto va un poco más allá de cifras o convocatorias. Tiene que ver con algo más simple: sentir que, cuando las cuentas dejan de cuadrar, no estás completamente solo. Y eso, aunque no lo parezca, también cuenta.
El debate sobre si Bitcoin representa una oportunidad real de inversión o una trampa para incautos sigue siendo uno de los más apasionados del mundo financiero. Pablo Gil, economista, asegura que no se trata solo de rentabilidad, sino de libertad financiera en un mundo donde el dinero en efectivo pierde terreno cada día que pasa.
En un contexto en el que los límites para mover capital se endurecen de manera sostenida, la polémica sobre las criptomonedas adquiere una dimensión mucho más amplia que la de la simple especulación. El economista no niega la volatilidad extrema que caracteriza a este activo, pero advierte que reducir el análisis a ese único factor es perder de vista lo más importante.
La verdadera ventaja del Bitcoin: más allá del precio
Fuente: agencias
Para Gil, uno de los argumentos más sólidos a favor de Bitcoinno pasa por los gráficos de rentabilidad anual, sino por algo mucho más concreto. «Puedes llevar un wallet frío con tus contraseñas y mover tu patrimonio en una geografía distinta a la tuya sin que eso genere persecución», señala el analista.
En un escenario donde ya no es posible retirar más de 10.000 euros en efectivo sin declararlos, donde los pagos en efectivo superiores a 1.000 euros están prohibidos en algunos contextos, y donde la masa monetaria tradicional crece sin límite visible, Bitcoin ofrece algo que ningún otro activo puede garantizar: escasez programada y movilidad sin fronteras.
El economista subraya que el protocolo de Bitcoin está diseñado para emitir un máximo de 21 millones de monedas, y que más del 90% de ellas ya circula en el mercado. Ese techo es, en su opinión, la diferencia fundamental frente al dinero fiduciario, que los bancos centrales crean sin restricciones. «Tienes un activo mesurable y escaso con el que puedes pagar», resume.
Eso no implica, sin embargo, que recomiende una apuesta desmedida. Gil habla de reservar en torno al 5% del patrimonio a este tipo de activo, reconociendo su naturaleza volátil y sin pretender equipararlo al historial centenario del oro como reserva de valor. «Le faltan siglos para demostrar lo que ha demostrado el oro», reconoce, «pero al menos tiene las características que normalmente funcionan bien a largo plazo».
Estrategia y timing: cómo juega Gil con las criptomonedas
El economista no limita su exposición a Bitcoin. También mantiene posiciones en Ethereum y Solana, aunque con una estrategia bien definida: la mitad de su cartera cripto permanece intacta como posición estructural y la otra mitad la utiliza para operar en función del mercado.
Cuando Bitcoin alcanzó los 105.000 dólares, Gil salió de esa parte especulativa argumentando que se aproximaba un nuevo «cripto invierno», esos periodos cíclicos de corrección que históricamente se han extendido durante aproximadamente doce meses con caídas de entre el 75% y el 90%.
Su razonamiento para volver a entrar es igualmente claro. Si logra comprar en la franja de los 40.000 a 50.000 dólares y Bitcoin regresa a máximos anteriores, multiplica por tres su capital. Si el activo cae a cero, pierde todo. Una relación de tres a uno que, a su juicio, justifica la apuesta con una pequeña parte del patrimonio.
Esta misma lógica la ha aplicado en mercados bursátiles tradicionales. Cuando la bolsa china había caído un 76%, Gilentró sin titubear recordando que el Dow Jones llegó a desplomarse cerca de un 90% en la crisis del 29, el Nasdaq perdió un 83% tras el estallido de la burbuja tecnológica y la bolsa rusa cayó un 84% en el default de 1998. Con ese análisis histórico en la mano, compró en el peor momento emocional posible y obtuvo una rentabilidad cercana al 100% en año y medio.
«La única ventaja es que ya has estado ahí», concluye. La experiencia no garantiza el éxito, pero sí entrena para actuar cuando todo el mundo huye, y esa capacidad de ir a contracorriente es, según Gil, la diferencia entre el inversor promedio y el que realmente construye patrimonio a lo largo del tiempo.
¿De verdad crees que Madrid o Barcelona son las mejores ciudades de España para vivir —y para visitarlas— este verano? Los datos dicen lo contrario, y la fuente es tan rigurosa que resulta difícil ignorarla. Valencia acaba de superar a ambas en el índice de calidad de vida más consultado del mundo.
El índice Numbeo 2026 otorga a Valencia una puntuación de 206,3 puntos sobre un máximo posible de Very High, situándola en el puesto 13 mundial y convirtiéndola en la ciudad española más alta de toda la clasificación. Antes de que los precios de temporada alta se disparen, conviene entender exactamente qué está comprando quien reserva hoy.
Por qué Valencia lidera el ranking Numbeo 2026 entre todas las ciudades españolas
No es un galardón simbólico ni una encuesta de opinión: Numbeo es la mayor base de datos colaborativa del mundo sobre coste y calidad de vida urbana, con datos actualizados en tiempo real por millones de usuarios. Valencia alcanza el puesto 13 global con una puntuación de 206,3, por encima del umbral de 200 que la metodología considera como condición de vida excepcional.
Los tres pilares que la impulsan son el clima (índice 93,84, categoría Very High), la sanidad pública (81,7) y la presión de tráfico más baja de cualquier gran ciudad española (índice de tiempo de desplazamiento de 19,7, categoría Very Low). Esta combinación es, según el propio índice, casi imposible de encontrar en una ciudad de más de 800.000 habitantes en Europa occidental.
Los seis indicadores de Valencia que explican cada punto del índice
Valencia aparece en el top 13 de Numbeo porque no destaca puntualmente en un solo factor, sino porque mantiene un equilibrio difícil de replicar. Su índice de coste de vida es de solo 50,3, muy por debajo de las grandes capitales del norte de Europa como La Haya (72,3), lo que significa que el dinero rinde mucho más en el día a día.
A ese coste moderado se suma un índice de contaminación de 21,3 (categoría Low) y un poder adquisitivo de 105,4, que indica que los salarios medios cubren bien los gastos corrientes. El resultado es una ciudad donde se gasta menos, se respira mejor, se llega antes a cualquier punto y el médico funciona: una rareza en Europa en 2026.
Valencia en verano: clima, playas y gastronomía como ventaja competitiva
El índice climático de 93,84 —el más alto entre los indicadores de Valencia en Numbeo— no es un accidente: la ciudad acumula más de 300 días de sol al año, con veranos cálidos pero atemperados por la brisa mediterránea y temperaturas que raramente superan los 32°C en la franja costera. Quien viaja en julio o agosto a Valencia no está apostando por el sol; está apostando por la calidad del sol.
A eso se añade el acceso directo a las playas de la Malvarrosa y El Saler desde el centro en menos de 20 minutos en transporte público, la paella como experiencia cultural ineludible y un casco histórico que acaba de cumplir dos años como legado vivo de su etapa como Capital Verde Europea 2024. El turista que llega hoy encuentra una ciudad que invirtió en sostenibilidad antes de que fuera tendencia.
Cuánto cuesta realmente un viaje a Valencia este verano
Con un coste de vida indexado en 50,3, Valencia es notablemente más barata que otros destinos europeos de perfil similar. Un viajero español proveniente de Madrid o Barcelona notará la diferencia en la carta de cualquier restaurante y en el precio del alojamiento en el centro. Reservar con dos o tres meses de antelación sigue siendo la estrategia más eficaz para no pagar el sobreprecio de temporada alta.
Los datos de Numbeo también revelan que el índice de seguridad de Valencia es 62,9 (categoría High), lo que la convierte en una ciudad donde moverse a cualquier hora es percibido como seguro por la mayoría de sus residentes. Ese factor, que los viajeros con familia o viajeros en solitario valoran especialmente, raramente aparece en los folletos pero sí está en el índice.
Indicador Numbeo 2026
Valencia
La Haya (nº1 mundial)
Media europea
Calidad de vida (índice)
206,3
~230
~170
Coste de vida
50,3 (Low)
72,3 (High)
~65
Sanidad
81,7 (High)
84,0 (High)
~72
Contaminación
21,3 (Low)
~18 (Low)
~35
Tráfico/desplazamiento
19,7 (Very Low)
~22
~38
Valencia en 2026 y 2027: la ventana de oportunidad antes de que el mundo la descubra del todo
El posicionamiento de Valencia en el puesto 13 de Numbeo no es un fenómeno espontáneo: es la consecuencia acumulada de años de inversión en infraestructura ciclista, mejora de la red sanitaria, rehabilitación del cauce del Turia y una política de contención de la contaminación que le valió el título de Capital Verde Europea. La trayectoria apunta a que en la próxima edición del índice la ciudad suba, no baje.
Eso tiene una implicación práctica clara para el viajero: reservar este verano de 2026 es hacerlo antes de que la demanda internacional se dispare de forma definitiva y antes de que los precios del alojamiento acompañen ese reconocimiento global. Valencia sigue siendo, por ahora, una ciudad de primer nivel mundial con precios de segunda fila. Aprovechar esa contradicción es, en sí misma, una decisión inteligente.
Hay algo que se siente en el ambiente, aunque no siempre se diga en voz alta. Esa especie de “espera indefinida” en la que viven muchos jóvenes, como si la vida adulta estuviera a un paso… pero ese paso nunca terminara de darse. Habitaciones que no se vacían, maletas que no se hacen, planes que se quedan en conversaciones de domingo por la tarde.
Los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística lo confirman. En 2025, el 67,1% de los jóvenes entre 18 y 34 años sigue viviendo con sus padres. Sí, más de la mitad. Bastante más.
Y luego están los detalles, que a veces dicen más que el titular. Entre los 18 y los 25 años, el porcentaje sube hasta un 93,4%. Casi todos. Literalmente. Pero lo que de verdad pesa es lo otro: que entre los 26 y los 34 años, cuando en teoría ya “tocaría” haber volado, un 44,3% sigue en casa.
Además, hay diferencias curiosas. Más de la mitad de los hombres (50,8%) sigue viviendo con sus padres, frente al 37,5% de las mujeres. No es solo un número, es una historia detrás. ¿Más precariedad? ¿Más dependencia? ¿Decisiones distintas? Probablemente un poco de todo.
No es que no quieran irse… es que no pueden
Cada habitación ocupada cuenta una historia que aún no ha podido avanzar. Fuente: IA
Aquí es donde el relato cambia de tono. Porque no estamos hablando de comodidad. Estamos hablando de límites.
Casi la mitad de los jóvenes de entre 26 y 34 años (47,3%) sigue en casa por una razón muy simple: no le salen las cuentas. Y cuando lo desglosas, es todavía más claro: el 34,6% no puede pagar un alquiler y el 12,7% ni siquiera se plantea comprar.
Solo un 1,9% dice quedarse porque quiere. El resto… bueno, el resto hace lo que puede con lo que tiene.
El dinero no lo es todo… pero aquí manda
El precio de la vivienda marca el límite de muchos sueños. Fuente: IA
Siempre se dice que el dinero no da la felicidad. Vale. Pero en este caso sí marca, y mucho, las posibilidades.
Entre los jóvenes que ganan menos de 6.000 euros al año, más de la mitad (55,5%) sigue viviendo con sus padres. Y ahorrar… casi ni entra en la ecuación: solo un 2,9% lo consigue.
En cambio, cuando los ingresos superan los 24.000 euros, el panorama cambia bastante. Solo un 29,4% sigue en casa y uno de cada cuatro ya está ahorrando para independizarse.
Es curioso: no se trata solo de querer, sino de cuánto puedes permitirte querer.
Y luego está la formación. Aquí hay un matiz interesante. El porcentaje de jóvenes que vive con sus padres es parecido entre universitarios y no universitarios. Pero el “por qué” cambia. Unos hablan de estrategia, de esperar un poco más para hacerlo mejor. Otros hablan de bloqueo, de no poder ni empezar.
Buscar casa y sentir que no juegas en la misma liga
Buscar piso se ha convertido en una carrera llena de obstáculos invisibles. Fuente: IA
Porque claro, incluso cuando decides dar el paso… no siempre hay camino.
Un 7,6% de la población buscó vivienda el último año y no encontró nada. Entre los jóvenes, el dato sube al 9,6%. Buscar y no encontrar. Intentarlo y volver al punto de partida.
El principal problema lo resume todo: el 67,2% señala el precio como el gran obstáculo. Pero no es solo eso. Un 9,3% reconoce que no cumple los requisitos para acceder a una vivienda. Avales, contratos, ingresos mínimos… condiciones que, sobre el papel, suenan razonables. En la vida real, muchas veces son un “no” disfrazado.
No es igual en todas partes… pero el problema es el mismo
Luego está el mapa. Hay zonas donde todo esto aprieta más: Baleares, Madrid, Canarias… lugares donde encontrar vivienda se ha convertido casi en una carrera de obstáculos.
En otras comunidades, como Extremadura o Castilla-La Mancha, parece haber algo más de aire. Pero solo un poco. Porque al final, mires donde mires, el problema se parece demasiado: el precio. Siempre el precio.
Y hay otra capa más, que a veces pasa desapercibida. El origen. Entre las personas nacidas fuera de la Unión Europea, un 13,7% no logra encontrar vivienda pese a buscarla. Más del doble que entre quienes nacieron en España.
Al final, todo esto no son solo estadísticas. Son pequeñas historias que se repiten. Conversaciones de cocina, cuentas que no cuadran, decisiones que se aplazan sin fecha.
Y una sensación que, si te paras a pensar, pesa bastante: estar listo para empezar tu vida… pero no encontrar todavía dónde empezar.
La inversión de Naturgy en su red eléctrica de Castilla y León alcanzará los 145 millones de euros hasta 2029. La cifra, anunciada por la compañía energética, se destinará a modernizar y ampliar la infraestructura de distribución que la filial UFD opera en una de las comunidades autónomas con mayor extensión territorial del país. El plan llega en un momento en que las redes españolas están bajo escrutinio por su capacidad de absorber renovables y atender nueva demanda industrial.
El compromiso no es menor si se contextualiza. Castilla y León concentra una de las mayores potencias renovables instaladas de España, con un peso eólico que supera el 20% del total nacional, según los datos publicados por Red Eléctrica. Sin red de distribución capaz de evacuar y repartir esa generación, los megavatios verdes se quedan a medias.
Qué incluye la inversión Naturgy en red eléctrica
El plan articulado por la compañía contempla actuaciones en líneas de media y baja tensión, subestaciones, centros de transformación y digitalización de la red. La filial encargada es UFD Distribución Electricidad, que gestiona alrededor de 33.000 kilómetros de red en la comunidad y atiende a más de 600.000 puntos de suministro repartidos en provincias como Ávila, Segovia, Soria o Burgos. Buena parte de esa red atraviesa zonas rurales de baja densidad, donde el coste por cliente conectado es estructuralmente más alto que en áreas urbanas.
Los 145 millones se reparten en varios capítulos. La compañía destina una porción relevante a renovar tramos antiguos, sustituir transformadores y reforzar la capacidad de evacuación renovable. Otra parte va a digitalización: telecontrol, sensórica y sistemas que permiten detectar incidencias antes de que se traduzcan en cortes prolongados. Y un tercer bloque se orienta a nuevas conexiones, tanto residenciales como industriales, en municipios donde la actividad económica empieza a tirar de la demanda.
La cifra encaja con la magnitud del plan estatal de redes que el sector lleva meses reclamando. Según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, España necesita movilizar decenas de miles de millones en infraestructura eléctrica de aquí a 2030 para sostener la transición. Naturgy no es la única que mueve ficha, pero su anuncio aterriza la conversación nacional en un territorio concreto.
Una región con cuello de botella en la distribución eléctrica
El problema técnico es conocido y, sin embargo, sigue sin resolverse. Castilla y León produce mucha más electricidad de la que consume, pero los proyectos renovables que esperan acceso a la red llevan años acumulando solicitudes en las subestaciones. Los nudos saturados frenan tanto la nueva generación como la llegada de centros de datos, plantas de hidrógeno verde o industrias electrointensivas que querrían instalarse en la región precisamente por el recurso renovable disponible.
Aquí entra la pregunta que más me interesa: ¿bastan 145 millones para mover esa aguja? Mi lectura es que ayudan, pero no resuelven. La inversión es relevante en el perímetro de UFD, sí, pero el cuello de botella en la red de transporte —competencia de Red Eléctrica, no de las distribuidoras— sigue siendo el factor limitante para los grandes proyectos. La distribuidora puede modernizar todo lo que quiera; si la subestación de transporte aguas arriba está llena, los megavatios no pasan.
Eso sí, el efecto sobre el cliente final es tangible. Una red más digitalizada implica menos cortes, identificación más rápida de averías y mayor capacidad para integrar autoconsumo, vehículo eléctrico y bombas de calor. La calidad de servicio en zonas rurales lleva años siendo motivo de queja, con TIEPI (tiempo de interrupción equivalente) muy por encima de la media urbana.
Qué señala el movimiento de Naturgy para el sector
El anuncio se inscribe en un patrón más amplio. Iberdrola, Endesa y la propia Naturgy llevan meses presionando al regulador para que la retribución de la actividad de distribución que fija la CNMC se eleve en el próximo periodo regulatorio, alegando que la tasa actual no permite acometer las inversiones que la transición energética exige. La cifra que circula en el sector es que España necesitará invertir más de 30.000 millones en redes hasta 2030, y las empresas avisan de que sin un marco retributivo más generoso ese capital no llegará.
En ese contexto, el plan de Naturgy en Castilla y León funciona también como gesto. Anunciar 145 millones territorializados, con calendario hasta 2029 y con foco rural, es la forma de decir al regulador y a la administración autonómica que la compañía cumple, pero que necesita reglas que justifiquen seguir poniendo dinero. La negociación regulatoria del próximo periodo, que se cerrará en los próximos trimestres, marcará si los planes anunciados se ejecutan en plazo o se revisan a la baja. La cita con la CNMC es el verdadero juez de paz de todos estos números, y conviene seguirla con atención cuando publique su propuesta definitiva.
Queda una incógnita de fondo: si la red de distribución se moderniza pero la planificación del transporte no se acelera al mismo ritmo, el desequilibrio territorial que la transición energética prometía corregir podría ensancharse en lugar de reducirse. La paradoja no es nueva, pero cada anuncio como este la pone otra vez sobre la mesa.
La gestora francesa Amundi, la mayor de Europa por activos bajo gestión, ha decidido entrar en el mercado de los productos cotizados sobre bitcoin con una propuesta directa: una comisión anual del 0,25%, una de las más bajas que se han visto en el continente. El movimiento llega cuando la batalla por captar dinero institucional europeo se ha intensificado y los pioneros del sector empiezan a notar la presión.
El producto es un ETP (siglas de Exchange Traded Product, un instrumento cotizado en bolsa que replica el precio de un activo, en este caso bitcoin) con respaldo físico, lo que significa que cada participación está cubierta por bitcoins reales custodiados, no por contratos derivados ni promesas de pago. Para el inversor europeo que quiere exposición a bitcoin sin abrir cuenta en un exchange ni gestionar claves privadas, este tipo de vehículo se ha convertido en la vía más cómoda.
Una comisión que aprieta a los pioneros
El verdadero golpe sobre la mesa está en el precio. 21Shares y CoinShares, las dos firmas que dominaban el mercado europeo de productos cotizados sobre criptomonedas, llevan años cobrando comisiones de gestión que oscilan entre el 0,49% y el 1,49% en sus ETP de bitcoin. Que Amundi aterrice con un 0,25% es, en la práctica, dividir esa cifra a la mitad o por menos.
Por ponerlo en contexto: en un fondo indexado tradicional sobre el S&P 500, las comisiones más competitivas rondan el 0,07%. Bitcoin sigue siendo más caro de empaquetar por la custodia, los seguros y la complejidad operativa, pero la dirección del mercado es clara. Cada vez que entra un actor grande, los precios bajan. Lo vimos en Estados Unidos cuando los ETFs al contado recibieron luz verde en enero de 2024, con BlackRock y Fidelity arrancando con tarifas mínimas y forzando a Grayscale a recortar las suyas tras meses perdiendo cuota.
Amundi gestiona más de dos billones de euros en activos. Su catálogo llega a aseguradoras, planes de pensiones y bancas privadas de toda Europa, un canal de distribución que ni 21Shares ni CoinShares pueden igualar fácilmente. Esa red comercial es probablemente más relevante que la propia comisión: el cliente institucional europeo, conservador por naturaleza, suele preferir contratar con su gestora de siempre antes que abrir relación con una firma especializada en cripto.
Qué cambia para el inversor europeo
Para el lector que se está planteando exposición a bitcoin a través de su banco o broker, esto se traduce en algo concreto: opciones más baratas y, probablemente, más accesibles. Un ETP con comisión del 0,25% sobre una inversión de 10.000 euros supone 25 euros al año en gastos de gestión, frente a los 49-149 euros que cobraban algunos competidores. En horizontes largos, la diferencia se acumula.
Hay matices que conviene no perder de vista. La comisión de gestión no es el único coste: los spreads de compraventa en bolsa, las comisiones del broker y los posibles costes de custodia bancaria también pesan. Y un ETP no es un fondo de inversión tradicional desde el punto de vista fiscal en España, lo que puede tener implicaciones que cada inversor debería revisar con su asesor.
El producto se enmarca en el reglamento MiCA, la normativa europea sobre criptoactivos que ha terminado de desplegarse a lo largo de 2025. Ese paraguas regulatorio es, según gestoras y bancos consultados por la prensa especializada, lo que ha dado el empujón definitivo a actores tradicionales como Amundi para lanzarse al sector. Antes de MiCA, el riesgo reputacional pesaba demasiado. Ahora hay reglas claras y supervisión homologada.
Un movimiento que confirma el cambio de era
Lo interesante de este lanzamiento no es tanto el producto en sí como lo que representa. Cuando una gestora del tamaño de Amundi entra en bitcoin, deja de ser una apuesta de boutiques especializadas para convertirse en una línea más del catálogo de la banca europea. Es un cambio estructural, no una moda pasajera.
Conviene recordar que en 2021 buena parte de la gran banca europea seguía tratando bitcoin como un activo marginal, tóxico para la reputación de cualquier gestora seria. Cinco años después, el mismo activo se distribuye con sello francés y comisión competitiva. Entre medias hubo el colapso de Terra en 2022 (el desplome de un proyecto de stablecoin algorítmica que evaporó decenas de miles de millones), la quiebra de FTX a finales de ese mismo año y, después, la aprobación de los ETFs al contado en Estados Unidos que cambió el termómetro institucional.
Eso sí, no todo es lineal. Bitcoin sigue siendo un activo volátil, sin flujos de caja, cuyo precio puede caer un 30% en un mes sin que nadie sepa exactamente por qué. Que ahora se compre a través de Amundi no cambia esa naturaleza. La comodidad operativa no elimina el riesgo de mercado, y conviene que el inversor que llegue por esta vía lo tenga presente desde el primer día.
La pregunta que queda abierta es hasta dónde llegará la guerra de comisiones. Si BlackRock decide en algún momento traer su iShares Bitcoin Trust a Europa con la misma agresividad que aplicó en Estados Unidos, el suelo del 0,25% podría romperse antes de fin de año. El ganador, en cualquier caso, será el inversor.
Ocho de cada diez empresas tecnológicas en España no logran cubrir sus vacantes tecnológicas, un cuello de botella que ya frena la facturación del sector digital.
Claves de la operación
El 80% de las tecnológicas no encuentra perfiles cualificados. El dato sitúa a España entre los mercados europeos con mayor brecha entre demanda y oferta de talento digital, según el último informe sectorial.
La escasez ya no es solo técnica, también actitudinal. Las compañías colocan la profesionalidad y la ética laboral como las competencias más difíciles de encontrar, por delante incluso de habilidades específicas en programación o nube.
El IBEX tecnológico nota la presión salarial. Indra, Amadeus o las filiales digitales de Telefónica compiten por el mismo perfil que reclaman las grandes consultoras y las empresas emergentes financiadas con capital extranjero.
El cuello de botella que encarece la transformación digital española
El diagnóstico no es nuevo, pero la magnitud sí lo es. Que el 80% de las tecnológicas españolas reconozca dificultades para contratar implica que la escasez ha pasado de ser un problema de nichos —ciberseguridad, ciencia de datos, arquitectos cloud— a una característica estructural de todo el sector. Hablamos de un mercado que mueve más de 130.000 millones de euros al año en España, según la patronal AMETIC, y que pretende crecer a doble dígito mientras le faltan manos.
La paradoja es evidente. España gradúa cada año a más de 18.000 ingenieros informáticos, según datos del Ministerio de Universidades, y mantiene tasas de paro juvenil que doblan la media europea. Sin embargo, las empresas no encuentran candidatos. El desajuste entre lo que enseña la universidad y lo que necesita el mercado se ha vuelto crónico, y los planes de recualificación públicos avanzan más despacio que la curva de demanda.
Lo más llamativo del informe es el orden de prioridades. Cuando se pregunta a los responsables de contratación qué les cuesta más encontrar, no responden Python, Kubernetes ni inteligencia artificial generativa. Responden soft skills: profesionalidad, compromiso, ética laboral. Una señal incómoda para un sector que se ha vendido como meritocrático y orientado al rendimiento.
La factura competitiva: salarios al alza y márgenes a la baja
El impacto financiero ya se nota. Los salarios medios en perfiles IT en España han subido entre un 12% y un 18% en los últimos dos ejercicios, según datos cruzados de consultoras de selección como Hays y Michael Page. Esa inflación salarial erosiona los márgenes de las consultoras tecnológicas cotizadas, que trabajan con contratos a precio cerrado firmados antes del repunte.
Indra, principal referencia tech del IBEX 35, lleva tiempo advirtiendo en sus presentaciones de resultados sobre la presión en costes de personal. La compañía, que en su división de Minsait factura el grueso de sus ingresos en proyectos de transformación digital para banca y administraciones públicas, ha visto cómo el coste medio por empleado crece más rápido que sus tarifas. Amadeus, por su parte, compite directamente con las big tech estadounidenses por talento en su hub de Madrid, y ha reforzado su política de retención con paquetes en acciones.
La escasez de talento digital en España ya no es un problema de oferta formativa, es un problema de competitividad económica que afecta directamente a la cuenta de resultados del sector cotizado.
El efecto cascada llega también a las empresas emergentes. Las startups españolas en fase de captación de fondos tardan más en cerrar contrataciones clave, lo que retrasa hitos de producto y, en consecuencia, las propias rondas de financiación. Varios fondos de capital riesgo con presencia en Madrid y Barcelona reconocen, en privado, que el tiempo medio de incorporación de un ingeniero senior se ha duplicado desde 2023.
España frente al espejo europeo: ¿competitividad real o espejismo?
Conviene mirar el dato con perspectiva. La escasez de perfiles tecnológicos no es exclusivamente española: Alemania, Francia y Países Bajos enfrentan brechas similares, y la Comisión Europea calcula que faltarán 1,4 millones de especialistas TIC en la UE para 2030 si no se acelera la formación. España, sin embargo, parte con un hándicap doble. Sus salarios netos son inferiores a la media europea y el atractivo fiscal para profesionales internacionales sigue siendo limitado pese al régimen Beckham reforzado.
Observamos un patrón preocupante. El talento español formado en universidades públicas acaba contratado por empresas británicas, alemanas u holandesas en remoto, con sueldos que las compañías nacionales no pueden igualar sin destruir su modelo de precios. La fuga ya no exige maleta, basta una buena conexión y un contrato extranjero.
En esta redacción entendemos que el problema tiene una arista regulatoria que apenas se discute. La política industrial española ha invertido cifras relevantes del PERTE Chip y del PERTE de Digitalización en infraestructura y subvenciones a proyectos, pero ha destinado una proporción menor a programas de recualificación masiva. Sin trabajadores que operen esos centros de datos, fábricas de semiconductores o equipos de IA, el dinero europeo corre el riesgo de financiar capacidad ociosa.
El próximo Consejo de Ministros sobre la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, previsto para el segundo semestre de 2026, será una prueba relevante. Si el plan no incluye medidas concretas y medibles sobre formación dual, atracción de talento internacional y revisión del encaje universidad-empresa, el agujero seguirá creciendo. Y los números no mienten.
La pregunta que queda en el aire es si las propias tecnológicas están dispuestas a invertir en formar lo que no encuentran, o si seguirán esperando a que el sistema público resuelva un problema que también es suyo. La respuesta condicionará la competitividad del sector durante la próxima década.
Los ETFs de Bitcoin han vuelto a marcar territorio de fuerza institucional: captaron 933 millones de dólares en una sola semana y arrastraron al conjunto de los fondos cripto a su mayor volumen bajo gestión desde febrero. Para el inversor de a pie, la lectura es sencilla: el dinero grande sigue entrando en bitcoin, aunque los datos de la propia red apunten a un mercado más tibio de lo que sugieren estas cifras.
El dato lo publica CoinShares, la firma europea de análisis y gestión de activos digitales, en su informe semanal de flujos. Según ese balance, los productos cotizados de criptomonedas a nivel global recibieron 1.200 millones de dólares, alrededor de 1.120 millones de euros al cambio actual. Bitcoin se llevó la mayor parte del pastel, con esos 933 millones que confirman que el goteo de compras institucionales no se ha apagado pese a la corrección de las últimas semanas.
Qué dicen exactamente los flujos a los ETFs cripto
Un ETF (fondo cotizado) es, dicho en corto, un producto que se compra y se vende en bolsa como una acción y que replica el precio de un activo, en este caso bitcoin. Los ETFs spot son los que compran bitcoin de verdad para respaldar cada participación, a diferencia de los de futuros, que usan derivados. Esta distinción importa: cuando entran 933 millones a los ETFs spot, alguien tiene que ir al mercado y comprar bitcoin físico para respaldarlos.
El informe de CoinShares deja varias señales relevantes. Estados Unidos concentra la inmensa mayoría de las entradas, con BlackRock y su producto IBIT como motor habitual del flujo. Europa registra movimientos más modestos, y los productos sobre Ethereum captaron una cifra menor pero positiva, rompiendo varias semanas de salidas. El AUM —el total de activos bajo gestión, lo que valen todos los fondos juntos— ha subido hasta niveles que no se veían desde febrero, mes que cerró con récord histórico antes de la corrección posterior.
Por ponerlo en contexto: la entrada semanal supera con holgura el promedio de las últimas ocho semanas. No es una avalancha como la de los primeros meses tras la aprobación del ETF al contado a comienzos de 2024, pero sí confirma que el interés institucional permanece estructural, no anecdótico.
Por qué importa esto al lector que no invierte en cripto
Aunque uno no tenga ni un satoshi en la cartera, los flujos a los ETFs de bitcoin se han convertido en un termómetro relevante del apetito por el riesgo a nivel global. Cuando entran cientos de millones semana tras semana, suele coincidir con momentos de optimismo sobre tipos de interés, liquidez y bolsas. Cuando salen, ocurre lo contrario. Es un indicador imperfecto, pero ya está integrado en muchos cuadros de mando de gestoras tradicionales.
Hay otro motivo más concreto: cada vez más planes de pensiones, fondos indexados y carteras de banca privada incluyen exposición indirecta a bitcoin a través de estos vehículos. El propio iShares Bitcoin Trust de BlackRock es uno de los ETFs de mayor crecimiento de la historia reciente. Quien tenga una cartera diversificada con productos americanos puede estar tocando bitcoin sin saberlo.
Eso sí, conviene matizar. La fortaleza de los flujos contrasta con cierta debilidad on-chain, es decir, en los datos que se observan directamente en la cadena de bloques: número de direcciones activas, volumen de transacciones reales entre usuarios, comisiones pagadas. Cuando esos indicadores bajan mientras el precio sube, suele significar que el movimiento lo están sosteniendo los grandes compradores financieros y no una adopción amplia. No es necesariamente malo, pero es un matiz que el análisis serio no puede ignorar.
Lectura de fondo: liderazgo institucional, fragilidad minorista
La fotografía que dejan estos flujos encaja con un patrón que se repite desde finales de 2024. Bitcoin se comporta cada vez más como un activo financiero clásico, con su ciclo dictado por las decisiones de asignación de las gestoras y por el calendario macro, y cada vez menos como aquel mercado puramente minorista que dominó los ciclos de 2017 y 2021. La última vez que vimos algo parecido fue en el primer trimestre de 2024, justo después de la aprobación de los ETFs al contado por parte de la SEC en enero de aquel año: los flujos institucionales empujaron el precio mientras la actividad de los pequeños inversores aún tardaba semanas en despertar.
El riesgo evidente es la dependencia. Si tres o cuatro emisores —BlackRock, Fidelity, ARK— concentran el grueso de las entradas, una rotación de carteras puede revertir el flujo con la misma rapidez con la que llegó. Lo vimos en marzo, con varias semanas seguidas de salidas netas que coincidieron con caídas del 15% en el precio. Tampoco se puede pasar por alto que el escenario regulatorio sigue abierto en cuestiones como el tratamiento del staking (el mecanismo por el que se bloquean monedas a cambio de recompensas) en los ETFs de Ethereum, una pieza que podría alterar el atractivo relativo de unos productos frente a otros.
Para quien sigue el sector con atención, los próximos meses traerán dos pruebas claras. La primera, si los flujos aguantan en territorio positivo de cara al verano, históricamente flojo en volumen. La segunda, si la actividad on-chain acompaña al precio o si la divergencia se amplía. De ambas dependerá saber si lo que estamos viendo es la consolidación de bitcoin como activo financiero adulto, o un episodio más, soportado por unos pocos compradores muy grandes.