Guillermo Maravé, asesor fiscal, laboral y contable, lleva años acompañando a emprendedores en sus primeros pasos. Desde su experiencia diaria observa un problema recurrente: muchas personas no se dan de alta como autónomo por miedo a una cuota que creen inasumible. Sin embargo, existe una herramienta poco conocida que cambia por completo ese escenario.
Se trata de la tarifa plana para el autónomo, una ayuda que permite empezar a trabajar por cuenta propia pagando una cuota muy reducida durante los primeros años. Maravé insiste en que esta medida es clave para fomentar el emprendimiento y evitar que miles de proyectos se queden en un cajón por simple desinformación.
La tarifa plana, una oportunidad para el autónomo

Cuando alguien decide iniciar un negocio, uno de los principales temores es el gasto fijo mensual que supone ser autónomo. Durante años se ha instalado la idea de que la cuota inicial supera los 300 euros. Según explica Guillermo Maravé, ese dato ya no es correcto. “Mucha gente no se da de alta como autónomo porque piensa que la cuota inicial es de más de 300 euros”, afirma.
La realidad es muy distinta. La tarifa plana permite que cualquier nuevo autónomo pague una cantidad mucho menor durante el primer año de actividad. Para 2026, la previsión es que esta cuota reducida ronde los 88 euros mensuales. Una cifra muy alejada de lo que muchos imaginan y que puede marcar la diferencia entre emprender o no hacerlo.
Este beneficio está pensado para dos perfiles concretos. Por un lado, quienes se dan de alta por primera vez como autónomo. Por otro, aquellos que ya lo fueron en el pasado y llevan más de tres años de baja. En ambos casos, basta con solicitar la tarifa plana en el momento del alta y cumplir un requisito básico: estar al corriente de pago con Hacienda y con la Seguridad Social.
Además, Maravé recuerda que esta ayuda no es exclusiva de los trabajadores individuales. También pueden acceder a ella los autónomos societarios que deciden crear una empresa desde el inicio. En cambio, los autónomos colaboradores, como familiares que trabajan en el mismo negocio, tienen reducciones distintas y no entran dentro de este programa.
Plazos, prórrogas y errores que se deben evitar
Uno de los aspectos más interesantes de la tarifa plana es su duración. Durante los primeros doce meses, el autónomo paga la cuota reducida con independencia de sus ingresos. Da igual si gana poco o mucho. Ese importe se mantiene fijo durante todo el año desde la fecha exacta del alta.
Pero existe una posibilidad todavía más atractiva. Si al terminar ese primer año el autónomo ha obtenido ingresos inferiores al salario mínimo interprofesional, puede solicitar una prórroga por un segundo año. En la práctica, esto supone seguir pagando la cuota reducida durante 24 meses completos. La clave, según Maravé, está en pedir esa ampliación dentro del último mes del primer año de actividad.
El asesor también advierte de un aspecto fundamental. Si durante el segundo año los ingresos superan el límite establecido, es obligatorio comunicarlo a la Seguridad Social para ajustar la cuota. De lo contrario, el organismo puede reclamar más adelante las diferencias acumuladas.
Otra ayuda poco conocida es la llamada cuota cero. En algunas comunidades autónomas existe una subvención que permite recuperar todo lo pagado durante el primer año como autónomo. Funciona como un reembolso de las cuotas abonadas y se solicita directamente a la administración autonómica. Para acceder a ella es imprescindible haber disfrutado previamente de la tarifa plana.
A pesar de todas estas ventajas, Maravé insiste en un consejo esencial para cualquier autónomo que empieza. Nunca hay que dejar de pagar la cuota mensual. Si un recibo se devuelve por falta de saldo, la Seguridad Social elimina automáticamente la tarifa plana y exige el pago completo de la cuota ordinaria con recargos. Un simple descuido puede convertir un pago de 88 euros en una deuda superior a 350.
Por eso recomienda organizar bien las finanzas desde el primer día y asegurarse de que el banco atienda el recibo sin problemas. “Es un detalle que muchos pasan por alto y que puede salir muy caro”, señala.
La Cuota Cero: el mapa del ahorro por comunidades
Aunque la tarifa plana estatal de 88 euros es un gran respiro, Guillermo Maravé destaca que en muchas regiones de España el coste real puede llegar a ser de cero euros durante el primer año. Comunidades como Madrid, Andalucía y Murcia fueron pioneras en implementar la «Cuota Cero», una subvención que sufraga el 100% de las cotizaciones a la Seguridad Social de los nuevos autónomos. A esta lista se han ido sumando otras regiones como Baleares, La Rioja, Canarias y Extremadura, cada una con sus propios plazos de solicitud.
«Es fundamental entender que la Cuota Cero no es un descuento directo en el recibo bancario, sino un reembolso posterior», matiza Maravé. El emprendedor debe pagar mensualmente su cuota de tarifa plana y, una vez finalizado el primer año, solicitar el abono total de lo pagado a su gobierno regional. Además, en comunidades como la Comunidad Valenciana, existen ayudas adicionales que, aunque no se denominen ‘cuota cero’, ofrecen subvenciones directas al establecimiento que pueden oscilar entre los 3.000 y los 5.000 euros para desempleados que emprendan. Estar atento al Boletín Oficial de cada región es, según el asesor, tan importante como llevar la contabilidad al día, ya que estas partidas presupuestarias suelen tener plazos de solicitud muy específicos que, si se pasan, suponen perder un ahorro de más de 1.000 euros anuales.






















































