Bienvenidos al Mobile World Congress de Barcelona, la feria del exceso. La organización del evento cifrará de nuevo este año el número de asistentes en más de 100.000 con más de 2.200 empresas participantes y más de 5.000 directores generales de empresas presentes para hacer negocio, conocer las últimas tendencias del sector o, simplemente, darse a conocer. Pero todo tiene un coste.

Aunque luego entraremos en la parte multimillonaria, los precios de la feria tienen una característica importante: Los hay para todos los bolsillos. Para empresas españolas probablemente una de las mejores opciones sea tener presencia en el pabellón nacional, con precios desde 6.500 euros.

Por ese dinero, superada una convocatoria de Red.es, los participantes disponen de un stand de 8m2 que incluye mesa, cuatro sillas, un mueble bajo con llave, un mostrador con taburete, una papelera, una pantalla de plasma, vinelados, transporte, acceso al almacén común del pabellón, conexión a internet por cable y con wifi, el catering del pabellón español, un pase gold nominal para cada empresa -dan acceso a las zonas de conferencias y de comidas, y 15 entradas.

Es un auténtico chollo, especialmente si tenemos en cuenta que el pase Gold solo ya tiene un precio nominal de casi 2.700€. Y que cada uno de los individuales se vende desde los 800€.

Aunque ésa es la oferta subvencionada, lo cierto es que en la edición de 2017 sólo se concedieron 48 stands de los 52 disponibles. Tampoco se cubrieron las plazas en la modalidad B de la convocatoria, que no incluían stand pero sí tres entradas, presencia en el catálogo de la exposición de España, acceso al catering del pabellón e inclusión en el catálogo del pabellón español.

Precios sin subvención

Para que nos hagamos una idea de las ventajas que ofrece un pabellón como el español, basta con fijarse en un documento oficial del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA que cifraba el coste de un pabellón de 12 metros cuadrados para la edición de 2015, situado en el pabellón 7, en más de 15.000€.

Por supuesto, ése es el precio para los stands pequeños y que no requieren montajes específicos.

Una empresa española con presencia en el evento cifró en 60.000€ los costes de producción de su stand de 60 metros cuadrados. “El precio depende de muchos factores y la altura del stand es uno de ellos. Si no llegas hasta unos determinados metros es más barato”, explican. El precio no incluye aspectos como el wifi (“nos cobran 2.500€ por cuatro días de feria”), o el acceso de las mercancías (“en torno a 1.500€ para toda la feria”).

Uno de los problemas es que de las invitaciones que ofrece la organización hay que reservar las necesarias para cubrir los puestos de personal asistente. Una azafata o un camarero tienen la misma entrada que un directivo dedicado a ventas, valorada en ambos casos en 800€.

Superpatrocinios

A partir de ahí, el cielo es el límite. Los rumores del sector apuntan a que quizá este año la factura más alta la paga Huawei. No sólo es uno de los patrocinadores principales de mayor nivel, sino que tiene el que quizá sea el pabellón más espectacular por tamaño de la feria, relativamente parecido al de Ericsson por tamaño, pero con un espectacular despliegue en el montaje. Por no hablar de que, básicamente, todos los asistentes a la feria llevan a Huawei colgada del cuello. 

 

Fuentes próximas a la instalación del stand de los chinos confirmaron que el precio a abonar se situó en el entorno de los 2 millones de euros. (ACTUALIZACIÓN: Nuestro compañero Marcos Sierra ofrece en Voz Populi cifras muy superiores, por encima de los 6 millones)

A eso hay que sumar los costes de su presentación en el Pabellón Italiano de Fira Monjuic, que tuvo tal éxito que muchas decenas de personas se quedaron fuera del mismo a pesar de haber completado el prerregistro, o de la entrega de cientos de unidades del P10 a los asistentes.

No es nada que no hayan hecho otros fabricantes en el pasado. Samsung, el año pasado, durante la presentación del S7 regaló sus gafas de realidad a todos los asistentes, y los coreanos tienen también tendencia a empapelar la ciudad con publicidad exterior de gran formato. Incluso MásMóvil celebró una fiesta en la ciudad para periodistas y partners.

A todos estos costes añadámosle la publicidad exterior por toda la ciudad, el personal temporal contratado, los infladísimos precios de los hoteles (una habitación barata en un cuatro estrellas cerca de la Feria se paga a 500€ la noche y está considerado como un precio de ganga). Súmale también las expediciones de periodistas de todos los lugares del mundo, o las dietas y gastos de directivos en cenas y copas por toda la ciudad.

Cientos de millones

Un esfuerzo cifrado en varios cientos de millones de euros entre todas las grandes empresas participantes y que probablemente haga que la cifra oficial de contribución a la ciudad de casi 500 millones de euros sea sólo una parte del dinero que mueve la feria de móviles más grande del mundo.

Porque la organización ofrece infinidad de formas de gastar el dinero en la feria. Como los jardines de networking, eventos especiales como las zonas de drones o la presentación del coche autónomo de BMW en el exterior del recinto… El patrocinio de la fiesta institucional del martes, el patrocinio de la zona donde trabajamos los medios, el de los premios GloMo, el de la feria 4Y4N, el de la certificación del MWC como el evento neutral en huella de carbono más grande del mundo, la inclusión como parte de las visitas guiadas… Si tenéis curiosidad sobre el catálogo completo lo tenéis aquí.

Una feria, en suma, con tanta información, presentaciones y patrocinios que es básicamente inabarcable para el observador medio o para la industria. En cierta forma, la forma ideal de que las grandes empresas se la midan (la reputación) a base de ver quién lo tiene más grande (el pabellón).