Gasolinera.
Gasolinera de Repsol.

Probablemente, todavía está en fase de confirmación, no exista en el planeta un sector más concienciado con el medio ambiente que las petroleras y gasolineras. Una acreditación que coge todavía más vigor si éstas son españolas y si, además, coincide con la época veraniega, y es que es tal su sensibilidad con el cambio climático que se esmeran, como si les fuera el sueldo en ello, en situar el precio de los combustibles igual de caros, incluso más, aunque el valor del crudo se haya reducido con fuerza. Obviamente, con la única idea de desincentivar su uso, ya que ¿quién podría pensar que dichas firmas lo hacen para aprovecharse (la palabra robar está fea) de los conductores?

En este afán de defender el planeta frente al inminente advenimiento de las grandes desgracias que ha traído el cambio climático, deben quedar pocas islas que no se hayan hundido en el mundo, las gasolineras españolas mantienen los mismos precios para sus combustibles pese a que el petróleo es ahora mucho más barato. En concreto, el litro de gasolina 95 a lo largo del mes de julio se ha situado de media en los 1,319 euros, una cifra casi calcada a los 1,320 euros que costó a lo largo del mismo mes un año antes, según los datos del boletín petrolero de Unión Europea.

En el caso del gasóleo, las gasolineras y petroleras no han sido capaz de apurar tanto la batalla en contra del cambio climático y cedieron algo más en su importe. Así, el precio medio en julio de 2019 alcanzó los 1,208 euros frente a los 1,224 de hace un año, lo que supone una caída cercana al 1,5%. Una cantidad lo suficientemente pequeña para desincentivar su uso, recordemos que es su motivación principal (aunque ello les suponga ganar más dinero), y si no, total, ya nadie usa diésel, acaso no ven las noticias y lo perjudicial que es para todo el mundo, por lo que no hay que preocuparse.

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Pero, y ¿qué ha hecho el petróleo? La respuesta más rápida sería la siguiente: no ha parado de bajar, tanto en el propio mes de julio como desde el mismo mes del año pasado. Así, el precio medio se ha reducido en el último año hasta un 14,25%, al pasar de los 75,1 dólares por barril a algo menos de 65,5 dólares. Por lo tanto, los números muestran la más que evidente heroicidad de las gasolineras en España que han sido capaz de mantener el importe que han cobrado a sus clientes, mientras que su materia prima ha reducido su importe en más de un 14%. Podríamos imaginar a los señores de tan dignas empresas con rostro honroso, mientras cuentan los billetes (a menor coste e igual cuantía de venta, mayores beneficios) y piensan en las toneladas de CO2 que han evitado a la atmósfera.

Aunque lo anterior es solo una muestra de su grandeza, ya que las gasolineras (al igual que Hércules realizó hasta 12 pruebas) han dado más motivos para colgarlas cuantas medallas al honor haya en esta buena tierra, y es que a lo largo de julio consiguieron incrementar los precios que cobraban por litro a medida que el precio del petróleo caía. En concreto, una caída de la cuantía del crudo del 4% le acompañó un incremento en el importe de la gasolina 95 del 0,6%. Además, ese movimiento coincidía con el final de mes en el que coincidía la operación retorno con la de salida.

Pese a que el importe del petróleo es un 14% más barato que hace un año, las gasolineras prefieren mantiener el precio del combustible más caro

Tras descubrir y cuantificar las últimas proezas sería conveniente hacer la última prueba del algodón para medir la talla del héroe, y es que ¿habrán sido capaces las gasolineras de mantener su feroz batalla frente al cambio climático durante muchos años? La respuesta, evidentemente, es que . Y no se pone en mayúsculas por cosa del estilo. Si nos remontamos una década atrás, más bien 2010 que los precios se redujeron como ahora, pasa lo siguiente: desde entonces el importe del barril de petróleo se ha reducido un 25%, mientras que el precio de la gasolina 95 ha aumentado un 23,6%. Lo que es lo mismo, el crudo ha pasado de 78 dólares a 58,5 dólares y el valor de un litro de combustible de los 1,08 euros a 1,335 euros.

En definitiva, sobran las palabras para cuantificar la labor que han hecho las petroleras y gasolineras con los conductores españoles. Que puede ser verdad que para el bolsillo de cada uno, menos para el de ellas, ha sido más doloroso, pero y las toneladas de emisiones de CO2 que habrán ahorrado al planeta no tienen precio.