Donald Trump, Jaguar Land Rover, Volvo
Foto: Yuri Gripas para Bloomberg.

Donald Trump lo vuelve a hacer, cuando parece que la guerra comercial con China llega a su final tras largas negociaciones y concesiones por ambas partes, quizás más por China por ser el mercado más cerrado, pone el ojo en la UE.

En este caso, se aprovecha de la coyuntura negativa que recae sobre Boeing por los recientes accidentes y el repunte de Airbus en la bolsa, para presionar en una guerra que se inició en 2004 cuando Estados Unidos denunció las ayudas que estaba recibiendo Airbus ante la OMC. Mientras que la UE denunció que EE.UU. ayudó a Boeing por los subsidios recibidos y que son contrarios a la normativa internacional, perjudicando a Airbus y distorsionando el mercado.

Todo parece una estrategia agresiva para obligar a la OMC a que aplique la misma vara de medir a la UE, y mientras tanto, confirmó aranceles por importe de 11.000 millones de dólares (9.780 millones de euros) a la Unión Europea.

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Estos aranceles no afectarán sólo a Airbus de manera directa, sino que indirectamente también recae sobre los productos de alimentación como el queso, el aceite de oliva y el vino.

Se reaviva la llama del pacto del año 2018 en donde se puso final a las tensiones comerciales con la Unión Europea. Aquel acuerdo puso fin a los aranceles sobre el acero y el aluminio que perjudicaron al entramado industrial europeo, mientras que la UE se comprometía a comprar más soja estadounidense e importaría más gas natural licuado, algo que ya  comentamos en anteriores reflexiones sobre el asunto.

Darío García, analista de XTB