Como todos los años, y vamos ya camino de cuarenta, el Congreso de los Diputados fue escenario de un nuevo aniversario de la Constitución Española. La Carta Magna, fruto del consenso con el que representantes de distintas fuerzas políticas y diversas ideologías acordaron su texto, ha sido el marco con el que hemos consolidado cuarenta años de convivencia democrática que definitivamente han derrotado a los otros cuarenta de la dictadura.

Sin embargo, la reciente crisis de Estado vivida por la intentona secesionista en Cataluña, ha dejado claro que la Constitución tiene lagunas, que no es lo suficientemente sólida como para evitar que vuelva a ocurrir algo como lo vivido, y que por lo tanto necesita una reforma que la actualice. Afrontar un diálogo, una negociación para mejorar nuestra Carta Magna, debería ser algo que generara un cierto entusiasmo, pero nada más lejos de la realidad.

El Gobierno, y su presidente, Mariano Rajoy, mantienen una actitud inmovilista, muy poco dada a abrir el melón de la reforma. Pero al mismo tiempo son plenamente conscientes de que es inevitable, así que ni muestran entusiasmo en una cosa, ni en la contraria. Es como si el asunto no fuera con ellos, y están a la espera de que a alguien, no se sabe a quién, se le ocurra alguna genialidad que impida meternos en lo que ayer un diputado del PP llamaba “este berenjenal”.

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Pero tampoco en la oposición mejora la cosa. Si se escucha a Pedro Sánchez, este repite hasta la saciedad que hay que hacer la reforma, pero tampoco dice hacia donde. Así que ni se emociona con lo que hay, ni se emociona con una reforma que él mismo ha promovido en una Comisión del Congreso ad hoc. Si de verdad quiere seguir adelante, debería empezar por definir algunos parámetros que ayer se negaba a detallar, como el modelo territorial.

Y no se crean que la cosa mejora en los partidos emergentes. Ni Ciudadanos ni Podemos se atreven a poner encima de la mesa lo que ellos consideran que debe ser una reforma de la Constitución, más allá de generalidades y lugares comunes. Quizás la única que ha elaborado un documento detallado ha sido Carolina Bescansa, pero Podemos no lo asume. Así que me temo que dentro de un año celebraremos el cuadragésimo aniversario de ésta misma Constitución.

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