Alemania años 90. Andrés Ferreras tras un accidente deportivo se ve obligado a usar zapatos ortopédicos. Una putada. No era plato de buen gusto. Meses más tarde escuchó la historia de una empresa italiana que diseñaba un calzado especial que hacía que los hombres pudieran aumentar su estatura… y sin delatarles. Regresó a Andalucía con la idea y un año más tarde había montado una empresa de calzado, que en sus orígenes vendía por catálogo. ¡En los principios de los 90 lo que más vendía era meter anuncios en revistas como Interviú, o la de Canal +!

Así fue como el bueno de Andrés, sin comerlo ni beberlo, se había convertido en gurú del calzado. Y digo del calzado, porqué evidentemente no lo era del marketing. Llamó a la empresa inicialmente Splash Ibérica, sí, esto tenía una pedrada, era un nombre difícilmente recordable y nada descriptivo de su negocio.

Un año más tarde Andrés descubrió Internet y comenzó a vender a través de la red. Y así, en 1995, descubrió que efectivamente no era un genio de la mercadotecnia y renombró su compañía a MasAltos.com, nombre fácilmente recordable y que afianzaba el producto que producía, reforzando así su marca digital y su vocación en la venta por Internet.

Hoy Andrés Ferreras, sigue vinculado a la compañía, pero ha dejado paso a su sobrino Antonio Fagundo, que ejerce de Consejero Delegado. Su empresa vende unos 16.000 pares de zapatos al año, el 80% a través de Internet. Lo singular del caso es que la empresa se ha hecho un hueco en el mercado internacional, y hoy recibe pedidos de todas partes del mundo. (¡En todos sitios cuecen habas, se acabó el mito del español bajito!) Por ese motivo atienden en su web, como telefónicamente y a través de WhatsApp en 8 idiomas diferentes (español, alemán, inglés, portugués, francés, italiano, ruso y turco). Curioso que muchas multinacionales a duras penas atienden en español e inglés y esta pequeña empresa sevillana puede ofrecer su servicio en multitud de idiomas.

Lo novedoso de los zapatos con los que desde España elevamos la moral y la autoestima -además de la altura-, de hombres de todo el mundo, es que su especial horma hace que ganes 7 centímetros sin que nadie, de forma externa, lo note. Esto se logra con una cuña-plantilla interior que además absorbe los golpes provocados al caminar sobre superficies duras. Su calzado básico cuesta entre 80 y 150 euros. Pero los modelos de la gama Goodyear Welt, que son artesanales, llegan a costar hasta 250 euros.

Más Altos Pigmeos
Puede parecer simpático, pero al margen de ello, es un particular bussines case que merece la pena analizar. Una empresa sevillana que con 5 empleados distribuye decenas de miles de zapatos a todo el mundo. Esto muestra la clara necesidad de un colectivo muy definido, que se resuelve de forma discreta a través de Internet. Antonio Fagundo, lo señala como una de las claves del éxito: “En este negocio no funciona el boca a boca, o boca a oreja. Nadie les dice a sus amigos que ha comprado unos zapatos para parecer más alto. Internet nos ha resuelto eso, y por ese motivo guardamos bajo 7 llaves el nombre de nuestros clientes y enviamos los paquetes sin logo y sin ninguna marca exterior”.

Y tiene un puntito de razón. Si alguien hackeara sus servidores y volcara la información en Internet, la lista de nombres iba a ser tan controvertida como la de los Papeles de Panamá.

Anécdotas sin fin

Unos días antes de la Expo de Zaragoza de 2008 fue invitado a España un Presidente del Gobierno de un país (del que no nos pueden desvelar su identidad, una pena) para inaugurar su pabellón en Zaragoza. Pues bien, el Gobierno Español lo había invitado a un finca propiedad del Estado, en los montes de Toledo.

Estando allí este Presidente, que ya era cliente de la empresa de calzado sevillana, decidió hacer un pedido con muchísima urgencia porque al día siguiente tenía que  inaugurar su pabellón en Zaragoza ante la prensa. Así que ni corto ni perezoso llamó por teléfono y pidió varios pares de zapatos, con la condición de recibirlos en el mismo día porque al día siguiente los tenía que usar para el acto, antes de volver a su país.

Aquello era difícil porque el cliente no podía desplazarse a Sevilla y era casi imposible preparar y enviarle los zapatos para que llegaran ese mismo día. El cliente, hombre poderoso, que no aceptaba un “no” por respuesta, estaba bastante apurado porque necesitaba los zapatos para exhibirse ante las cámaras de televisión al día siguiente. Entonces, medio en broma medio en serio, le sugirieron que mandara un taxi a recoger los zapatos… ¡y así lo hizo!

Buscaron un taxi en Toledo, y desde allí lo enviaron a Sevilla, el taxista recogió los zapatos y se los llevó de vuelta a Toledo. Debieron ser los zapatos más caros de la historia, aunque intuimos que el costo no lo asumió personalmente. El citado Presidente pudo tenerlos al día siguiente para la inauguración. Y lo mejor es que quedó muy agradecido por la sugerencia y por haber recibido los zapatos. El taxista también; el buen hombre se dio una paliza, pero se día, hizo su agosto.

No nos revelan quién fue el cliente, pero usando la imaginación, y viendo quien era presidente de Francia en 2008, y lo que medía su mujer, a lo mejor hasta acertamos. 🙂

El pedido más singular

Anecdotas hay muchas, pero le pregunto a Antonio Fagudo, que me explique el pedido más singular que han recibido:

“Una vez recibimos un pedido muy extraño. Nos pidieron un zapato hecho a medida con piel de nobuk de ternera (ante fino) y forrado con cabra del Himalaya y con cristales de Swarovski. La persona que nos hizo el pedido nos dijo que era un pedido muy urgente y no importaba el precio. Le dijimos que ese tipo de zapatos, hechos a mano y a medida, con las pieles que pedía y los cristales de Swarovski tenían un precio de al menos 1.500 Euros. Nos respondieron que estaban de acuerdo, y que los hiciéramos ya.

El destino de entrega era Los Angeles y el pedido lo hizo una empresa americana de Personal Shopper. Obviamente, no nos dijeron para quienes eran los zapatos. Así que nuestra sorpresa fue mayúscula cuando, al poco tiempo, vimos a una actor latinoamericano paseando con nuestros zapatos por la alfombra roja del antiguo Teatro Kodak (hoy teatro Dolby), en la ceremonia de los Oscars. ¡La verdad es que nos dio un subidón y ya entendimos el porqué de las prisas del pedido! Desde entonces decimos con orgullo que nuestros zapatos se han paseado por la Alfombra Roja de los Oscars”

Yo descubrí esta firma -y captó mi atención-, hace muchos años. Era el típico anuncio que siempre te encontrabas en la revista de Iberia. Incluso juraría que aun hoy lo sigo viendo en ese tipo de publicaciones. Llamaba la atención.

Los tiempos cambian, pero descubrir esta empresa hubiera resuelto muchos quebraderos de cabeza, igual hasta algún que otro matrimonio.

Por poner un ejemplo, ¿recuerdan aquel debate electoral de Felipe González y José María Aznar en Antena 3 Televisión? Corría el año 93 y fue moderado por Manuel Campo Vidal. En unos minutos de tensión, ante las quejas de Aznar porque se había decidido que no tuviera la última palabra en el debate, el entonces presidente del gobierno, Felipe González, con bastante mala baba, preguntó al moderador:

– Señor moderador, me va a permitir que le haga una pregunta. ¿Cuántos debates han organizado ustedes en Antena 3 Televisión?

– Este es el cuarto -respondió Campo Vidal-

– ¿Y cuántos han hecho sentados?

Manuel Campo Vidal, con cara de circunstancias, respondió de carrerilla:

– Este es el único.

– De acuerdo. Siga usted, por favor.

Conclusión evidente: aquél debate histórico fue como fue, y se organizó como se organizó (con ambos sentados), porque José María Aznar no conocía los zapatos de esta curiosa empresa sevillana, que tal vez, le hubieran elevado a las alturas.

Curiosamente al margen de otros argumentos, como el tan masculino “dar la talla” hay una perspectiva psicológica y sociológica, para reforzar la necesidad de adquirir este producto. Nos dicen en la empresa que su uso contribuye a la estabilidad emocional de la persona, y que los hombres que incrementan unos centímetros de altura, aumentan su seguridad en sí mismos, y su estado anímico, además de mejorar su físico. No soy psicólogo como para discutirlo, de hecho, yo soy muy básico y lo dejaría en “los altos molan más”. O más sencillo aún: “los altos, suelen ligar más”. Argumento simple, pero  efectivo. De hecho, el rollo psicológico anterior es el mismo argumentarío que usan las clínicas de estética para justificar las operaciones de pecho de sus pacientes. Un alegato intelectual para revestir una necesidad muy simple: “¡las quiero más grandes!

Venden 16.000 zapatos a todo el mundo  por Internet, el 65% fuera de España

Hoy MasAltos.com ayuda a crecer a hombres en 90 países, y es un rara avis del ecommerce español. Hasta el 65% de sus ventas viajan fuera de España. Se han ido ya los tiempos del español bajito, y las nuevas generaciones en nuestro país, pueden dar collejas con la barbilla a la generación de los Paco Martínez Soria.

De hecho en la trayectoria de la empresa se puede ver gráficamente que los tiempos han cambiado: “Cuando empezamos en 1.993, las tallas más vendidas eran la 40 y 41. Hoy las más vendidas son la 42 y 43″. Fabrican hasta la 46 de algunos modelos, y no debe ser suficiente ya que algunas veces les han pedido la 47, con lo que se demuestra que a todos, midan lo que midan, les gustaría ser más altos.

La empresa sevillana factura 1.300.000 euros anuales y acaba de firmar un interesante acuerdo con un mayorista japonés, ATPC Japan, con el que esperan abrir el mercado asiático. Esa zona geográfica tiene un potencial de 4.500 millones de clientes, que precisamente no destacan por ser Tkachenko. Y cómo siempre, y aunque en España somos unos artistas, en otras partes del mundo nos acaban por dar mil vueltas. El partner japonés llega a revender en su mercado local los pares de zapatos a 800 y 1000 Euros, muy lejos de los precios que la empresa mantiene para el mercado europeo.

Yo lo único que lamento, es que hace 20 años no hubieran hecho calzado deportivo. Aun hoy, sostengo dentro de mi círculo más íntimo, que con 10 centímetros más me hubiera dedicado profesionalmente al baloncesto. Mi humilde 1,73 no daba para mucho, pero tal vez, con esos centímetros en su época, hubiera temblado hasta el mismísimo Michael Jordan. 🙂

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