ideas para emprender

Para poner un proyecto en marcha son muchas las cosas que debemos tener en cuenta, pero hay un error bastante habitual al emprender y que puede impedir el éxito. Con frecuencia los emprendedores se centran desde el principio en factores externos como las necesidades del mercado o la competencia que hay en el sector que les interesa.

Es cierto que estas cuestiones son importantes y hay que evaluarlas antes de lanzarse a emprender, pero realmente lo primero que debe hacer alguien con ganas de montar un negocio es analizarse a sí mismo para descubrir sus capacidades y sus debilidades. Un emprendedor que se conoce bien, y que además está bien formado, tiene muchas más posibilidades de alcanzar el éxito con su proyecto.

Con frecuencia creemos que nos conocemos bien a nosotros mismos, pero cuando llega el momento de afrontar una situación difícil es cuándo realmente somos conscientes de las cosas que somos y de las que no somos capaces de hacer. Pues bien, emprender es una tarea tan complicada que conviene afrontarla estando lo mejor preparado posible.

Quien desea poner en marcha un negocio debe hacer primero un análisis de sí mismo para conocer sus fortalezas, esas que le pueden ayudar a destacar frente a los demás. Pero también hay que ser conscientes de las debilidades, no conocerlas u obviarlas puede condenar la idea de negocio al fracaso casi desde el principio.

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Todos somos únicos

Se han escrito auténticos ríos de tinta sobre emprender, pero si juntáramos a cien emprendedores y les preguntáramos por su experiencia seguramente cada uno nos contaría una cosa diferente. Es cierto que hay problemas y preocupaciones que son comunes, pero no todos las afrontamos igual.

Hay para quien será muy complicado hacer las gestiones relativas al alta en Hacienda o la gestión de los impuestos, porque no se le dan bien los trámites administrativos, mientras que habrá personas para las que esta fase haya sido la más sencilla dentro del proceso de emprendimiento.

Esto se debe a que todos somos diferentes, o únicos, si preferimos verlo así. Si sabes qué es lo que te potencia y qué es lo que te limita puedes tomar las mejores decisiones para avanzar con tu proyecto por la senda del éxito.

Retomando el ejemplo anterior, si sabes que se te dan mal los trámites administrativos, has detectado una debilidad. Tienes dos opciones: o bien te formas bien y te atreves a intentar hacer las gestiones lo mejor posible, o directamente decides centrar tus esfuerzos en otras cuestiones para las que estás más capacitado y optas por dejar este tipo de tareas en manos de profesionales.

Descubre qué cualidades son necesarias para tu proyecto

Si ya estás en marcha con tu proyecto de emprendimiento seguramente ya has hecho un análisis de los recursos materiales que vas a necesitar: un local de X dimensiones, un equipo informático, muebles de oficina, una mesa de trabajo, etc. Sin embargo, es muy probable que no hayas hecho el mismo análisis con los recursos o cualidades personales que necesitas para ejercer la profesión que te gusta.

Y en realidad esto es totalmente necesario, puesto que solo si de verdad das el perfil podrás ejercer bien esa actividad. Hay cualidades o habilidades que son propias de cada trabajo. Un vendedor deberá ser una persona con don de gentes, mientras que un informático debe ser capaz de trabajar bajo presión.

Tienes que analizar muy bien la actividad que vas a desarrollar y determinar las capacidades y habilidades que son necesarias. A continuación, evalúa si las tienes. Pero que no te desanime no tenerlas, nadie nace sabiéndolo todo, y todo se puede aprender. Si de verdad quieres emprender en un determinado sector y has percibido en ti ciertas debilidades, puedes formarte y trabajar en tu persona para estar mejor capacitado. Será un proceso un poco más largo, pero al final tu proyecto saldrá adelante.

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Además de las específicas para cada actividad, hay una serie de capacidades que deben estar presentes en todo aquel que quiera emprender. Revisa si tienes:

  • Espíritu luchador: emprender no es sencillo y vas a tener que afrontar dificultades desde el principio, así que debes ser una persona fuerte y capaz de sobreponerte a las adversidades. Esto es lo que se conoce también como resiliencia, que es la capacidad para sobreponerse e incluso para aprender algo nuevo de las malas experiencias.
  • Motivación: si estás motivado para afrontar tu proyecto tendrás mucha más fuerza interior. Además, no te olvides de buscar también motivación a tu alrededor y apoyarte en los demás, pero que estos no sean tu único motor.
  • Pasión: es algo más que motivación, solo si tienes esta fuerza interior serás capaz de sobreponerte a todos los obstáculos que le surjan a tu proyecto.
  • Disciplina: es tan importante o incluso más que las otras capacidades. Si no eres una persona disciplinada no importa cuánta pasión sientas por tu proyecto y lo motivado que estés, lo más seguro es que tu idea no llegue a buen puerto.

¿Cómo conocerte mejor a ti mismo para sacar adelante tu proyecto?

Está claro que debes hacer una autoevaluación, pero es importante saber cómo se hace eso. Es un proceso complejo, pero un buen primer paso es poner por escrito tres de tus virtudes (aunque no tengan nada que ver con el emprendimiento ni con el trabajo) y tres defectos. Apunta también qué crees que es lo que gusta más de ti a los demás y qué es lo que menos gusta.

Pregúntate qué es eso que sabes hacer mejor o diferente que los demás. Todos tenemos algún talento, pero no siempre somos conscientes de ello.

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Plantéate cuál es tu mayor meta en la vida y dónde te gustaría estar dentro de 10 años.  Este pequeño análisis introspectivo te ayudará a conocerte un poco más a fondo. Y lo mejor es que lo complementes con las opiniones de otros, porque no siempre tenemos una visión realista de nosotros mismos.

Al final de esa pequeña evaluación deberías ser más consciente de tus puntos fuertes y tus puntos débiles, lo que te ayudará a afrontar mejor los retos que implica el poner un negocio en marcha.