Carrefour

El reconocimiento facial es una tecnología que se está poniendo de moda en algunos sectores, incluidos el de la distribución. Tal es así que compañías como Carrefour ya están experimentando con esta tecnología para realizar pagos o para usar fotografías en las pantallas de las cajas. Una invasión de la privacidad de las personas que en algunos casos y países requiere de previo consentimiento por ley. En otros, como China, es una práctica habitual.

En Italia, Carrefour ha implantado el sistema de fila única en los hipermercados y supermercados de Italia a través de la compañía Qmatic, que está realizando test para mejorar el servicio mediante la personalización y la reserva. Algo qu eya existe en España, pero la diferencia es que aquí están experimentando una atracción especial al hecho de introducir fotografías en las pantallas de las cajas para hacer la llamada más personal, e incluso reservar una cita en la caja a través de una app. El sistema, además, permite recopilar todos los datos sobre la ruta del cliente (tiempo de espera, duración de la transacción o rendimiento de las cajas).

Una medida –que aún no ha llegado a España–, pero que en países como Italia traspasa los límites de la privacidad teniendo en cuenta el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés) de la UE. Cruzar la delgada línea de la intimidad de las personas requiere de previo de consentimiento. La normativa establece sanciones por incumplimiento que pueden suponer un 4% de la facturación de la empresa.

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La imagen es un dato personal y la normativa establece que “sin el consentimiento de la persona es ilegal y supone la violación de la intimidad. Solo por un interés público o un interés legítimo de una empresa (excepcionales) puede tratarse sin consentimiento”, explican los expertos. Además, queda en el aire la posibilidad de que los datos sirvan para llegar a otras personas o se usen con otros fines, algo que la normativa no legaliza.

La situación cambia en otros países fuera de la UE, como China, donde le reconocimiento facial está a la orden del día. Es el propio Gobierno quien más lo emplea en lugares públicos. También se emplea para trámites legales e incluso la policía del país lleva gafas de reconocimiento facial.

Por ello, Carrefour ha comenzado a probar el pago a través de reconocimiento facial. La tecnología desarrollada por Tencent vincula una imagen del rostro del cliente con su identidad digital en el sistema de pago de la red social WeChat. De esta forma, el cliente escanea los productos que introduce en el carrito, crea un ticket digital de compra y abona el importe correspondiente utilizando las pantallas de las terminales de pago que reconocen su cara y validan la operación.

PRIMEROS PASOS EN ESPAÑA

Algunos establecimientos de la distribuidora española DIA están poniendo a prueba el reconocimiento facial en el punto de venta. Se trata de una estrategia publicitaria en el punto de venta que identifica automáticamente a una persona para bombardearla a promociones más afines dependiendo de los años que tenga o de si es hombre o mujer.

“La cámara de reconocimiento facial está acompañada por una pantalla donde informa de promociones para impactar al cliente en el punto de venta en base a esa capacidad de identificación”, explicó para MERCA2 el director de desarrollo comercial de DIA, José Antonio Lombardía. De momento se trata de un proyecto “en pruebas” que podría extenderse por todo el territorio nacional en función de su éxito.

Pero esta práctica no es nueva. En Reino Unido, Tesco ya anunció en 2013 pruebas con reconocimiento facial con bastantes críticas. Y la startup británica Yoti ha lanzado una aplicación de reconocimiento facial que podrían probarse en dos supermercados de Reino Unido. Aquí, el consumidor elige o no descargar y usar dicha app.

De hecho, la rapidez con la que avanza esta tecnología invita a pensar que en un futuro no muy lejano será algo normal.

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