CaixaBank
Foto: Ángel García/Bloomberg.

CaixaBank ha colocado 1.000 millones de euros de deuda senior no preferente, con una demanda superior a los 2.200 millones de euros, mientras los sindicatos velan armas ante la negociación de la reestructuración del banco que podría significar la salida de hasta 2.000 empleados.

La entidad presidida por Jordi Gual ha realizado su primera emisión del año con un gran éxito de aceptación. La demanda duplicó la oferta incluso a pesar de rebajar el tipo de interés 20 puntos básicos, hasta el midswap + 225 pbs, desde los 245 pbs ofrecidos en el anuncio. De esta manera, el cupón se ha situado en el 2,375%. El vencimiento de la emisión es de cinco años.

La operación, que ha contado con CaixaBank CIB, Citi, HSBC, Société Générale y UBS como bancos colocadores de la emisión, ha contado con una fuerte participación de inversores extranjeros. En concreto, representaron alrededor del 86% de la demanda, con el 96% de la emisión colocada entre fondos de inversión y compañías de seguros.

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Esta nueva emisión refuerza, según ha informado la propia entidad, “la posición de la entidad de cara a los futuros requerimientos de MREL y refleja la intención del banco de seguir construyendo proactivamente un colchón de deuda subordinada “bail-inable” que aumente la protección de acreedores senior y depositantes con la que obtener también el reconocimiento por parte de las agencias de rating”.

Los activos líquidos de alta calidad del grupo CaixaBank alcanzaban los 56.000 millones de euros a 30 de septiembre de 2018, con un Liquidity Coverage Ratio (LCR) del 193%, muy por encima del mínimo requerido del 100% para el año pasado. Desde 2017, CaixaBank ha emitido 8.650 millones de euros en formato deuda Senior No Preferente, deuda subordinada Tier 2 y deuda AT1 eventualmente convertibles en acciones (CoCos).

LOS SINDICATOS DE CAIXABANK CLAMAN POR EL ERE

La presentación del Plan Estratégico 2019-2021 en Londres a finales de noviembre desveló una mala noticia para los empleados. El consejero delegado de la compañía, Gonzalo Gortázar, anunció el cierre de 821 sucursales urbanas para impulsar sus oficinas Store. De acuerdo a los cálculos de los sindicatos, esta medida supondrá en torno a las 2.000 bajas en la plantilla del banco.

La dirección del banco convocó el pasado jueves 10 de enero la primera reunión con los sindicatos para abordar la “Reestructuración de CaixaBank”. En principio, era una simple formalidad. El convenio colectivo establece que antes de acudir a los procedimientos legales se debe abrir un periodo previo de negociación para buscar las fórmulas que permitan minimizar el impacto de cualquier proceso de reestructuración.

Mientras los sindicatos se sentaron para establecer el calendario, los representantes del banco dieron por constituida la mesa de negociación. Parece algo banal, pero conlleva el inicio de la cuenta atrás del cómputo de días para cerrar el acuerdo del Expediente de Regulación de Empleo (ERE).

Antes de dar comienzo a cualquier proceso, el sindicato CCOO ha exigido “saber qué medidas quieren poner sobre la mesa y por qué no se pueden negociar pacíficamente”, según ha informado a través de un comunicado. Los representantes de los trabajadores esperan que todas las bajas sean voluntarias, básicamente a través de prejubilaciones.

Para CCOO, “la apertura de procesos que implican despidos, movilidad y modificación de nuestras condiciones de trabajo no es inocua ya que implica una clara intencionalidad de presionar en la negociación por parte de la dirección”, ha indicado.

Los sindicatos implicados han solicitado a la entidad que “se retiren de la negociación los artículos que permiten la aplicación unilateral en caso de no llegar a acuerdo”. La próxima reunión está prevista para el jueves 17 de enero.

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